Lo dice un premio Fields, el 'Nobel' de las matemáticas: "Hace doce meses podías decir que la IA en matemáticas era una curiosidad; ahora ya no puedes sostenerlo"
Los estudiantes de matemáticas miran con escepticismo el auge de la IA.

Las herramientas de inteligencia artificial no paran de evolucionar en todos los sentidos. "Hace unos 12 meses, todavía se podía decir que la IA en matemáticas era una lista de curiosidades exageradas que no pueden ser útiles. Ahora, no puedes mantener esa posición", asegura Terence Tao, matemático galardonado con la Medalla Fields en la Universidad de California de Los Ángeles y conocido como el 'Nobel' de las matemáticas.
Desde que que dio comienzo el auge de la inteligencia artificial, las empresas tecnologicas han invertido vastos recursos en sistemas de razonamiento capaces de resolver problemas de matemáticas complejos. Según The New York Times, la evolución de estas herramientas se ha convertido en una carrera armamentística entre competidores de la IA ansiosos por demostrar el éxito de la inteligencia artificial en un campo que a menudo se considera la cima del intelecto humano.
En todo este tiempo, Gauss, un sistema de inteligencia artificial desarrollado por Math, Inc., una startup californiana, ha sido capaz de resolver algunos problemas matemáticos que los humanos habrían tardado meses, incluso años, en hacerlo. El equipo del doctor Viazovska llevaba dos años trabajando en resolver uno de estos rompecabezas, pero Gauss, solo necesitó cinco días.
Otro caso: a finales del pasado mes de mayo, OpenAI anunció que uno de sus modelos había refutado un teorema de 80 años que los matemáticos durante mucho tiempo daban por verídico. Pocos días más tarde de que OpenAI publicara su resultado, un equipo de matemáticos utilizó las mismas técnicas para resolver otro teorema abierto, señalando el potencial de que la IA se convirtiera en una herramienta útil, o incluso en un socio, para matemáticos que exploran nuevas ideas.
Los matemáticos muestran sus dudas
En las facultades de matemáticas del país, no se respira este mismo aroma de optimismo. Tal y como recoge The New York Times, a principios de junio, un grupo global de matemáticos publicó una declaración reconociendo los beneficios de la IA y también instando a la precaución.
En resumidas cuentas, a los matemáticos les preocupa la negativa de las empresas de IA a revelar conocimientos básicos sobre sus métodos, la falta de crédito adecuado a los autores humanos y su afán por confundir la destreza matemática con la idea de superinteligencia de máquinas.
Para Carl Schildkraut, estudiante de posgrado en la Universidad de Stanford, la publicación del artículo de OpenAI fue "un shock". En declaraciones al medio de comunicación, asegura que sus compañeros de posgrado "no eran generalmente optimistas" respecto a sus perspectivas. Pero un análisis más detallado del resultado también le hizo apreciar la estrechez de las matemáticas generadas por la IA.
"Cuando los humanos trabajamos en matemáticas, a menudo nos hacemos preguntas como: '¿Qué ideas estoy construyendo?' o '¿Qué está pasando realmente aquí?'", explica.
Para los miles de estudiantes en Estados Unidos que actualmente visualizan su futuro en matemáticas puras, y que aprenden el oficio a través de muchas de las mismas habilidades y problemas que la IA está empezando a dominar, las predicciones desastrosas pueden ser difíciles de evitar.
