Pablo Bernárdez, 40 años, patrón de yate y autodidacta sin título universitario, ha patentado un robot que permite jugar al billar a distancia entre Vigo y China
Un sistema que elimina la distancia física entre rivales de cualquier parte del mundo.

La tecnología avanza tan deprisa que a veces cuesta darse cuenta de hasta qué punto está cambiando lo cotidiano. Lo que antes parecía imposible ahora empieza a tomar forma gracias a la robotización. Máquinas que replican movimientos con precisión y sistemas que conectan espacios lejanos en tiempo están redefiniendo, casi sin hacer ruido, la manera en que interactuamos con el mundo.
En ese terreno, más cercano a la curiosidad que a los grandes laboratorios, es donde encaja la historia de Pablo Bernárdez, un vecino de Chapela que ha convertido un juego clásico en todo un proyecto empresarial. Este patrón de yate y autodidacta en plena formación técnica ha creado un sistema robotizado para disputar partidas de billar a distancia en tiempo real, como si dos jugadores estuvieran frente a frente aunque separen miles de kilómetros.
El invento se apoya en una mesa equipada con robótica de precisión, cámaras y software propio para replicar la jugada en otra mesa conectada. Pablo lo ha desarrollado a partir de un prototipo que construyó en el garaje de su casa en Chapela, y lo ha ido puliendo mientras avanzaba en su formación en Robótica y Automatización en Vigo. También ha registrado la patente a nivel nacional e internacional, tal y como recoge Faro de Vigo.
Del garaje al mundo entero
La historia del proyecto mezcla intuición, perseverancia y mucho trabajo. Pablo empezó a darle forma después de la pandemia, aunque la idea llevaba años rondándole la cabeza. “Siempre quise crear un juego aunque fuese de mesa, le di vueltas e intenté alguno pero no salió adelante”, asegura. Al final se decantó por el billar, un juego que siempre había estado presente en su vida, convencido de que podía reinventarlo y hacerlo compatible con una forma de jugar a distancia que hasta entonces parecía impensable.
De esta forma, su propuesta no se limita al ocio, sino que también apunta a clubes, federaciones y negocios del sector, con el objetivo de abrir el billar a una experiencia online que elimine la distancia física entre rivales, ya sea entre Vigo y China o entre cualquier otro punto del mundo. El mecanismo replica, mediante ventosas o palas, lo que ha sucedido en la otra mesa, mientras una aplicación se encarga de coordinar las jugadas.
Ahora, su empresa ProBillairBot ha sido una de las seis seleccionadas para la fase de aceleración de la Business Factory Sport, el programa gallego impulsado por el Clúster da Industria do Deporte e o Benestar y el Igape que busca celerar y consolidar proyectos vinculados al deporte en Galicia. En ese escaparate, ProBillairBot aspira ahora a pasar de prototipo de garaje a producto comercial.
