¿La verdad está ahí fuera? Trump promete publicar archivos "muy interesantes" sobre ovnis
El presidente de EEUU ha vuelto a sacudir las redes y los despachos de Washington al anunciar que el Pentágono está a punto de desclasificar material sobre fenómenos anómalos no identificados (UAPs). ¿Qué se puede esperar de ello?

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a poner la atención en el espacio, avanzando que el Pentágono se prepara para publicar documentos "muy interesantes" sobre Objetos Voladores No Identificados, o sea ovnis. Esta iniciativa, impulsada por una orden ejecutiva de febrero, ha despertado una oleada de entusiasmo entre los seguidores del fenómeno, tan intensa como el escepticismo existente entre expertos de inteligencia.
Desde su regreso al cargo, el republicano ha cultivado una imagen de "revelador de secretos" que le encanta. Eso sí, siempre elige lo que le conviene, porque si hablamos del caso de pederastia de Jeffrey Epstein... ya tal. Ahora, tras ordenar la desclasificación de registros sobre los asesinatos de JFK y Martin Luther King Jr., el mandatario se enfoca en los Fenómenos Anómalos No Identificados (FANE).
"Vamos a publicar muchas cosas que no hemos publicado", afirmó Trump el pasado miércoles durante un acto en la Casa Blanca en honor a astronautas de la NASA. "Creo que parte de eso va a ser muy interesante para la gente". El anzuelo estaba lanzado y las especulaciones, desde entonces, se ha disparado.
La Casa Blanca trabaja actualmente con la Oficina de Resolución de Anomalías en Todos los Dominios (AARO) del Departamento de Defensa (que han rebautizado como de Guerra) para liberar información nunca antes compartida. El propio Trump alimentó las expectativas durante un evento de Turning Point USA en Phoenix: "Las primeras publicaciones comenzarán muy, muy pronto. Así que pueden salir y ver si ese fenómeno es correcto. Lo averiguarán".
Sin embargo, no todos comparten este optimismo. Sean Kirkpatrick, físico y exdirector de la oficina de investigación de FANE, advirtió a la agencia AP de que las promesas del presidente podrían ser una maniobra de distracción frente a conflictos internacionales. "Los lectores no deberían hacerse ilusiones con que va a haber algún documento con fotos, entrevistando a los extraterrestres cuando bajaron", señaló tajante. "Porque eso simplemente no existe".
Presión desde el Capitolio
Mientras Trump lidera esta narrativa peliculera, un grupo de legisladores republicanos presiona para que el Pentágono sea más transparente, pero de verdad. La representante Anna Paulina Luna, veterana de la Fuerza Aérea, ha sido una de las voces más críticas contra la reticencia de Defensa para entregar vídeos específicos. Tras la orden de Trump, Luna celebró en redes sociales: "¡El Pentágono ya no puede esconderse de nuestra solicitud de documentos!".
Por su parte, el vicepresidente del país, JD Vance, se ha declarado "obsesionado" con los archivos sobre ovnis y se dice que es uno de los consejeros de Trump que más están insistiendo en el asunto. El número dos del Gobierno norteamericano ha manifestado su intención de llegar al fondo de los misterios del Área 51, aunque con una perspectiva singular: ha sugerido que estos fenómenos podrían tener un origen espiritual o demoníaco en lugar de tecnológico.
Hablamos de una base militar de alta seguridad ubicada en el desierto de Nevada que oficialmente sirve como campo de pruebas para el desarrollo de aeronaves experimentales y tecnología de defensa, pero sobre la que hay un manto de misterio por su extremo hermetismo, que la ha convertido en el epicentro de múltiples teorías de conspiración sobre vida extraterrestre.

Un misterio de décadas
El interés presidencial por los ovnis no es nuevo. Desde el incidente de Roswell en 1947, mandatarios como Jimmy Carter, Ronald Reagan y Bill Clinton han mostrado curiosidad o reportado avistamientos. No obstante, informes previos del Departamento de Defensa (como el de 2024) han indicado que, si bien existen cientos de incidentes sin explicación clara, no hay evidencia confirmada de tecnología alienígena.
Para expertos como Greg Eghigian, profesor de la Universidad Estatal de Pensilvania, el resultado de estas nuevas revelaciones podría ser agridulce. “Casi no hay satisfacción posible para muchos de los más acérrimos. Así que, en cierto sentido, creo que la decepción puede darse casi por garantizada, pase lo que pase”, concluyó.
Justo en las últimas horas se ha referido a estos supuestos secretos el expresidente Barack Obama, entrevistado por Stephen Colbert. Hace más de dos meses, el demócrata acaparó titulares al afirmar sobre los ovnis: "Son reales. Pero yo no los he visto. No están en el Área 51. No hay unas instalaciones subterráneas". Y dejó una matización irónica: "A menos que haya una enorme conspiración y lo hayan escondido del presidente de EEUU". Fue entonces cuando Trump se sintió picado y empezó a hablar de desclasificar documentos.
Cuando el cómico, presentador del late show de la CBS, le instó a "confesar" la existencia de hombrecitos verdes, Obama, entre risas, confesó: "Pensé que era obvio a qué me refería". Obama se tomó un momento para aclarar las cosas. "Mira", dijo. Para aquellos que aún creen que tenemos hombrecitos verdes bajo tierra, una de las cosas que uno aprende como presidente es que el gobierno es pésimo guardando secretos".
Y prosigue: "Esta idea de las teorías de la conspiración… Si hubiera extraterrestres, naves espaciales alienígenas o cualquier cosa bajo el control del gobierno de Estados Unidos de la que tuviéramos conocimiento, como fotografías, etcétera, les aseguro que algún guardia de la instalación se habría tomado una selfie con uno de los extraterrestres y se la habría enviado a su novia para impresionarla. ¡Se filtraría!".
Colbert sugirió que al menos habría "ciertos indicios" de que la vida extraterrestre había aterrizado en la Tierra, como que "un centro presidencial parecería una nave exploradora que acaba de descender de la órbita baja y aterrizar en Chicago". El comentario fue una alusión al centro presidencial de Obama, cuya inauguración está prevista para junio.
Aunque no haya visto ninguno y jure que Estados Unidos no oculta ninguno, al estilo de E.T., Obama aún espera que los extraterrestres sean reales y desea comunicarse con ellos. "Aprovecho para hacer publicidad", proclamó. "Primer contacto: creo que sería un buen emisario para el planeta". El exmandatario procedió a enumerar algunas de sus credenciales para aumentar sus posibilidades. "Tengo una trayectoria diversa, experiencia en política exterior y diplomacia. Soy amigable", dijo. "Así que creo que podría hacer un buen trabajo".
Asumiendo el rol de responsable de las relaciones de la Tierra con extraterrestres, Colbert le dijo a Obama que "lo tendremos en cuenta" de cara al futuro. "Muchas gracias", dijo Obama, antes de reiterar una vez más que un encuentro de EEUU con vida extraterrestre "¡aún no ha ocurrido!".
Obama se vio envuelto en un drama sobre extraterrestres cuando expresó sus creencias por primera vez en el podcast "No Lie" en febrero. Posteriormente, aclaró sus comentarios en una publicación de Instagram, señalando que "estadísticamente, el universo es tan vasto que hay muchas probabilidades de que exista vida ahí fuera", pero que "las distancias entre los sistemas solares son tan grandes que las probabilidades de que hayamos sido visitados por extraterrestres son bajas". "Durante mi presidencia no vi ninguna evidencia de que los extraterrestres hayan contactado con nosotros. ¡En serio!", enfatizó.
