Liset, 59 años, desesperada por el ruido del tráfico al lado de su casa: "Lo ideal sería que la colina tuviera unos 6 metros de altura"
“Me despierto más a menudo por la noche. Es insalubre”, asegura.

Vivir junto a una carretera transitada es, para miles de personas, convivir a diario con un ruido que no permite descansar. El paso constante de vehículos, el zumbido del asfalto y las aceleraciones nocturnas se cuelan en las casas y alteran el sueño, la salud y la vida cotidiana. Una realidad extendida en Zwolle-Zuid que ha obligado a vecinas a alzar la voz para reclamar soluciones frente a una contaminación acústica que consideran ya insoportable.
Una de las propulsoras es Liset Hertsenberg, de 59 años, que ya no puede dormir sin tapones ya que el zumbido constante y el rugido de motores procedentes de la IJsselallee (la N337) atraviesa la pequeña colina que separa su casa de la carretera y ha convertido la tranquilidad de su barrio en una fuente continua de estrés. Junto a otras vecinas, reclama medidas que reduzcan el impacto sonoro mientras el ayuntamiento promete estudiar soluciones.
Las tres mujeres se reúnen en Moeder Lambertastraat, en el barrio Schellerhoek de Zwolle-Zuid, y coinciden en que les gusta su barrio: por su proximidad al río IJssel, el acceso rápido al centro y los jardines cuidados. Sin embargo, la convivencia con una carretera de dos carriles por sentido que forma parte de la circunvalación municipal ha ido empeorando con los años. Los vecinos aseguran que el tráfico es más denso y más ruidoso que antes, un problema que afecta el sueño y la calidad de vida.
Se exigen soluciones viables
En tramos urbanos de la N337 circulan decenas de miles de vehículos diarios, con estimaciones que sitúan el rango entre 45.000 y 65.000 por día en algunos tramos de la ronda de Zwolle. Esa intensidad explica la presión creciente sobre las viviendas colindantes. “Lo ideal sería que la colina tuviera unos seis metros de altura, para que oigamos mucho menos el tráfico a toda velocidad”, dice Susan Geerlings, una de las demandantes, en declaraciones recogidas por De Stentor.
Cuenta que cuando se construyó su casa en 1991 ya existía algún elemento de protección acústica, pero las normas y el volumen de tráfico han cambiado: “Ahora me despierto más a menudo por la noche. Es insalubre”, afirma. Otra vecina, Mieke Rodenburg, de 70 años, confiesa que pensaba que estaría acostumbrada al ruido debido a anteriores experiencias personales, pero que la situación en Zwolle es peor de lo previsto.
Según el portavoz municipal, Chantal Groot Kormelink, el ayuntamiento ha encargado a la consultora e ingeniería TAUW un estudio acústico para evaluar qué medidas son viables y en qué plazo se podrían aplicar. A partir de un borrador del informe, las autoridades investigan ya qué actuaciones podrían mitigar las molestias, por ejemplo, con elevaciones del terreno, barreras acústicas locales o cambios en la gestión del tráfico.
Los vecinos denuncian contactos esporádicos con la administración desde 2009 sin soluciones firmes. A finales de marzo de 2025 volvieron a llevar el asunto al ayuntamiento y las tres mujeres reunieron 122 firmas que entregaron a finales del año pasado. “Debido al aumento de la contaminación acústica, hemos decidido hacer otro gran esfuerzo para mejorar la situación”, concluye Liset.
