El enésimo escándalo que hunde aún más a Andrés Mountbatten-Windsor y pone en cuestión su pasado en el cargo con el que ayudó a sus amigos, entre ellos Epstein
Se han conocido unos datos sobre el hermano de Carlos III que vuelven a dejarle en mal lugar.

Es difícil seguir la cuenta de los escándalos protagonizados por Andrew Mountbatten-Windsor, una auténtica vergüenza de persona para la monarquía y para Reino Unido. Sus mayores pecados están relacionados con su íntima amistad con el pedófilo Jeffrey Epstein, que se suicidó en su celda en agosto de 2019 antes de que pudiera ser juzgado y condenado por todos sus crímenes.
No se puede olvidar tampoco que una de las víctimas del millonario pedófilo, Virginia Giuffre, acusó al hermano de Carlos III de haber abusado de ella cuando era menor en tres ocasiones. Ambas partes llegaron a un acuerdo para evitar el juicio. Andrés tuvo que pagarle 12 millones de libras, la mayor parte procedentes del bolsillo de Isabell II, y admitió que Virginia Giuffre era una víctima, pero nunca aceptó haber sido él su victimario.
Los archivos Epstein que se han ido filtrando han terminando por hundirle completamente, lo que provocó que Carlos III le despojara de todo lo que podía, incluyendo su título y su residencia en el Royal Lodge. Además, el monarca realizó una declaración sobre su hermano y su relación con Epstein. Ya ni su familia está dispuesta a salvarlo.

Pero hay más. Según ha revelado The Telegraph, el expríncipe envió información confidencial del Tesoro a un amigo banquero mientras era Representante Especial del Reino Unido para el Comercio e Inversiones Internacionales, cargo que ostentó desde 2001 hasta julio de 2011.
Sucedió en febrero de 2010, cuando encargó a Amanda Thirsk, su secretaria privada adjunta, que obtuviera un memorando interno del gobierno británico sobre la crisis con Islandia. En aquel momento había un conflicto entre Reino Unido y el país nórdico por los depósitos británicos perdidos en la crisis bancaria de 2008.
El correo decía así: “El duque de York se reunió con el primer ministro de Islandia en Davos y le gustaría mucho recibir una nota actualizada sobre la última posición entre el Reino Unido e Islandia sobre el asunto de los depósitos y el sistema de depósitos”.

La respuesta tardó una semana, pero llegó. La nota informativa fue enviada a la secretaria, que a su vez se la pasó a su jefe. La sorpresa ha llegado al saber que dos horas después del envío del correo, el entonces príncipe envió la nota a Jonathan Rowland, exdirector ejecutivo del Banque Havilland, entidad que había comprado activos de un prestamista islandés en quiebra el año anterior. Andrés y Rowland eran amigos.
Pero además, Mountbatten-Windsor señaló a su amigo que la información le podía ser útil. "Te paso esto para que lo comentes y me des una sugerencia o solución. Amanda está recibiendo señales de que deberíamos permitir que el proceso se desarrolle antes de que tomes una decisión".

Como recuerda The Telegraph, en aquella época el Banque Havilland se encontraba en una investigación por parte de las autoridades de Islandia. Los bancos del país nórdico habían atraído clientes de todo el mundo hasta el colapso de su sistema financiero en 2008. En ese momento, el ejecutivo islandés prohibió que los clientes extranjeros sacaran el dinero para proteger la economía nacional. Muchos de ellos eran británicos.
De este modo, ha quedado acreditado que Andrés aprovechaba su posición para filtrar información confidencial a sus amigos durante el tiempo en el que ostentó su cargo. Se investiga por tanto si pudo ocurrir en más ocasiones, aunque de momento ya se sabe que Epstein recibió detalles a los que accedió por su amistad con el hermano de Carlos III.
Filtró información confidencial a Epstein
Entre los archivos revelados hay evidencias de que el hijo de Isabel II envió a finales de 2020 a su amigo Epstein información confidencial de su trabajo como representante especial de Comercio e Inversión del Reino Unido, en concreto sobre sus viajes a Hong Kong, Singapur, Vietnam y China. Por si fuera poco, también mandó al pedófilo datos sobre oportunidades de inversión en la provincia afgana de Helmand. Y esto que sepa por ahora.

Si Andrés pensaba que con su caída en desgracia y su destierro a Marsh Farm, en Sandringham, iba a tener bastante, se equivocaba. A las nuevas y lamentables informaciones sobre su pasado se unen una investigación sobre su conducta y quizá una posible declaración parlamentaria.
