Laura, camarera de pisos en un hotel de 4 estrellas en Milán: "Tres euros netos para limpiar una habitación que se vende a 800 euros la noche"
"Los Juegos Olímpicos sólo traerán riqueza a los dueños de los hoteles”.

Tres euros es lo que cobra una camarera de pisos en Milán por limpiar una habitación que cuesta por noche casi su salario íntegro mensual. Y estas trabajadoras, en su mayoría mujeres, ya no pueden más. “Tres euros netos para limpiar una habitación que se vende a 800 euros la noche”, ha relatado Laura, una camarera de pisos que trabaja en un hotel de cuatro estrellas ubicado Milán por un salario mensual de entre 800 y 900 euros.
Estas empleadas del sector hotelero son, sin lugar a dudas, una pieza absolutamente esencial para sustentar el motor económico que es el turismo. Sin embargo, son también unas de las trabajadoras con menos reconocimiento tanto a nivel social como económico.
Pagar por habitación, no por hora
“Todos los días empiezo a las 8:30. Nos dan una hoja que dice que hay que limpiar 12 habitaciones en seis horas. Pero si no puedes hacerlo en tus seis horas te pagan por las habitaciones que limpias, así que es como si nos pagaran por habitación, no por hora”, explica Irene, también camarera de pisos en este mismo hotel.
Una situación que se ha vuelto todavía más insoportable con la llegada de los Juegos Olímpicos de Invierno ( ), un evento que ha ocasionado un enorme aumento de la carga de trabajo de estas empleadas. “Hemos pasado de 30 a 26 minutos por habitación”, cuenta Laura, denunciando el ritmo frenético y agotador al que se ven expuestas estas empleadas a causa de la acogida del evento deportivo en la ciudad.
Los trabajadores se plantan
Una exponencial carga de trabajo que también sufren otros trabajadores del sector, como es el caso de Antonio, quien trabaja como portero de un gran hotel del centro de Milán por un sueldo de entre 1200 y 1300 euros al mes. Según expone Antonio, desde que empezaron a llegar turistas para los Juegos Olímpicos el ritmo de trabajo se ha vuelto cada vez más intenso, “pero el número de trabajadores no ha aumentado”.
Toda esta situación ha ocasionado que los trabajadores del sector hotelero digan basta y decidan salir a la calle en una protesta multitudinaria apoyada por los sindicatos Si Cobas, Sial Cobas y CUB el mismo día de la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos. “En el sector hotelero, las camareras de pisos trabajan a destajo”, ha asegurado el secretario del sindicato CUB Milán y Provincia, Mattia Scolari.
Los más vulnerables
“Los salarios no se basan en las horas trabajadas, sino en los minutos predefinidos asignados para la limpieza de cada habitación. Y con estos Juegos Olímpicos, los trabajadores hoteleros no verán ni un euro más en sus nóminas; todo lo contrario…”, ha censurado el secretario.
Una observación que también comparte con amargura Laura, quien prevé que estos Juegos Olímpicos “traerán riqueza a los hoteleros, no a los trabajadores”. Finalmente, tras la prohibición de la comisaría, la manifestación de los trabajadores del sector, la cual debía celebrarse frente a la sede de Federalberghi, se ha trasladado a la Piazzale Loreto, una ubicación bastante más alejada del centro de la ciudad italiana.
