La psicología sugiere que si sientes que los años pasan cada vez más rápido no es una ilusión: a partir de los 30 el cerebro empieza a procesar menos recuerdos nuevos y el tiempo se acelera
Sociedad
Sociedad

La psicología sugiere que si sientes que los años pasan cada vez más rápido no es una ilusión: a partir de los 30 el cerebro empieza a procesar menos recuerdos nuevos y el tiempo se acelera

La ciencia explica por qué la percepción del tiempo cambia con la edad: rutina, memoria y menos experiencias nuevas hacen que todo pase más deprisa.

Ilustración en la que se muestra a un cerebro realizando ejercicio.Getty Images/Westend61

Esa sensación de que los años vuelan no es solo una impresión subjetiva. La ciencia respalda lo que muchos perciben con el paso del tiempo: a medida que envejecemos, el tiempo parece acelerarse. Y no tiene que ver solo con el ritmo de vida, sino con cómo funciona nuestro cerebro.

El psicólogo y neurocientífico Marc Wittmann, que lleva más de 30 años investigando la percepción del tiempo, lo explica de forma clara: "No es una ilusión que el tiempo pase más rápido cuando envejecemos". La clave está en dos factores principales: la rutina y el funcionamiento de la memoria.

El papel clave de la memoria

Nuestro cerebro mide el tiempo en función de los recuerdos. Cuantas más experiencias nuevas acumulamos, más "largo" nos parece un periodo. Por eso la infancia o la juventud parecen etapas interminables: todo es nuevo, todo se registra.

Sin embargo, con los años ocurre lo contrario. "Nuestro sentimiento del paso del tiempo depende del contenido de la memoria", explica Wittmann. Cuando la vida se vuelve más rutinaria y hay menos novedades, el cerebro almacena menos información relevante. Resultado: los años parecen pasar mucho más rápido.

No es que el tiempo cambie, es que tenemos menos referencias para medirlo.

A partir de los 30, el cambio es real

El otro factor es biológico. Según el experto, alrededor de los 30 años se alcanza el pico de rendimiento de la memoria. A partir de ahí, comienza un descenso progresivo.

"Ya no podemos absorber tanta información como cuando éramos jóvenes", señala Wittmann. Esto implica que generamos menos recuerdos nuevos, lo que contribuye directamente a esa sensación de aceleración del tiempo.

En otras palabras: menos recuerdos, menos percepción del paso del tiempo… y más sensación de que todo ocurre demasiado rápido.

Cómo "frenar" el tiempo

La buena noticia es que no todo está perdido. La percepción del tiempo se puede modificar con hábitos concretos. El principal consejo de los expertos es claro: romper la rutina.

"Cuantas más cosas nuevas, creativas e interesantes experimentamos, más largo nos parece un periodo de tiempo", explica Wittmann. Viajar, aprender algo nuevo o simplemente cambiar pequeñas cosas del día a día puede hacer que los días se sientan más largos.

Un ejemplo claro: un fin de semana fuera suele parecer más largo de lo que realmente es, precisamente porque está lleno de estímulos nuevos.

La atención también influye

La percepción del tiempo también cambia según en qué nos fijamos. Cuando estamos pendientes de nosotros mismos -por ejemplo, esperando- el tiempo parece alargarse. En cambio, cuando estamos distraídos o concentrados, pasa más rápido.

Esto tiene una explicación neurológica: las áreas del cerebro que procesan la conciencia corporal también están implicadas en cómo percibimos el tiempo.

En el fondo, todo apunta a lo mismo: el tiempo no se acelera realmente, pero nuestra forma de vivirlo sí cambia. Y ahí está la clave de esa sensación tan común: no es que el tiempo corra más… es que nuestro cerebro deja de registrar tantas cosas nuevas como antes.

MOSTRAR BIOGRAFíA

Soy redactor de actualidad en El HuffPost España. Mi objetivo es que no te pierdas nada, sea la hora que sea, estés despierto o dormido.

 

Sobre qué temas escribo

Convivo con personajes tan dispares como Donald Trump, Gabriel Rufián o cualquiera que sea noticia. Intento estar a todo lo que sale, desde los temas más actuales hasta otros más atemporales.

 

Lo hago desde una perspectiva informativa, sin perder esa mirada crítica con la que aportar algo diferente a lo habitual.

 

Sociedad, cultura, política, economía... Cualquier tema es bienvenido para dar un enfoque nuevo a temas de actualidad, que afectan a todos

 

Mi trayectoria

Creo que soy periodista desde que nací, o eso dice mi madre. Desde ese momento hasta ahora han pasado muchas cosas. Soy de Azuébar, un pueblecito de apenas 300 personas del interior de Castellón y, aunque estudié, entre en mi querida ‘terreta’ (Grado en Periodismo por la Universitat Jaume I) y Salamanca (Máster en Comunicación e Información Deportiva por la Universidad Pontificia de Salamanca), aprendí la profesión en la Agencia EFE, donde cubrí los Juegos de Río 2016, los de Tokio 2020, los de París 2024, así como también los Juegos Olímpicos de Invierno de Pieongchang 2018 y de Pekín 2022. Además, cubrí los Mundiales de fútbol de Rusia 2018 y Qatar 2022.

 

Por otra parte, abrí una extensa etapa como autónomo en la que he colaborado con ‘El Independiente’, el ‘Playas de Castellón, la ‘Revista Volata’, ‘Súper Deporte’, ‘Yo Soy Noticia’ o ‘Ciclo 21’, antes de aterrizar en el Huffington Post. 

 

Si alguna vez me necesitas y no me encuentras, búscame en una pista de tenis. Te puedo recomendar la mejor novela negra de cada país y hablar durante horas del cine de los 80 y 90. Ah, por cierto, acierto todas las preguntas naranjas del Trivial. 

 


 

Cómo contactar conmigo:

 


Más de Sociedad

Comentar:
comentar / ver comentarios