Felix, jubilado de 77 años, limpia y repara como voluntario las señales de los senderos: "Justo en la vejez, encontrarse con gente es importante"
Suiza cuenta con alrededor de 65.000 kilómetros de senderos señalizados.

Mientras muchas personas aprovechan la jubilación para descansar, Félix Feurer ha decidido dedicar parte de su tiempo a una tarea que pocos ven, pero que miles de excursionistas agradecen sin saberlo. A sus 77 años, recorre senderos de la región de Zúrich, en Suiza, limpiando, reparando y revisando las señales que ayudan a los caminantes a no perderse.
Su labor forma parte de un equipo de más de 200 voluntarios que mantienen en buen estado cerca de 3.000 kilómetros de rutas de senderismo en el cantón de Zúrich. Para él, además de una forma de contribuir a la comunidad, es una manera de mantenerse activo y seguir relacionándose con otras personas. "Justo en la vejez, encontrarse con gente es importante", resume.
Un trabajo discreto, pero esencial
Durante sus recorridos, Félix limpia los característicos carteles amarillos que indican las direcciones de los senderos. Con un paño húmedo elimina la suciedad acumulada y después los seca para que vuelvan a ser perfectamente visibles.
Cuando encuentra ramas que tapan una señal, saca unas tijeras de podar de su mochila y despeja el camino. Si algún cartel está suelto o deteriorado, utiliza un destornillador para volver a fijarlo. El objetivo es que cualquier persona pueda seguir la ruta sin necesidad de consultar un mapa.
Aunque ya está jubilado, comprueba el estado de las señales y también informa de cualquier incidencia que detecta para que pueda solucionarse cuanto antes. El senderismo siempre ha formado parte de su vida. En el pasado practicaba escalada en la montaña, aunque ahora prefiere caminar por zonas menos exigentes. Mientras recorre los bosques, disfruta del paisaje, del canto de los pájaros y de las conversaciones que surgen con otros excursionistas. Para él, ese contacto humano tiene un valor especial.
Miles de kilómetros gracias a los voluntarios
Suiza cuenta con alrededor de 65.000 kilómetros de senderos señalizados, una de las redes de caminos para caminar más extensas de Europa. Gran parte de su mantenimiento depende del trabajo de personas voluntarias como Félix, que revisan periódicamente las rutas para detectar señales deterioradas, vegetación que invade los caminos o cualquier elemento que pueda dificultar la orientación de los excursionistas.
Félix reconoce que pocas personas son conscientes del trabajo que hay detrás de unas señales limpias o de un sendero bien indicado. Sin embargo, eso no le preocupa. Lo importante, dice, es que quienes salen a caminar puedan disfrutar de la naturaleza con tranquilidad y encontrar siempre el camino correcto. "Cuantos más ojos vean, más cosas se detectarán. Al final, lo importante es que todos encuentren su camino", concluye.
