Los grandes tenedores de vivienda han pasado de tener 138.000 inmuebles en 2008 a 626.000 en 2022: cuatro veces y media más en 14 años
El acceso a la vivienda se está reconfigurando en torno a dinámicas cada vez más financieras.
La crisis inmobiliaria de 2008 dejó imágenes difíciles de olvidar: desahucios, promociones fantasma y miles de familias perdiendo su casa mientras España intentaba sobrevivir al estallido de la burbuja. Catorce años después, el mercado se ha recuperado, pero no para todos igual. Mientras cada vez más jóvenes y trabajadores ven imposible comprar una vivienda, los grandes tenedores han disparado su patrimonio inmobiliario hasta niveles nunca vistos.
La foto del mercado inmobiliario español ha cambiado con fuerza desde entonces. Según un informe elaborado por el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 en colaboración con el CSIC, los grandes tenedores, es decir, propietarios con más de diez inmuebles, han pasado de controlar 138.000 viviendas en 2008 a más de 626.000 en 2022, multiplicando su patrimonio por cuatro en tan solo 14 años.
Al mismo tiempo, cada vez menos hogares viven en una casa propia, pasando del 79% al 63,9% entre 2008 y 2022; y el alquiler gana terreno hasta situarse en el 19,2% entre una generación que se enfrenta a precios récord, hipotecas más difíciles y salarios que no han crecido al mismo ritmo que la vivienda. Por otro lado, los hogares que actúan como caseros casi se han triplicado, del 3,4% al 9,8%, según los datos publicados por el Ministerio.
De bien a activo de inmersión
“Estos datos no revelan una simple fluctuación coyuntural, sino un cambio estructural en el modelo residencial español”, indica el informe. “La vivienda deja de ser exclusivamente un bien destinado a satisfacer una necesidad básica (residir) para convertirse progresivamente en un activo de inversión y acumulación”, añade el texto. En ese sentido, el estudio señala que el acceso a la vivienda se está reconfigurando en torno a dinámicas cada vez más financieras, donde pesa más la rentabilidad que el uso residencial.
Esto está tensando el mercado y profundizando la brecha entre quienes pueden acumular patrimonio inmobiliario y quienes quedan excluidos de la propiedad. Por un lado, crecen los hogares sin ninguna propiedad, que suben un 63%; por otro, aumentan los que acumulan dos o más inmuebles, un 54%. En cambio, el grupo tradicional de propietario único se reduce un 22%, lo que el documento interpreta como una erosión del modelo clásico de vivienda en propiedad que marcó durante décadas a España.
La concentración de vivienda no solo se ha intensificado en la cúspide del mercado, sino también entre los propietarios con carteras medianas. Según el informe, los que poseen entre seis y diez inmuebles han visto cómo su volumen total de propiedades se disparaba, pasando de algo más de 827.000 bienes a más de 2,3 millones en poco más de una década. En el caso de los grandes tenedores, quienes acumulan más de diez inmuebles han cuadruplicado su patrimonio inmobiliario, hasta rozar las 626.000 viviendas.
Este proceso se enmarca en un cambio más amplio dentro del propio perfil del propietario, donde la multipropiedad ya es mayoritaria: el 51,7% de los propietarios cuenta con dos o más inmuebles, frente al 46,1% registrado en 2008. La lectura de fondo deja ver que el acceso a la propiedad se ha endurecido justo cuando más valor concentra quien ya tenía varias viviendas, consolidando el inmueble más como un activo de inversión que como un bien para vivir.