Rodri se fue de su pueblo de Jaén para ser enfermero en Londres, pero volvió a pastorear las ovejas de su familia: "Somos la resistencia"
El reto de mantener vivos los pueblos de Jaén, la ganadería extensiva y el relevo generacional como factores de decisión de volver al origen.

Rodri hizo justo lo que muchas familias soñaban para sus hijos. Estudió Enfermería, dejó su pueblo de la Sierra de Segura (Jaén), trabajó en hospitales de Londres, colaboró con niños en África y construyó una vida lejos de casa, todo ello explicado en el canal de YouTube Spain Unfiltered.
Sin embargo, cuando su padre estaba a punto de vender el rebaño familiar, tomó una decisión que cambió por completo su futuro: regresar para convertirse en pastor y evitar que desapareciera una historia de varias generaciones. "Somos la resistencia", resume hoy para explicar por qué sigue viviendo en una de las zonas más despobladas de Andalucía.
La historia transcurre en Santiago-Pontones, un municipio que ha perdido más del 80% de su población en apenas unas décadas. Donde antes vivían más de 15.000 personas, hoy quedan unas 2.700. Las escuelas tienen cada vez menos alumnos, muchos pueblos han quedado prácticamente vacíos y cada año nuevos vecinos se marchan en busca de oportunidades.
Nunca se fue del todo; ahora vuelve con todo
"Nunca corté el cordón umbilical con esto", explica en el vídeo. Incluso mientras vivía en Londres, acumulaba turnos para conseguir varios días libres y regresar a Jaén durante la época de los partos de las ovejas para ayudar a su padre.
El momento decisivo llegó cuando su padre anunció que quería jubilarse y vender el rebaño. Para muchos habría sido el final natural de una explotación ganadera. Para Rodri significaba perder un patrimonio familiar irrepetible.
"Las ovejas son descendientes genéticas de las que tuvieron mis bisabuelos. Si mi padre cerraba la explotación, todo eso desaparecería para siempre", cuenta. La respuesta fue inmediata: "Lo dejé todo y volví a casa. No me he arrepentido ni un solo momento".

Los beneficios de la ganadería para el campo
Hoy continúa con el pastoreo en un entorno donde la ganadería no solo produce alimentos, sino que también ayuda a conservar el paisaje. El ganado limpia el monte, reduce la vegetación que alimenta los grandes incendios forestales y mantiene un equilibrio que, según defiende, sería imposible sin la presencia de quienes viven allí.
Su compromiso va más allá de la explotación familiar. También es el alcalde de Santiago-Pontones y reivindica que los pequeños municipios reciban recursos acordes con el territorio que gestionan.
Mantener carreteras, servicios o consultorios dispersos entre decenas de aldeas no cuesta lo mismo que hacerlo en una ciudad, pero considera que esa realidad apenas se tiene en cuenta.
Rodri cree que el futuro pasa por reconocer el valor ambiental del medio rural. Defiende, por ejemplo, que territorios como la Sierra de Segura puedan recibir compensaciones por la captura de carbono que realizan sus bosques y por el trabajo de quienes los conservan. "No pedimos hacernos ricos; solo tener lo mínimo para que la gente pueda quedarse", explica.
Su lucha contra la despoblación: "No es demasiado tarde"
A pesar de la despoblación, mantiene el optimismo. Cree que todavía hay tiempo para frenar el declive si llegan oportunidades para las nuevas generaciones. "No es demasiado tarde. Dentro de diez o quince años quizá sí, pero ahora todavía estamos a tiempo", asegura.
Mientras tanto, seguirá cuidando las ovejas que heredó de su familia. Para él, quedarse no es un sacrificio, sino una elección. Una forma de proteger un modo de vida que considera imprescindible para el futuro del territorio. Por eso, cuando le preguntan por qué sigue allí, responde sin dudar: "Vivimos aquí porque somos la resistencia".
