Los expertos coinciden: invitar a un 'bot' de IA a tomar notas en una reunión puede anular el secreto profesional con tu abogado
Estas nuevas herramientas pueden representar graves riesgos legales para el ejercicio de la abogacía.
Los abogados están entrando en pánico por el auge de las aplicaciones y grabadoras con Inteligencia Artificial (IA) que transcriben reuniones de forma automática. Estas herramientas representan graves riesgos legales para el ejercicio de la abogacía, según ha publicado The New York Times.
El malestar en el sector jurídico gira en torno a diversos problemas críticos. El primero es la pérdida del secreto profesional, ya que la filtración de datos sensibles a servidores externos o compartir la reunión con un bot de IA puede anular el amparo del secreto profesional (el conocido en Estados Unidos como attorney-client privilege), permitiendo que las conversaciones privadas sean expuestas en un juicio.
"Hay que asegurarse de que las actas, si llegan a un tribunal, no solo sean precisas, sino que también tengan el énfasis que la junta directiva desea", asegura Doug Raymond, socio de Faegre Drinker Biddle & Reath. Como dato, en 2025, la Asociación de Abogados de la Ciudad de Nueva York emitió una opinión formal en la que se indicaba que los abogados debían considerar si era prudente utilizar la IA para grabar, transcribir y resumir, y que debían asesorar a sus clientes sobre las posibles desventajas de utilizar la IA para realizar esas tareas.
Los jueces ya se están pronunciando al respecto. Un fallo judicial de febrero de 2026 del Distrito Sur de Nueva York determinó que los documentos creados con inteligencia artificial que un ejecutivo envió a su abogado no reunían los requisitos para ser considerados confidenciales. Por otra parte, un juez de un tribunal federal de Detroit dictaminó que no se podía obligar a una demandante que se representaba a sí misma a entregar las transcripciones de ChatGPT relacionadas con su caso.
Asimismo, en marzo, un juez federal de Colorado, EEUU, dictaminó que las comunicaciones de un litigante que se representaba a sí mismo, creadas con inteligencia artificial, estaban protegidas por la doctrina del secreto profesional. El tribunal también determinó que la identificación del producto de IA utilizado no estaba protegida.
El segundo riesgo tiene que ver, por tanto, con las llamadas "alucinaciones", lo que se refiera a numerosas inexactitudes en los textos. Los expertos en este sector afirman que los abogados no pueden fiarse ciegamente de los resúmenes automáticos. En repetidas ocasiones, según ha documentado el mismo medio estadounidense, la IA inventa citas o hechos que luego se presentan por error en tribunales.
También se apunta como riesgo la falta de discreción. Es decir, a diferencia de un taquígrafo humano que filtra lo que es relevante y descarta bromas o divagaciones, la IA graba y transcribe absolutamente todo. Cualquier comentario informal o fuera de contexto puede ser utilizado en contra del cliente durante un litigio. Por estos motivos, muchos despachos están prohibiendo el uso de estos programas en reuniones confidenciales y abogan por seguir utilizando métodos tradicionales.