Arrasado en la Gran Guerra: este pueblo francés conserva alcalde, presupuesto y código postal, pero no tiene un solo habitante desde hace un siglo
Sus calles aún existen, pero nadie vive allí.

En 1913, Fleury-devant-Douaumont, era un típico pueblo del norte de Francia. Tenía 422 habitantes, pequeñas tiendas, posadas y artesanos con una economía basada en la agricultura tradicional. Su destino cambió el 21 de febrero de 1916, tan pronto como comenzó la ofensiva alemana de la Gran Guerra. Las autoridades militares francesas evacuaron el lugar. Los ciudadanos pensaron en volver a las pocas horas, pero nunca lo hicieron.
Según Science Post, todo se torció el 24 de febrero de 1916, un fuerte bombardeo provocó la destrucción total de la localidad. Pero todo tiene su explicación: Su posición geográfica, encajada entre varios fuertes importantes, la convirtió en un asunto estratégico y decisivo. Ganar esta posición representaba una oportunidad para que los alemanes rompieran el paso.
Lamentablemente, entre 120 y 150.000 toneladas de proyectiles cayeron aquí en el transcurso de 24 horas. La comuna fue definitivamente aniquilada. La cifra es vertiginosa: tal y como se informe, equivale al peso de la Torre Eiffel multiplicado por quince, depositado sobre unas pocas hectáreas en un solo día.
Zona roja de batalla
Desde 1919, y tras el final de la Primera Guerra Mundial, Fleury-devant-Douaumont, goza del estatus de "pueblo destruído". Dadas las circunstancias, la tierra que rodeaba la localidad estaba contaminada con cadáveres, munición, explosivos y gases tóxicos, considerados demasiado contaminados como para reanudar cualquier actividad agrícola.
En esta zona roja, que representa 120.000 hectáreas de campos de batalla en Francia, está prohibido a día de hoy ciertas actiividades agrícolas debido a la presencia de restos humanos, artefactos sin detonar y graves en el paisaje.
El peligro es real. Durante el invierno de 2005-2006, una "sencilla limpieza" de la superficie sacó a la luz 219 proyectiles, bombas, granadas y en solo unas horas una larga lista de huesos de soldados franceses. La tierra conserva su memoria mortal.
Un alcalde sin electores
A pesar de ser un pueblo fantasma sin habitantes, la localidad norteña sigue existiendo administrativamente. Cuenta con alcalde, un consejo municipal y elecciones. Esto se explica en que dado su simbolismo histórico, Fleury-devant-Douaumont se ha convertido en el pueblo destruido más visitado de todos. Miles de visitantes cada año, para un municipio sin un solo residente.
Para los franceses y según se explica en el diario francés, disolver estos municipios habría significado borrarlos una segunda vez. "Mantenerlos vivos, incluso vacíos, es una forma de negarse al olvido consagrado en la ley. Hoy en día, los pueblos destruidos están clasificados como monumentos históricos". Pero este es especial: tiene código postal, concejales y calles vacías.
En el momento de la destrucción, las autoridades decidieron no reconstruir la aldea y se plantó un bosque como sudario. Esta decisión, tomada en el periodo inmediatamente posterior a la guerra, fue tan práctica como simbólica. Replantar árboles en un terreno lleno de proyectiles sin explotar evitó exponer a los trabajadores a la muerte. Pero también era una forma de decir: lo que ocurrió aquí no debe cubrirse con asfalto ni nuevas baldosas.
