Inés Moreno Sánchez, médica: "El cerebro adolescente es especialmente vulnerable al alcohol y parte del daño puede mantenerse en la edad adulta"
"Sí, hay neuroplasticidad, pero hay un umbral a partir del cual ese daño es permanente".

En España, la edad media de inicio en el consumo de alcohol se sitúa entre los 13 y los 14 años, según los registros oficiales del Ministerio de Sanidad. Pero, lo que muchos adolescentes no saben, o no son conscientes, es que las bebidas alcohólicas durante esa etapa de la vida puede tener consecuencias que van mucho más allá de una resaca.
Así lo advierte la médica Inés Moreno Sánchez, quien recuerda que el cerebro continúa desarrollándose hasta bien entrada la tercera década de la vida y que la exposición al alcohol en esa etapa puede dejar secuelas duraderas.
En un vídeo publicado en su canal de YouTube @traumatologageek, la especialista citó investigaciones que relacionan el consumo de alcohol en adolescentes con cambios estructurales y funcionales en una de las regiones más importantes del cerebro que es la corteza prefrontal.
La zona del cerebro que ayuda a tomar decisiones
La corteza prefrontal es la encargada de funciones como planificar, controlar los impulsos, tomar decisiones o valorar las consecuencias de los actos. Según explica Moreno Sánchez, estudios científicos han observado que los adolescentes expuestos al alcohol presentan una reducción del volumen de sustancia gris en esta región y una menor activación cuando realizan tareas que requieren autocontrol.

La médica hace referencia a una revisión científica publicada en Neuropsychology Review en 2009, liderada por la investigadora Lisa M. Squeglia, que analizó cómo el consumo de alcohol durante la adolescencia puede afectar al desarrollo cerebral.
¿El cerebro se recupera al dejar de beber?
Una de las dudas más frecuentes es si estos cambios desaparecen cuando una persona abandona el alcohol. Según Moreno Sánchez, la respuesta no siempre es sencilla. "Lo que dicen estos investigadores es que el daño no desaparece del todo cuando dejas de beber", afirma.
La especialista explica que el cerebro tiene capacidad para cambiar, adaptarse y reorganizarse estructural y funcionalmente gracias a la llamada neuroplasticidad, pero advierte de que esta recuperación puede ser parcial y depender de la intensidad y la duración del consumo.

"La corteza prefrontal tiene cierta capacidad de recuperación. Sí, hay neuroplasticidad, pero hay un umbral a partir del cual ese daño es permanente", señala. Los expertos coinciden en que el cerebro adolescente es especialmente sensible al alcohol, aunque el grado de recuperación varía entre personas y depende de múltiples factores.
El alcohol "silencia" el autocontrol
Moreno Sánchez también explica por qué muchas personas sienten que el alcohol les ayuda a perder la vergüenza o la timidez. Según indica, esta sustancia reduce temporalmente la actividad de la corteza prefrontal, la región encargada precisamente de controlar los impulsos y evaluar las consecuencias.
"Cuando tu corteza prefrontal te dice 'esto no está bien', el alcohol lo acalla. Es un anestésico prefrontal y a corto plazo funciona muy bien", afirma. Ese efecto explica la sensación inicial de desinhibición que produce el alcohol, aunque también favorece conductas impulsivas y decisiones de riesgo.

Un mensaje de prevención
Para la médica lo principal es proteger el cerebro durante la adolescencia, una etapa en la que todavía se están desarrollando los circuitos responsables del autocontrol, el aprendizaje y la toma de decisiones.
Por ello, y según la evidencia científica, retrasar al máximo el inicio del consumo de alcohol y evitar normalizar una sustancia que, aunque socialmente aceptada, puede tener efectos importantes sobre un cerebro que aún no ha terminado de madurar. Cuanto antes comienza el consumo y mayor es la cantidad ingerida, mayor es el riesgo de alteraciones cognitivas y de desarrollar problemas relacionados con el alcohol en la vida adulta.
