En Japón las familias pobres reducen la comida de sus hijos y apagan el aire acondicionado durante las vacaciones de verano
Las familias temen la llegada de las vacaciones.

En Japón, las vacaciones de verano no son sinonimo de descanso, sino que suponen un desafío añadido para muchos hogares con menos recursos. Según publica París Match, la interrupción del servicio de comedores escolares al finalizar el curso está llevando a numerosas familias a recortar la alimentación de sus hijos, según una encuesta realizada por la ONG Kidsdoor, con sede en Tokio.
El estudio, elaborado entre el 1 y el 8 de junio de este 2026 entre familias beneficiarias de los programas de apoyo de la organización, refleja el impacto que tiene la ausencia de las comidas escolares en la economía doméstica.
Los datos son preocupantes. De los 1.012 hogares consultados con hijos en edad de cursar primaria o secundaria, un 64% asegura que tendrá que reducir las raciones durante las vacaciones. Además, el 61% prevé aumentar la frecuencia de las comidas sin carne ni pescado, mientras que un 44% reconoce que sus hijos podrían dejar de hacer tres comidas completas al día de forma habitual.
"Días sin comer"
La inseguridad alimentaria no se limita a la temporada de verano. Antes incluso del inicio de las vacaciones, el 57% de los progenitores consultados aseguraba que sus hijos habían pasado días sin comer lo suficiente por motivos económicos, una situación que, en el caso del 19% de las familias, se producía casi a diario.
Las dificultades son aún más acusadas entre los hogares con ingresos anuales inferiores al millón de yenes (unos 5.380 euros). En este segmento, el 31% de los padres afirma que sus hijos no reciben alimentos suficientes casi todos los días y más de tres de cada diez consideran que presentan una estatura o un peso por debajo de lo habitual para su edad.
La presión del calor extremo
A la presión económica se suma este año el impacto de las altas temperaturas. Pese al intenso calor del verano japonés, el 38% de las familias encuestadas prevé reducir al mínimo el uso del aire acondicionado, incluso cuando resulte necesario, mientras que un 6% contempla prácticamente renunciar a él por completo para ahorrar gastos.
La situación también está teniendo consecuencias en la salud mental de los adultos. Un 44% de los padres reconoció sentirse deprimido de forma frecuente o constante ante la llegada de las vacaciones de verano, y la mitad asegura no contar con nadie con quien compartir sus preocupaciones.
