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La OMS, ante un punto de inflexión en 2026: recortes en vacunación, esquinazo a la ciencia en productos con nicotina, enfermedades infecciosas emergentes…

La OMS, ante un punto de inflexión en 2026: recortes en vacunación, esquinazo a la ciencia en productos con nicotina, enfermedades infecciosas emergentes…

Son muchos los frentes abiertos para el mayor organismo de la salud a nivel mundial: desfinanciación, enfermedades emergentes, epidemias silenciosas... Y todas ellas tienen algo en común: problemas estructurales que provocan desconfianza, falta de liderazgo en muchos casos, la necesidad de dar un golpe de efecto que cambie esta tendencia.

Director General de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus durante una conferencia
Director General de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus durante una conferenciaAnadolu via Getty Images

La Organización Mundial de la Salud (OMS) se acerca a 2026 en un momento decisivo. La combinación de recortes presupuestarios, tensiones políticas, nuevas amenazas infecciosas y debates abiertos sobre cómo regular productos con nicotina plantea una pregunta incómoda pero inevitable: ¿seguirá la OMS liderando la salud global desde la evidencia científica o quedará atrapada por inercias políticas y prohibicionistas?

No sería la primera vez que la organización se enfrenta a una encrucijada de este tipo. La historia ofrece un precedente claro.

El espejo del VIH/SIDA: cuando la evidencia obligó a rectificar

Durante los primeros años de la epidemia de VIH/SIDA, la OMS y otros organismos internacionales priorizaron mensajes de abstinencia y fidelidad, influidos por presiones culturales, religiosas y políticas. Estrategias hoy consideradas básicas -como el uso generalizado del preservativo o los programas de intercambio de jeringuillas- fueron durante años minimizadas o directamente rechazadas.

La realidad epidemiológica terminó imponiéndose. La evidencia científica demostró que la reducción de daños salvaba vidas y que ignorarla tenía un coste humano enorme. La OMS rectificó, adoptó un enfoque más pragmático y contribuyó decisivamente a frenar la expansión del virus en muchas regiones del mundo.

Ese giro histórico es clave para entender el debate actual sobre el tabaco y los productos con nicotina: ¿aprender de la experiencia o repetir errores?

Nicotina, prohibicionismo y ciencia incómoda

Hoy, la OMS mantiene una postura muy restrictiva frente a alternativas al tabaco tradicional, como los cigarrillos electrónicos o los productos de calentamiento. El problema no es regular -algo necesario-, sino el riesgo de ignorar datos científicos que apuntan a que no todos los productos implican el mismo nivel de daño.

El dilema es similar al del VIH: una estrategia puramente prohibicionista puede resultar políticamente cómoda, pero sanitariamente ineficaz si aleja a millones de fumadores de opciones menos dañinas.

¿Cuáles son los grandes frentes de la agenda global 2025-2026?

Más allá del debate sobre nicotina, la OMS afronta una tormenta perfecta de desafíos estructurales:

1. Financiación en riesgo: Recortes severos amenazan programas clave de vacunación y salud materna. La anunciada salida de Estados Unidos en enero de 2026 debilita la estabilidad financiera y la gobernanza del organismo.

2. Salud mental y enfermedades no transmisibles: más de 1.000 millones de personas viven con trastornos mentales. Cardiopatías, cáncer, diabetes y demencias siguen siendo la principal causa de muerte global.

3. Enfermedades infecciosas que no desaparecen: persisten amenazas como tuberculosis, malaria o polio. Además, continúan apareciendo nuevos brotes -COVID-19, mpox- obligan a reforzar la vigilancia y a aplicar el Acuerdo de Preparación ante Pandemias.

4. Cobertura universal y desigualdad: las brechas de acceso sanitario siguen marcadas por renta, género y territorio. Por otro lado, los objetivos de Desarrollo Sostenible están lejos de cumplirse.

5. Clima, antibióticos e innovación: el cambio climático agrava enfermedades respiratorias y eventos extremos, la resistencia antimicrobiana avanza como una amenaza silenciosa y la adopción de nuevas tecnologías sanitarias choca, una vez más, con tensiones políticas.

Por todo esto, la OMS se enfrenta a algo más que problemas técnicos: está en juego su credibilidad como árbitro científico global. Si algo enseñó la crisis del VIH/SIDA es que aferrarse a dogmas cuesta vidas. En 2026, la pregunta no es solo qué decisiones tomará la OMS, sino si será capaz de anteponer la evidencia científica a la presión política en un mundo cada vez más polarizado.