Una empresa familiar de Palafrugell fabrica los tapones de corcho que cierran los vinos más caros del mundo: 100.000 unidades al día y 20 millones en stock
El secreto del éxito: mantener las tradiciones centenarias.
Vega Sicilia, Domaine Leroy, Pierre-Yves Colin-Morey o Giuseppe y Bartolo Mascarello, son algunas de las marcas de vinos más reconocidas del mundo. Pero en un producto de gran calidad es importante su envase. Y es aquí donde entra en juego el tapón de corcho mejor seleccionado de España: el que tiene la firma FS en un pequeño círculo.
Francisco Sagrera SL produce unos 100.000 tapones al día y sus fábricas se encuentran en el municipio de Palafrugell (Baix Empordà, Girona, Catalunya). "Antes, el corcho era el único material que se empleaba para obturar todo tipo de recipientes: frascos y tubos de farmacia, botellines de refresco y cerveza, damajuanas, barricas y, por supuesto, botellas de vino", explica el actual propietario en conversación con el diario El País. La empresa nació en el siglo XVIII, por la unión de dos importante familias del pueblo, los Riera y los Segrera.
Tal y como reza la publicación, para que un tapón de corcho llegue a embotellar un vino, pasan muchos años y "un buen número de pasos". En primer lugar, se debe esperar hasta 40 veranos para poder retirar la primera capa de corcho del alcornoque. La segunda capa se debe retirar una década más tarde y tampoco valdrá para entaponar el vino. Será en la tercera ocasión, otra década más tarde, cuando finalmente el alcornoque dará el corcho de reproducción apto para confeccionar tapones enteros.
De este modo, el propietario de la empresa explica en su conversación con el diario español que esta lentitud es su valor diferencial. Segrera tiene un stock voluntario de 20 millones de tapones de corcho. "Lejos de ser un defecto, es un cuidado extra para nuestros corchos. Si hemos esperado más de medio siglo para obtener el mejor corcho, podemos dejar pasar un año y medio más antes de expedirlo para que llegue a la bodega en su mejor calidad, con el poro más cerrado", sostiene.
Hoy, sus máquinas graban a fuego, láser o tinta los clichés o moldes de las mejores bodegas del mundo gracias a que en parte, la nueva generación de los Sagrera siguió con la misma estrategia que sus antepasados para vender sus tapones. "No tenemos red comercial. Los Sagrera siempre hemos viajado hasta nuestros clientes y nos hemos reunido en persona para conocerlos, saber de sus necesidades y establecer un trato directo. Esto, junto con la trayectoria que nos avala, es la mejor manera que tenemos de generar confianza en un producto natural".
Los mayores enemigos de las empresas que trabajan el corcho son las hormigas, que excavan túneles y celdas en su interior, algo detectable a simple vista, y la silenciosa y temida mancha amarilla o TCA (2,4,6-tricloroanisol), producida por la interacción de hongos presentes en el árbol con clorofenoles, que pueden estar en el ambiente o en el agua. Esto puede llegar a contaminar el vino.