Luz verde a la construcción de una ciudad sostenible de 25 mil millones de euros en un aeropuerto abandonado
159 hectáreas conformarán el distrito urbano, de las cuales 30 estarán reservadas a espacios verdes.
El aprovechamiento de los aeropuertos que están en desuso se considera una muy buena iniciativa, mas si el proyecto responde a cuestiones ecológicas y de sostenibilidad. Esto es precisamente lo que va a pasar en el de Downsview, en el noroeste de Toronto.
Durante muchos años, este aeropuerto canadiense se convirtió en uno de los espacios para la construcción aviones de guerra de la Segunda Guerra Mundial. En los 90 se convirtió en un aeródromo y en 2024 cerró sus puertas definitivamente.
No obstante, en este 2026 se ha decidido sacarle partido con el comienzo de la construcción de un distrito urbano para dar cobijo a más de 150.000 residentes. De las 159 hectáreas que componen la zona, 30 se dedicarán a espacios verdes y abiertos, lo que demuestra el compromiso del proyecto de 30.000 millones de dólares -unos 25.000 millones de euros- con el medio ambiente.
La sostenibilidad, el eje del proyecto
La sostenibilidad es el eje que vertebra todo el proyecto de construcción de esta gran ciudad. Por un lado, la pista de aterrizaje de 2 kilómetros conectará siete barrios, respetando "el legado aeroespacial del sitio", sostiene Derek Goring, director ejecutivo de Northcrest Developments, la empresa que lidera el proyecto.
El aprovechamiento de lo existente es otra de las máximas. La pista no se conservará en su estado actual, pero el hormigón y el asfalto que la forman se reutilizarán para las carreteras y pavimentos. Asimismo, la preservación del legado del sitio parte con el objetivo de reducir el impacto de la huella ecológica.
Los edificios ya existentes tienen una gran cantidad de carbono, por lo que, en vez de derruirlos, se apuesta por reutilizarlos como espacios comerciales, cubriendo sus techos de césped y plantas que ayuden a la absorción del agua, recoge CNN.
Asimismo, se busca devolver a la pasarela la naturaleza que tuvo en antaño, recreando hábitats nativos que inviten a la fauna silvestre de la zona a encontrar en ellos su hogar: "La naturaleza dentro del sitio existente tuvo que ser suprimida para que fuera seguro para las operaciones de aviación", matiza Emily Mueller De Celis, socia de MVVA, haciendo hincapié en la idea de recuperar todo esto.
En lo que respecta a la circulación por la ciudad, al estar rodeado por una estación de tren y de metro, se aprovechará la peatonalización, fomentando el transporte sin automóvil: "Esto no significa que no habrá coches: la pista es realmente la única zona libre de coches, pero estamos intentando que caminar y montar en bicicleta sean las formas más fáciles, seguras y cómodas de desplazarse", asegura Goring.
Grandes esperanzas
Esta apuesta por la naturaleza también se espera que tenga su repercusión en la gestión hídrica. Dado que está ubicado en el punto más alto de Toronto, donde abundan cuencas hidrográficas, el diseño busca la mayor absorción de agua posible para rebajar los riesgos de inundación en los espacios más bajos.
Para lograr este objetivo, se realizará una plantación estratégica y se emplearán biofiltros, formados por canales de vegetación que contribuye a filtrar y absorber las aguas pluviales.
Así, son conscientes de que se pueden presentar varias dificultades por el camino, pero esperan que los diseños y propuestas lleven a buen puerto: "En definitiva, se trata de ofrecer una calidad de vida realmente alta”, expresó Goring, concluyendo que "queremos que se sienta parte de Toronto".