Pere Estupinyà, químico y bioquímico español: "La etapa más difícil de la vida está entre los 40 y los 55, no después de los 60"
El especialista profundiza respecto al concepto del envejecimiento y subraya que la sociedad suele tener una perspectiva errónea del mismo.

Cuando se piensa en la cronología de la vida, la gran mayoría de personas suelen relacionarla con las principales etapas de la misma. La infancia, adolescencia, adultez y la vejez. Socialmente se nos ha inculcado, desde muy temprana edad, que en cada segmento de la vida hay una serie de responsabilidades y actividades que se deben cumplir.
Por ejemplo, en la infancia y adolescencia, la educación es el pilar fundamental. Con el pasar de los años, mientras la persona crece y se adentra en edades adultas, el trabajo cobra un rol sumamente protagónico y relevante en nuestra vida.
Al pensar en la vejez, la gente la suele asociar con conceptos tales como el cuidado y el descanso, ya que socialmente se considera que la persona ya cumplió con sus deberes tanto profesionales como familiares y personales.
El químico y bioquímico Pere Estupinyà habla para los micrófonos de la Cadena SER y desmiente dicha teoría. El catalán explica que es perfectamente posible tener una vejez activa y el cambio, y se debe efectuar un cambio de mentalidad colectiva respecto al tema.
La etapa más compleja de la vida
Mucha gente percibe que, a medida que uno va acumulando años, la dinámica de la vida se va convirtiendo más dura. Sin embargo, Estupinyà manifiesta que no es así. “La etapa más difícil de la vida está entre los 40 y los 55, no después de los 60”, sostiene.
El asunto no es de índole física, es sobre todo psicológica. “Es donde se juntan presiones laborales, donde se juntan los hijos, donde se juntan incluso presiones económicas", complementa.
Un envejecimiento activo
Para el bioquímico es fundamental no correlacionar la vejez como un periodo de vulnerabilidad o fragilidad. “Todas las teorías de envejecimiento activo y demás hablan de los coping, de cómo afrontarlos, es decir, no te impiden hacer ciertas cosas”, señala.
Todo recae en adaptar la vida a lo que quieres. “Una pianista no tocará las mismas piezas virtuosas que tocaba a los 30 porque tendrá artrosis en los dedos, pero puede seguir disfrutando de tocar al piano”, ejemplifica el especialista.
