Una finca de Extremadura cría 2.800 gallinas de raza pura como mascotas y factura dos millones de euros vendiendo productos exclusivos: de champú a camas de tabaco
Finca Casarejo ha convertido la avicultura ornamental en un negocio inesperado alrededor de gallinas de raza, huevos de colores y accesorios pensados para quienes las cuidan como un miembro más de la familia.

Una finca extremeña ha logrado convertir un mundo aparentemente minúsculo en un negocio millonario: gallinas de raza pura tratadas casi como mascotas, champús específicos, piensos para mejorar la belleza, productos para la artrosis, camas hechas con tabaco y hasta gallineros pensados para jardines particulares.
El proyecto aparece en un vídeo de YouTube grabado en Finca Casarejo, una explotación especializada en avicultura ornamental que recibe a los visitantes entre pavos reales, naves llenas de gallinas y razas que parecen más cercanas a un peluche que a la imagen clásica de una gallina de corral.
"Esto empezó con un tema de tener un nicho de mercado", explica uno de los responsables de la finca, situada en Extremadura. "Estamos especializados en gallinas de raza y alrededor de la gallina de raza hemos creado un negocio".
Y ese negocio ya no es precisamente pequeño.
Según explica durante la visita, la empresa supera los dos millones de euros de facturación y el grueso de sus ingresos ya no procede solo de vender animales, sino de todo lo que gira alrededor de ellos.
"Pensamos en la gallina como mascota"
La clave del modelo está en cambiar completamente la mirada sobre estos animales.
"Nosotros concebimos la gallina como un animal de compañía, como un miembro más de la familia", asegura.
A partir de ahí, todo cambia.
Si una gallina industrial está pensada para producir huevos durante un periodo limitado, estas gallinas ornamentales viven otra lógica: belleza, compañía, longevidad, bienestar y también huevos, aunque en menor cantidad.
Por eso venden productos que, fuera de ese mundo, pueden sonar casi surrealistas.
"Imagínate si yo te digo que tenemos champú para gallina", comenta.
También disponen de piensos propios pensados no tanto para maximizar la puesta, sino para favorecer la belleza, la reproducción y el buen estado de los animales. Incluso trabajan con productos para problemas como la artrosis de las gallinas.
2.800 gallinas recién llegadas
Uno de los momentos más llamativos del vídeo llega cuando entran en una nave con gallinas recién llegadas.
"Recibimos ayer 2.800 gallinas", explica el responsable, antes de enseñar algunas de las razas que venden por toda España.
Entre ellas aparecen sedosas de Japón, pequines, holandesas moñudas, faverolles francesas, marans, araucanas y otras variedades que llaman la atención por sus plumas, sus tamaños o incluso por el color de sus huevos.
Algunas parecen "peluches", otras tienen copetes imposibles y otras ponen huevos azules o marrón chocolate.
Las araucanas, por ejemplo, son una de las razas más demandadas precisamente por sus huevos azules. Las marans destacan por los huevos oscuros. Y otras se venden simplemente porque son bonitas, raras o muy llamativas.
Gallinas de 39 euros frente a industriales de 6
El salto de precio también deja claro que se trata de otro mercado.
Durante la visita explican que una marans de raza pura puede venderse por unos 39 euros, mientras que una gallina industrial ronda los 6 euros.
La diferencia, sostiene, está en la pureza de la raza.
"Una raza pura es aquella que tiene un patrón y lo transmite a las siguientes generaciones", explica.
Por eso insiste en que muchas gallinas comercializadas con nombres de razas conocidas no son realmente razas puras, sino versiones industriales seleccionadas por su producción.
Camas de tabaco para gallinas
Otro de los productos más sorprendentes es una cama fabricada con paja de trigo, cebada, centeno y tabaco.
La idea nace de la economía circular, aprovechando residuos del tabaco de la zona.
Según explican, el tabaco aporta capacidad de absorción, olor característico y una ventaja añadida: la nicotina actúa como repelente natural frente a parásitos externos como el piojillo de la gallina.
"Donde hay tabaco, no hay parásitos externos", resume.
El verdadero negocio está alrededor
Aunque la imagen más potente sea la de las naves llenas de gallinas, el negocio va mucho más allá.
La empresa vende gallineros para jardines, areneros para que las gallinas se bañen, productos antipicaje, desparasitantes naturales, piensos, camas, accesorios y libros especializados.
"Lo grueso del negocio realmente es todo lo que hay alrededor de la gallina", explican.
De hecho, según detallan, el reparto de ingresos puede estar ya en torno a un 70% productos y un 30% animales.
También venden a través de Amazon y aseguran que algunos de sus productos figuran entre los más vendidos en su categoría en España y otros países europeos.
El inesperado boom de las gallinas
El caso de Finca Casarejo muestra hasta dónde puede llegar un nicho cuando se entiende bien: personas que no buscan una gallina para producir huevos a escala industrial, sino para tener animales bonitos, cuidados y diferentes en casa.
Algunos clientes viven en urbanizaciones y no quieren gallos porque cantan. Otros buscan huevos de colores. Otros quieren montar un pequeño gallinero familiar. Y otros, simplemente, se han enamorado de gallinas que parecen salidas de un catálogo de mascotas exóticas.
"Hay mucha gente que tiene gallinas y no quiere criar. Solo quiere disfrutar de ellas", explican.
Un mundo que, visto desde fuera, parece una rareza. Pero que en esta finca extremeña ya factura millones.
