Kim, 29 años, finge un viaje a lo mochilera por el mundo mientras se daba rayos UVA para parecer morena: "Publicaba atardeceres en Instagram, pero llevaba 4 meses viviendo en secreto con mis padres en el pueblo"
Lo que pensaba que era su viaje soñado acaba en una tremenda decepción y una profunda tristeza.

Las redes sociales pueden dar una imagen engañosa de la vida de la gente. Los perfiles de numerosas personas hacen parecer que están siempre de vacaciones, disfrutando de lugares de ensueño, cuando la realidad dista mucho de lo que aparece en una fotografía o publicación.
Esta práctica es la que realizó Kim, una joven de 29 años. Ahorró durante un largo periodo de tiempo para hacer el viaje de sus sueños, pero decidió regresar antes de tiempo: "Soporté con valentía el hecho de que odiaba Bangkok. Salí de esa ciudad sucia y abarrotada lo antes posible y viajé a una isla conocida en el sur", manifiesta en el medio de comunicación Flair.
Pensó que alejarse de esta capital asiática y dirigirse a las playas que relucen en varios países del continente le iba a permitir disfrutar más de su aventura. No obstante, las estafas que sufrió, las barreras del idioma y, en general, la soledad y la desilusión que sentía hacían que no estuviera para nada gozando de la experiencia.
"Ya no podía negarlo: el viaje que había hecho, el que tanto había esperado e imaginado, había resultado ser un completo desastre", sostiene con firmeza.
Ocultar la realidad
En el aeropuerto de Schiphol, donde iba a comenzar la aventura, se sentía totalmente empoderada y lista para emprender el que sería el viaje de su vida. Su esfuerzo le había costado ahorrar una gran cantidad de dinero para estar varios años viajando por el mundo.
Cuando todo se truncó fue precisamente, con las miras puestas, cuando llamó a a sus padres para decirles que nada había salido como lo había planeado. Quería regresar a casa, pero el apartamento del que disponía lo había alquilado durante seis meses. Decidió volver a la vivienda de sus progenitores.
"Y no le cuento a nadie mi decepción y mi fracaso. ¿Por qué iba a hacerlo? Así que seguí publicando alguna que otra hermosa puesta de sol en Facebook e Instagram", afirmó tras decidir que esa estancia temporal en casa de sus padres iban a prolongarse durante meses.
"Publicaba atardeceres en Instagram, pero llevaba 4 meses viviendo en secreto con mis padres en el pueblo", manifiesta, para después decir que detrás de la ocultación hay varias sesiones de bronceado para que todo el mundo pensara que seguía viajando por diferentes destinos paradisiacos.
Ahora, después de un año de la terrible experiencia, ha vuelto a la normalidad de su hogar, con toda esa tristeza ya olvidada: "De hecho, ahora puedo reírme de ello. En cualquier caso, he aprendido mucho sobre mí misma, y eso me ha sido increíblemente útil", concluye.