Kris se fue de vacaciones a Austria hace cuatro años y se quedó allí: "Parecía algo destinado a ocurrir"
Esta mujer y su familia decidieron de repente quedarse que no querían marcharse de ese lugar, así que emigraron y compraron una casa en menos de un mes.

Kris Pals-Krukkert, natural de Bornerbroek, en Holanda, se fue de vacaciones a Austria hace cuatro años. En realidad iba a la misma región a la que acudía cada cada año. Pero esta vez algo había cambiado. Cuando llegó el momento de volver a casa, no quería marcharse. ¿Qué fue lo que cambió esa vez? "Fue una sensación muy fuerte: no queríamos irnos. A pesar de que llevamos años yendo a la misma región, ésta fue la primera vez que tuvimos esa sensación permaneció, parecía algo destinado a ocurrir. De repente nos vimos hablando seriamente sobre comprar una casa allí. Y no solo una casa de vacaciones, como mi marido y yo habíamos discutido alguna vez. Esta vez íbamos a emigrar, ese era el plan", explica esta mujer, según ha publicado Tubantia.
"Descargué la versión austriaca de la aplicación Funda sobre el mercado inmobiliari y, una semana y media después de nuestras vacaciones, encontré ya nuestra casa. Entonces pensé: mejor arrepentirse de algo que hemos hecho que de algo que no hemos hecho. Cinco semanas después, habíamos comprado la casa", asegura esta holandesa sobre la decisión repentina que tomó junto a su familia.
Y cuenta que, en realidad, toda esta aventura en la que se embarcaron salió muy bien. "Todos los semáforos se pusieron en verde para nosotros. En aquel momento ya trabajaba por cuenta propia. Mis clientes no querían perderme y estaban de acuerdo en que continuara trabajando a distancia. Además, pudimos vender nuestra casa en Bornerbroek justo a tiempo", añade.
En la primavera de 2023 a su nueva casa en localidad austriaca de Altirdning. Viven frente al Grimming, la montaña más alta de los Alpes, así que desde su nueva casa tienen una vista impresionante cada día. Pero los inicios allí no fueron fáciles, según cuenta: "El primer año lo dedicamos principalmente a recuperarnos de todos los trámites realizados. Estábamos realmente agotados por la mudanza. Para mí, la barrera del idioma fue especialmente difícil. Como crecí en la zona fronteriza, conocía la melodía del alemán, pero no lo hablaba con fluidez. Además, aquí se habla alemán austriaco y dialecto. Por eso, tomé clases de idiomas. Afortunadamente, ahora hablo mucho mejor el idioma".
Uno de los aspectos más positivos fue que en el pueblo les recibieron muy calurosamente. "Nos mudamos a la zona agrícola de Austria. En un pueblo tan pequeño como este también existe la vecindad, y nosotros lo sabemos mejor que nadie. Como Altirdning no es un pueblo muy turístico, los aldeanos sienten principalmente curiosidad por nosotros. Eso hace que sea más fácil conocer gente nueva", relata la mujer contenta.
Otra ventaja es que tienen una pista de esquí cerca: "Vamos a esquiar con frecuencia. Nuestro hijo también va a esquiar cada año con el colegio, lo que le encanta. Tenía 5 años cuando nos mudamos, una edad fantástica para aprender un idioma. Ahora incluso habla ya el dialecto local y ya nosotros no le entendemos cuando lo hace". Esta madre también ha retomado en su nuevo destino sus aficiones. "Durante años canté en un coro en Geesteren, así que aquí también he vuelto a hacerlo. Es divertido, pero muy diferente. Por ejemplo, hace poco tuve que cantar a la tirolesa. Es fantástico haber podido hacerlo. Además, horneo pasteles para la panadería local y mi marido está estudiando para ser profesor de esquí. Estamos echando raíces", concluye feliz.
