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Un crucero que iba a pasar por España aplaza su salida por culpa de unos plátanos

Un crucero que iba a pasar por España aplaza su salida por culpa de unos plátanos

El barco permaneció atracado en el puerto de Southampton con 5.200 pasajeros a bordo, a la espera de iniciar un viaje de dos semanas.

Un crucero retrasa su salida después de que 16 contenedores llenos de plátanos se cayeran por la borda
Un crucero retrasa su salida después de que 16 contenedores llenos de plátanos se cayeran por la bordaHoracio Villalobos

A veces las vacaciones no se tuercen por una huelga, un fallo técnico o una tormenta tropical, sino por algo bastante más prosaico: un cargamento de plátanos flotando en el mar. Eso fue lo que ocurrió a comienzos de diciembre frente a la costa sur de Inglaterra, cuando un incidente marítimo obligó a retrasar la salida de un crucero que tenía previsto pasar por España y Portugal antes de poner rumbo a las Islas Canarias.

Todo empezó el 6 de diciembre, cuando 16 contenedores cayeron por la borda de un buque de carga en aguas del Solent, cerca de la isla de Wight. Cinco iban vacíos, pero otros no: al menos ocho transportaban plátanos, dos contenían plátano macho y uno más iba cargado de aguacates, según explicó una portavoz de la Agencia Marítima de Guardacostas al medio británico Sky News.

La escena no tardó en trasladarse a tierra firme. Durante la jornada del domingo, parte de la carga comenzó a aparecer en la playa de Selsey, lo que llevó a las autoridades a desplegar un dispositivo de seguridad. Guardacostas, bomberos y policía acordonaron la zona y pidieron a la población que no se acercara a los contenedores ni a los restos arrastrados por el mar. Al mismo tiempo, un helicóptero y una aeronave de ala fija rastreaban la costa ante la presencia de otros contenedores a la deriva.

El incidente acabó teniendo consecuencias más allá de la playa. Un crucero de la compañía P&O Cruises tuvo que retrasar su salida desde el puerto de Southampton, donde permaneció atracado durante horas mientras se resolvía la situación. El barco, perteneciente a la gama Iona, tiene capacidad para alrededor de 5.200 pasajeros, que vieron cómo el arranque de sus vacaciones quedaba en suspenso antes incluso de zarpar.

El viaje debía comenzar el sábado por la tarde y prolongarse durante dos semanas, con escalas previstas en distintos puntos de la Península Ibérica, además de Portugal y las Islas Canarias. A bordo, la paciencia empezó a agotarse pronto. Nick, uno de los pasajeros, contó al diario local Daily Echo que el capitán informó del problema por megafonía ya entrada la tarde. “Aproximadamente a las siete de la tarde, una hora después de que supuestamente los contenedores tocaron el agua, el capitán usó los altavoces e hizo un anuncio”, relató.

La espera se hizo todavía más incómoda por el mal tiempo en Southampton. “Es un comienzo realmente decepcionante y debido al mal tiempo es muy difícil encontrar un lugar donde sentarse con los 5.000 pasajeros resguardándose de la lluvia”, explicó el mismo pasajero.

Desde la Agencia Marítima de Guardacostas recordaron además que cualquier persona que encontrara restos del naufragio debía informar obligatoriamente al receptor de naufragios del organismo y advirtieron de que no hacerlo en un plazo de 28 días supone una infracción de la ley británica.

Finalmente, el crucero recibió autorización para zarpar y pudo iniciar su recorrido previsto, aunque el viaje arrancó con retraso y con una anécdota difícil de olvidar: la de unas vacaciones bloqueadas, durante horas, por un cargamento de plátanos a la deriva.