Pippa, profesora británica en Mallorca, dio clase a uno de los hijos de Rafa Nadal: "Es genial, al igual que su padre"
Está tremendamente contenta de haber dejado Reino Unido por la isla hace ya seis años.
Philippa Cary, más conocida como Pippa, decidió hace seis años dejar su Reino Unido natal, donde estaba trabajando en el sector de las ventas, y mudarse a Porreres, una localidad de Mallorca. Ha cambiado su carrera corporativa por la educación. Ejerce de profesora de guardería en el Colegio Internacional Rafa Nadal, donde acompaña a los más pequeños de la casa en su aprendizaje.
"Mis días están llenos de la magia de contar historias, la risa de los niños y la calidez de la familia y mis amigos peludos", afirma Pippa, tal y como recoge el medio Majorca Daily Bulletin. Todas esas experiencias le han servido para escribir un libro infantil Gromble and the Magic of Kindness, que comenzó a redactar hace dos años, a pesar de que el gusto por la escritura comenzó en su adolescencia.
Su pareja, Michael, ya se había mudado años antes a Mallorca para ejercer de profesor de inglés. La fecha que Pippa escogió para dar el salto a la isla se tornó complicada, en pleno confinamiento, pero rápidamente encontró empleo en la citada escuela: "Al principio, me contrataron en la academia del Rafael Nadal International School como profesora asistente", relata y añade que después realizó un curso de dos años que le permitió ejercer como profesora de guardería en dicho centro.
Encantada de trabajar allí
Pippa encontró en el centro un lugar idílico para trabajar, ya que, entre otras cuestiones, el currículo británico que sigue hace que la docencia no esté muy alejada de la de los centros de Reino Unido, "aunque la mayoría de los alumnos son españoles o alemanes", reconoce.
En su aula han pasado cientos de alumnos, entre ellos uno de los hijos de Rafa Nadal: "Es genial, al igual que su padre, que es muy práctico y siempre está pendiente de todo, como cualquier padre", reconoce, dejando estas buenas palabras del icónico extenista español.
Compagina su labor docente con escribir cuentos para niños. Su amor por la literatura infantil viene desde niña pero es hace dos años cuando sacó a relucir todos sus dotes con un libro de 38 páginas muy gráfico "muy inspirado en la gente de Porreres y, especialmente, en la amabilidad que me han demostrado", afirma. La suerte estuvo de su lado: lo mandó a tres editoriales y dos le dieron el ok, por lo que tuvo capacidad para elegir.
La historia, entrañable, es también un reflejo de lo a gusto que se ha sentido desde que llegó a Mallorca: "No me arrepiento en absoluto. Es un estilo de vida totalmente distinto, tengo tiempo para pensar y ser yo misma", concluye.