Jaulas con cámara, 40 euros por ejemplar y camiones refrigerados: el plan con el que Valencia caza jabalíes contra la peste porcina
La sobrepoblación de estos animales alcanza niveles muy altos, llegando en algunos puntos a los 100 ejemplares por kilómetro cuadrado.
Tanto el riesgo sanitario como económico, dado porque la introducción de un virus en las explotaciones porcinas ocasionaría un impacto económico muy significativo para el sector han llevado a las consejerías de Agricultura y Medio Ambiente de la Comunidad Valenciana a poner en marcha un plan con varias medidas. Esto es debido a que la sobrepoblación de jabalíes alcanza niveles muy altos, lo habitual es menos de seis ejemplares por kilómetro cuadrado en algunas zonas y hay puntos donde se llega incluso a los 100, según ha publicado Las Provincias.
Se han destinado a estas medidas de choque seis millones de euros, con dos millones en ayudas directas y otros cuatro para sufragar el encargo realizado a la empresa pública Vaersa. Y desde enero ya se han recogido y analizado cerca de 2.500 cadáveres de jabalíes que se han abatido bien por cazadores o bien en las 140 jaulas que hay instaladas a lo largo de la Comunidad, pero se se espera llegar a 200 en las próximas semanas.
Esta consejería puso en marcha, a principios de año, un operativo para controlar si la peste porcina detectada en Cataluña se extendía hasta territorio valenciano. Hasta el momento no hay ningún caso positivo en esta comunidad, pero el aumento de la población de jabalíes es preocupante. Según el técnico de Vaersa, uno de los encargados de este dispositivo, Pau Martín, "lo normal es que hubiera seis ejemplares por kilómetro cuadrado pero hay lugares, como la Marjal Pego-Oliva, donde se llega a los cien". En la actualidad, el foco está puesto en las localidades costeras que es donde se está desplazando la población de jabalíes en busca de refugio y alimentación abundante.
Según los cálculos de la Consejería de Medio Ambiente, hay unos 150.000 ejemplares en toda la comunidad y tendría que haber unos 50.000. Pero se trata de una mera estimación. Ahora, aprovechando las medidas contra la peste porcina, se está haciendo un muestreo sobre su número que dará una cifra más aproximada.
Pau Martín insiste en que la sobrepoblación es un problema que afecta cada vez más a la población. Por un lado, se encuentran los accidentes de tráfico, que son cada vez más frecuentes y ya han causado víctimas mortales en la comunidad. También conlleva el riesgo de transmisión de algunas enfermedades como la tuberculosis o la fiebre Q, entre otras. Pero también son un riesgo ecológico. "Se ha demostrado que donde hay presencia de jabalíes se resiente la biodiversidad", resalta este técnico.
Hasta el momento, según datos de la Consejería de Medio Ambiente, los cazadores han entregado dentro del operativo diseñado entre 1.800 y 1.900 ejemplares desde enero y se han recogido entre abril y mayo en las jaulas unos 700 animales.
Los cazadores que han abatido los jabalíes pueden acudir a los puntos de acopio incluidos en las 16 rutas previstas o llevar directamente la pieza a uno de los centros habilitados. Por otro lado, por la noche ya se sabe cuántos animales han caído en las jaulas cebadas con maíz. A estos ejemplares, un celador los abate con una carabina del 22 (silenciosa y fácil de manejar) que es el instrumento autorizado para acabar con los jabalíes enjaulados y son también recogidos en vehículos refrigerados.
Cada una de las jaulas instaladas cuenta con una cámara para controlar los movimientos de estos animales y facilitar el muestreo de la población. Instalarlas no ha sido un proceso sencillo, lo que ha puesto trabas a la puesta en marcha de este dispositivo. «Ha habido que contactar con los ayuntamientos y con los propietarios de los terrenos para que concedan la autorización. Ha sido una tarea complicada. Ahora es cuando todo empieza a ir rodado después de muchas reuniones con alcaldes y concejales a los que se les está explicando todo el proceso», apunta Pau Marín. Las jaulas que se utilizan para atrapar a los jabalíes, que cuestan entre 500 y 600 euros, están homologadas y están diseñadas para que el animal no sufra en la espera.
El paso siguiente en el proceso es que una vez abatido el jabalí, se avisa a las veterinarias (tres en toda la comunidad) que se disponen a analizar en el campo los animales. Posteriormente, se envían a la Unitat d'Analisis de Sanitat Animal (UASA), que tiene su sede en Valencia. Allí se analizan y se determina si son portadores de la peste porcina o de otras enfermedades. No se analizan todos los animales muertos, sino que se hace un muestreo.