La dueña de una tienda, harta de clientes que solo van a preguntar y luego compran online, empieza a cobrar 25 euros por asesorar: si compras, te los descuenta
Una medida que busca frenar el fenómeno conocido como ‘showrooming’.
Comprar por Internet ha cambiado la forma en que consumimos, pero también ha puesto contra las cuerdas a muchas tiendas físicas. Cada vez es más habitual entrar en un comercio para pedir consejo, comparar productos o probarlos en persona y, después, acabar haciendo el pedido desde el móvil porque resulta unos euros más barato. Una práctica que se ha normalizado entre los consumidores, pero que muchos pequeños comerciantes no se lo pueden permitir.
Ese fue precisamente el punto de inflexión para Stefanie Kranz, propietaria de una tienda especializada en mochilas y material escolar en Alemania. Cansada de dedicar hasta una hora a asesorar a clientes que después compraban el mismo producto por Internet, decidió introducir una medida poco habitual: cobrar 25 euros por el servicio de asesoramiento. Con ello busca poner fin a una práctica que, según explica, llevaba años restando valor al trabajo y al tiempo que dedica a cada cliente.
Eso sí, esa cantidad no supone un coste adicional para quienes finalmente realizan la compra, ya que se descuenta íntegramente del precio del producto. “Pasamos hasta una hora asesorando, y los clientes, al mismo tiempo, buscaban mochilas más baratas en Internet. Estábamos furiosos”, explicó la propietaria de la empresa familiar Schulranzen Kranzen declaraciones recogidas por la emisora local WDR.
Un servicio que requiere tiempo
El fenómeno tiene incluso un nombre propio: showrooming. Se refiere al hábito de visitar un establecimiento físico para ver, tocar o probar un producto y aprovechar el conocimiento de los vendedores, pero completar la compra posteriormente por Internet, normalmente atraído por un precio inferior. Es una práctica cada vez más extendida que preocupa especialmente al pequeño comercio especializado.
Este es un problema generalizado ya que una encuesta reciente de YouGov, encargada por la Agencia de Prensa Alemana, refleja que aproximadamente uno de cada tres compradores reconoce haber utilizado el asesoramiento de una tienda física antes de adquirir el producto por Internet tras comparar precios. Al mismo tiempo, cerca de la mitad de los encuestados considera que este comportamiento no es adecuado.
Aunque la medida pueda parecer polémica, no busca penalizar al comprador, sino poner en valor un servicio que requiere tiempo, experiencia y personal cualificado. Queda por ver si este modelo acabará extendiéndose a otros establecimientos o si seguirá siendo una excepción. Lo que sí refleja es el creciente desafío al que se enfrenta el comercio tradicional para competir con las plataformas digitales sin renunciar a la atención personalizada que Internet todavía no puede sustituir por completo.