Biel Bauzá, empresario balear: "En Baleares hay empleo, pero no hay dónde vivir"
"Nos faltan trabajadores porque los precios de la vivienda son insostenibles".

En Baleares, uno de los motores económicos más potentes de España empieza a mostrar grietas. Hoteles llenos, restaurantes con listas de espera… y negocios que no pueden abrir todos sus turnos por falta de personal. Detrás de esta paradoja hay un problema cada vez más evidente: la vivienda.
Biel Bauzá, empresario con varios restaurantes entre Mallorca e Ibiza, lo vive de primera mano. A pesar de la alta demanda turística, asegura que "cada temporada es más difícil encontrar trabajadores". Y no por falta de interés, sino por algo mucho más básico.
"En Baleares hay empleo, pero no hay dónde vivir. Nos faltan trabajadores porque los precios de la vivienda son insostenibles", ha afirmado el empresario con rotundidad.
Sin trabajadores no hay temporada
"Antes venía muchísima gente de la península a hacer la temporada y no tenía problema para vivir, aunque fuera en un piso pequeño o compartido. Ahora es que es prácticamente imposible", ha señalado.
En su caso, ha visto cómo candidatos que estaban dispuestos a aceptar el empleo acababan rechazándolo por no poder encontrar alojamiento. "Yo he tenido gente que quería trabajar con nosotros, con experiencia, motivada… y al final han tenido que decir que no porque no tenían dónde vivir".
Y el problema no es solo el precio, sino también la escasez de oferta. "No es solo que sea caro, es que no hay. Y lo poco que hay se paga a precios que no tienen sentido", ha criticado el emprendedor.
"Y eso que el sector turístico en Baleares ofrece salarios que, en muchos casos, están por encima de la media nacional", ha asegurado Bauzá. Sin embargo, eso ya no es suficiente. "Y es que ya ni así. Y encima es una situación que ya lleva repitiéndose varios años y va a peor".
"Puedes pagar un sueldo digno, pero si una habitación cuesta 800 o 1.000 euros, las cuentas no salen", ha explicado Bauzá. "Nosotros tampoco tenemos capacidad económica para mantener esta burbuja, porque si no nos quedamos sin beneficios y lo que queda es cerrar", ha apuntado, refiriéndose a los empresarios.
Esto genera una situación contradictoria: negocios con capacidad para contratar, pero sin trabajadores disponibles. "Tenemos mesas vacías o turnos enteros que no podemos cubrir, no porque no haya clientes, sino porque no hay personal", ha lamentado.
Una crisis que afecta a todo el sector
El problema no es exclusivo de un tipo de negocio. Restaurantes, hoteles, bares… todos se enfrentan a la misma dificultad.
"Hablas con otros empresarios y todos están igual", ha comentado Bauzà, quien ha añadido: "Es un problema estructural, no algo puntual de una temporada. Hay sitios que han tenido que cerrar días o reducir horarios porque no pueden formar equipos completos".
La situación pone sobre la mesa una contradicción evidente: el turismo, principal fuente de riqueza de las islas, está contribuyendo al mismo tiempo a tensionar el mercado de la vivienda.
"Es un círculo complicado", ha reconocido Bauzá. “Muchos pisos que antes eran para gente que vivía aquí ahora se destinan solo al alquiler turístico o directamente son de propietarios extranjeros están cerrados 11 meses al año”, ha apuntado.
Ante este escenario, algunos empresarios han empezado a buscar soluciones por su cuenta. En algunos casos, ofreciendo alojamiento a sus empleados. Pero no todas las empresas tienen capacidad para asumir ese coste adicional.
"Nosotros hemos intentado ayudar en lo que podemos, pero no siempre es viable", ha incidido Bauzá. "No puede recaer todo en el empresario. Esto es un problema que necesita soluciones más amplias", ha censurado.
Un futuro en riesgo
Para Bauzá, la situación actual no solo afecta al presente, sino también al futuro del sector. "Si no hay trabajadores, el modelo no se sostiene", ha advertido el emprendedor.
La falta de personal no solo impacta en el funcionamiento de los negocios, sino también en la calidad de vida. "La gente hace números y decide irse a otro sitio donde pueda vivir mejor", ha expuesto Bauzá.
Una situación que resume una de las grandes paradojas de Baleares: un lugar lleno de oportunidades donde, cada vez más, resulta imposible quedarse. Y el empresario lo tiene claro: "O se actúa sobre la vivienda o esto va a ir a peor".
