Groenlandia pierde 100 piscinas olímpicas de hielo cada hora: Europa, el doble que la media mundial, ya es el epicentro del calentamiento global
Un estudio alerta de que alrededor del 95 % del continente europeo experimentó temperaturas superiores a lo normal, llegando el calor hasta el Ártico.

Los glaciares se derriten cada vez a más velocidad y Groenlandia ha perdido ya 139.000 millones de toneladas de hielo, lo que equivale a 100 piscinas olímpicas cada hora. La desaparición de estas superficies blancas aumenta la absorción de calor, y esto hace que el sistema se perpetúe a sí mismo. Así lo refleja el último informe de la Organización Meteorológica Mundial y el Servicio de Cambio Climático de Copernicus, elaborado por cerca de un centenar de científicos y publicado hace unos días. Estos investigadores alertan, además, de algo que nos pilla mucho más cerca: Europa es, hoy por el hoy, el epicentro del calentamiento global, tal y como ha publicado Le Monde.
El gran problema es que Europa, por todos lados, tanto en las profundidades de los mares y océanos a más allá del Círculo Polar Ártico, se está calentando al doble de velocidad que el promedio mundial. Sin embargo, las políticas europeas de adaptación al cambio climático son insuficientes, alertan las conclusiones de este mismo informe.
La razón de estar en el punto de mira del calentamiento global tiene que ver con la ubicación geográfica de Europa, con los ciclos climáticos extremos, con los cambios en la circulación atmosférica y, además, con una mejora en la calidad del aire que, al reducir las partículas reflectantes, agrava el calentamiento. Esta es una paradoja que debería tener como consecuencia unas mayores reducciones en las emisiones de gases de efecto invernadero para continuar la lucha contra la contaminación, un importante desafío para la salud pública.
En concreto, en 2025 se batió el récord desde que se tienen datos, situándose entre los tres años más calurosos registrados en Europa. Además, otra dato apunta a que es un problema generalizado en todas las partes del continente: alrededor del 95 % del continente experimentó temperaturas superiores a lo normal. De forma que el calor llegó hasta el Ártico, con picos que superaron los 30 °C, más allá incluso del círculo polar ártico, algo que hace pocas décadas era nadie imaginaba, y lo que está haciendo, como decíamos al principio que las zonas más frías estén retrocediendo, son cada vez más reducidas.
Un aspecto destacable es también el cambio que están experimentando la profundidades de los mares europeos. En las zonas más superficiales, las temperaturas superficiales han alcanzado ya niveles sin precedentes y el 86% de las zonas marinas han sufrido olas de calor intensas o extremas, perjudicando enormemente a la biodiversidad..
Esta sequedad de clima está haciendo que Europa sea cada vez más árida, pero, a la vez, cada vez más vulnerable a las inundaciones y las lluvias torrenciales, como venimos comprobando. Otra consecuencia de esta sequedad unida a la falta de agua es el aumento de los incendios, que han quemado más de un millón de hectáreas de bosque el año pasado, también una cifra récord, destruyendo a su paso no sólo cultivos, fauna y biodiversidad, sino también acaban con los sumideros de carbono y emiten CO2.
