Lucía y Belén, de 19 y 21 años, devuelven una cartera con 1.332,50 euros en Málaga: "La gente tiene que pensar desde el corazón"
Las jóvenes hacen un llamado para que las personas actúen desde la empatía.

Hay quienes perciben con pesimismo el futuro de la sociedad humana. Una de las principales críticas por parte de los adultos mayores hacia las nuevas generaciones es la carencia de los valores fundamentales.
Al pensar en una persona íntegra, se encuentran diversas características como un común denominador. En términos generales, se podría decir que el respeto, la honestidad, la responsabilidad, la empatía y la solidaridad son 6 aspectos claves.
Dos jóvenes son el claro ejemplo de que los principios no se han perdido. Lucía y Belén Muñoz, ambas primas, son las protagonistas de esta historia. Las chicas de 19 y 21 años, respectivamente, se encontraron, en Málaga, una cartera con 1.332,50 euros y, lejos de quedarse con el dinero, devolvieron el monto a su dueño.
Los hechos ocurrieron al norte de la ciudad, en el barrio Las Flores. “Veníamos de comprar y, de camino a nuestro piso, vimos que había una cartera en el suelo», relata Lucía en entrevista para el medio local, El Correo.
En primera instancia, las jóvenes aguardaron el lugar a ver si el responsable de la cartera se acercaba por ella, pero no fue así. "Nos paramos un poco a ver si alguien venía, pero al comprobar que no, decidimos llevárnosla al piso para ver qué hacíamos”, complementa.
Un ejemplo a seguir
Ellas confiesan que se asombraron al darse cuenta de la cantidad de dinero que había en la cartera. Sin embargo, no dudaron en actuar de manera empática. “Cuando ves una cartera con tanto dinero, es tentador quedártela, pero nos pusimos en la piel de la otra persona”, declara Lucia.
Es por ello que se pusieron en contacto con sus padres; uno de los progenitores procedió a ponerse en contacto con la policía, quien hizo presencia en el piso para recoger la cartera.
Las autoridades lograron ponerse en contacto con el dueño de la cartera extraviada. Se trata de un hombre que iba a utilizar el dinero para la reparación de una furgoneta de una empresa dedicada a la atención de personas con diversidad funcional. “Sentimos mucha satisfacción al saber para lo que estaba destinado el dinero”, asegura la chica.
Sus familiares celebraron la decisión de las jóvenes. “Nuestros familiares nos dijeron que hiciéramos lo que nos gustaría que hicieran con nosotras, pero algunos amigos nos preguntaban si nos habríamos quedado el dinero», afirman.
“Hay que ser empáticos, la gente tiene que pensar desde el corazón. La generación no está perdida, como muchos dicen" concluyen las primas.
