Lucía, criminóloga extremeña: "Cuando hay más pisos turísticos y menos residentes estables, la red de vigilancia natural del barrio pierde estabilidad"
"Uno de los factores que influyen en la prevención del delito es que los vecinos se conozcan, que haya relaciones estables".

En pleno debate sobre el impacto del turismo en las ciudades, la conversación suele centrarse en el precio de la vivienda o en la expulsión de vecinos. Sin embargo, hay otra dimensión menos visible —pero igual de importante que empieza a ganar protagonismo: la seguridad y la cohesión social de los barrios.
Es precisamente ahí donde pone el foco Lucía (@conluciaa), criminóloga y creadora de contenido en redes sociales, quien ha analizado cómo el auge del turismo puede alterar algo tan cotidiano, y a la vez tan clave, como la vida en comunidad. "Te voy a decir una cosa, el turismo masivo no solo cambia los precios, también puede cambiar la seguridad", advierte al inicio de su vídeo, en el que reflexiona sobre un fenómeno que, según explica, ya empieza a notarse incluso en territorios tradicionalmente alejados de la saturación turística como Extremadura.
Aunque reconoce que Extremadura "no es Barcelona ni Madrid", sí advierte de que ciudades como Cáceres o Mérida están experimentando un crecimiento turístico que ya empieza a transformar sus barrios.
¿Qué pasa con la seguridad cuando se pierde el barrio?
Lucía parte de una idea clara: la gentrificación no es solo una cuestión económica. "Cuando hablamos de gentrificación casi siempre pensamos en alquileres que suben o vecinos que se van", señala. Pero, desde su disciplina, el enfoque cambia.
"La gentrificación ocurre cuando un barrio empieza a atraer inversión, turismo y nuevas personas con mayor poder adquisitivo. ¿Y eso a quién termina desplazando? Pues a la población original", explica.
Y ahí es donde entra la criminología. "La pregunta es distinta: ¿y qué pasa con la cohesión social y la prevención cuando un barrio deja de ser estable?", plantea la creadora de contenido
Los vecinos como red de seguridad
Según detalla Lucía, uno de los pilares de la seguridad en cualquier entorno urbano no depende exclusivamente de la policía o de las cámaras, sino de algo mucho más sencillo: la relación entre quienes viven allí.
"En criminología sabemos que uno de los factores que influyen en la prevención del delito es el control social informal", explica la experta. Es decir, "que los vecinos se conozcan, haya relaciones estables y que exista una cierta vigilancia natural".
Según la experta, ese tejido social, construido con el tiempo, actúa como una red invisible de protección. Pero puede verse alterado cuando cambia la composición del barrio.
"Cuando hay más pisos turísticos, más estancias cortas, hay menos residentes estables. Por tanto, esa red cambia. No desaparece necesariamente, pero pierde estabilidad", explica la criminóloga.
Ese cambio no es necesariamente negativo, pero sí introduce nuevas dinámicas. "El turismo masivo concentra oportunidades: más personas con objetos de valor, más movilidad, más anonimato", expone la creadora de contenido.
Planificar, no prohibir Lejos de caer en discursos alarmistas, Lucía insiste en que el turismo no es el problema en sí. "Eso no significa que el turismo sea malo", aclara la experta en criminología.
La clave, según su análisis, está en la gestión. "La cuestión no es frenarlo, sino planificarlo", subraya. Y lanza una pregunta que resume todo el debate: "¿Estamos planificando para que no afecte a la seguridad y a la cohesión social?".
Una reflexión que conecta con una preocupación creciente en muchas ciudades: cómo equilibrar el atractivo turístico con la vida cotidiana de quienes las habitan. Porque, como recuerda la criminóloga, la seguridad no solo depende de las leyes o los recursos, sino también de algo mucho más frágil: el vínculo entre vecinos.
