Un pueblo de Burgos se ofrece a pagar la comida a sus vecinos para que no se vayan
Una medida para frenar la despoblación y mejorar la calidad de vida.
La despoblación se ha convertido en uno de los grandes desafíos demográficos de la llamada España vaciada, donde cientos de municipios luchan contra el envejecimiento y la pérdida constante de vecinos. Ante la falta de relevo generacional y de servicios, cada vez más ayuntamientos afinan el ingenio con medidas originales, y a veces insólitas, para retener población y evitar que sus calles se apaguen definitivamente.
Es el caso de Cardeñajimeno, una pequeña localidad burgalesa que ha decidido pasar a la acción ofreciendo un servicio municipal para llevar comida a domicilio a sus mayores y facilitar que sigan vi viendo en su pueblo. La iniciativa, promovida por el Ayuntamiento local, se ha presentado como una medida práctica para frenar la despoblación y mejorar la calidad de vida de quienes tienen más dificultades para mantenerse en su casa.
El Consistorio ha sacado a concurso un servicio de “catering a personas mayores” que incluye la preparación de menús adaptados y el reparto a domicilio para los ancianos de Cardeñajimeno (889 habitantes) y San Medel (279 censados), según avanza Burgos Conecta. El objetivo es facilitar que quienes tienen más dificultades para cocinar o desplazarse puedan seguir viviendo en su entorno habitual sin renunciar a una alimentación adecuada.
“Favorecer la permanencia”
De esta forma, el Ayuntamiento busca una empresa que realice el servicio por, como máximo, 16.500 euros al año, IVA incluido. Así, establece un precio máximo por menú de 9,60 euros, aunque realmente el coste final dependerá del número de usuarios y de la aceptación del servicio, y estima que el número máximo de menús al año será de 1.700. El contrato del reparto de comida a domicilio se realizará durante un año, aunque se podrá prorrogar durante otros doce meses.
En Cardeñajimeno, en torno al 20% de la población tiene más de 60 años, con decenas de octogenarios y nonagenarios para los que facilitar la comida diaria puede marcar la diferencia entre quedarse o irse. Según fuentes locales que se han hecho eco de la iniciativa, el objetivo explícito del Ayuntamiento es “favorecer la permanencia” de las personas mayores y evitar que se muden a la capital o a localidades mayores en busca de comodidades y servicios.
La medida llega en un contexto demográfico preocupante para muchas zonas rurales de España, ya que, en las últimas décadas, el número de municipios con menos de cien habitantes ha crecido de forma notable. Esta una de las señales de la llamada España vaciada, donde la pérdida de población y el envejecimiento comprometen la viabilidad de los servicios básicos y obligan a los ayuntamientos a idear soluciones innovadoras para retener a sus vecinos y mantener viva la vida en el pueblo.
Los partidarios del plan defienden que un servicio de comidas a domicilio evita traslados forzosos, reduce el riesgo de desatención nutricional y mantiene la red social del pueblo, lo que a la larga puede contribuir a fijar población. En cambio, algunas personas recuerdan que en la solución a la despoblación también debería mejorarse el empleo, la vivienda asequible, el transporte y los servicios públicos, no solo intentar resolverlo con medidas puntuales.