Ana Luzón, técnica en nutrición, sobre las etiquetas que parecen sanas en el supermercado: "Ignora lo que pone en el paquete y mira directamente a la lista de ingredientes"
Esta experta advierte de que el marketing de la "salud de diseño" nos aleja a menudo de la comida real y explica lo que significan cada uno de los reclamos más comunes.

Aunque la normativa en España es clara con las etiquetas que se pueden poner en los productos que hacen referencia a cuestiones de salud o nutrición, como "Sin azúcares añadidos", "light", "alto en fibra", "bio", "ecológico..., la realidad es que no lo es tanto con "la estética" o imagen que se le puede dar a estos envases, algo sobre lo que advierte la técnica en Nutrición y Dietética Ana Luzón. Y en esto radican la mayoría de las confusiones o engaños.
"En España, la normativa que regula este tema consiste en dos reglamentos de 2006 y 2011, es estricta con los "claims" (es decir, reclamos, frases publicitarias) o declaraciones de salud, pero muy laxa con la estética", explica Luzón. Por ejemplo, añade esta experta: "Sin azúcares añadidos", solo se puede poner si no se ha añadido ningún monosacárido o disacárido ni ningún alimento utilizado por sus propiedades edulcorantes; especificar 'fuente de fibra' o 'alto contenido en fibra' requiere un mínimo de entre 3 g. y 6 g. de fibra por cada 100 g., respectivamente y poner 'light' supone que el producto debe reducir el aporte energético al menos un 30% respecto al producto original".
Otros casos de etiquetas claramente reguladas son las que tienen que ver con lo ecológico: "ecológico, nio y orgánico, sólo pueden usarse si el producto tiene certificación oficial de agricultura ecológica", prosigue Luzón. Pero también hay etiquetas que no cuentan con un respaldo legal específico, como las relacionadas con la lo natural, casero o supuestos superalimentos, añade esta experta.
Por ejemplo, "para 'receta artesana' no existe una definición legal que obligue a un proceso manual; la palabra 'natural0 se usa en etiquetas de forma ambigua para evocar salud, salvo en productos muy específicos como el yogur o el agua mineral; 'casero' es un adjetivo vacío en términos de seguridad alimentaria o calidad nutricional, y 'detox' o 'superalimento' directamente no están reconocidos por la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria)", resalta esta técnica en dietética.
En cuanto a las sanciones, Ana Luzón recuerda que "existen, pero suelen ser multas administrativas que a las grandes corporaciones les resultan rentables en comparación con el beneficio de la campaña". Y, a continuación analiza y da consejos esta especialista sobre los casos más habituales que podemos encontrarnos en los supermercados.
"En el caso de los 'néctares' y 'zumos', muchas marcas han sido advertidas o multadas por ilustrar envases de néctares (que llevan agua y azúcar añadido) con frutas frescas, induciendo a error al consumidor que piensa que es zumo 100%. Y, en cuanto a los lácteos, abunda la publicidad engañosa, ya que se han visto sanciones por atribuir propiedades curativas o de refuerzo inmunitario que no estaban demostradas científicamente (como ocurrió hace años con ciertos productos que prometían 'ayudar a tus defensas' de forma desproporcionada)", resalta esta especialista. Otro caso común es "el fraude del azafrán", agrega: "España es muy activa persiguiendo el etiquetado de azafrán como "producto de España" cuando es importado de Irán, lo cual es fraude de origen.
Luzón aconseja que se preste atención al nombre legal, que es lo que importa: "La denominación de venta es el nombre real del producto que suele aparecer en letra pequeña junto a la lista de ingredientes". Y señala el caso de los lácteos: "Sobre el 'yogur' versus 'postre lácteo', un yogur sólo puede llevar leche y fermentos, mientras que un postre lácteo (natillas, copas de chocolate, mousses) suele llevar leche, pero está cargado de almidones, espesantes, colorantes y mucho azúcar. Legalmente no pueden llamarse yogur porque han sufrido procesos térmicos posteriores o su composición no es de leche fermentada pura".
Además, sobre el "queso fresco" versus "producto lácteo, añade que "el queso se hace con leche, cuajo y sal": "Si lees 'producto lácteo' o 'especialidad láctea' es probable que hayan sustituido la grasa de la leche por grasas vegetales (más baratas) o que tenga un exceso de proteínas de relleno y almidones para abaratar costes", añade Luzón,
En cuanto a cómo distinguir el pan integral real, esta experta señala que desde la llamada "Ley del Pan", de 2019, en España, el etiquetado es mucho más claro, pero hay que saber dónde mirar: "A la denominación, porque debe decir 'Pan 100% integral'. Si solo dice "pan integral", la ley ahora obliga a indicar el porcentaje de harina integral. A la lista de ingredientes, porque el primer ingrediente debe ser 'harina de grano completo' o 'harina integral'. Y evitar el engaño del salvado, porque si ves que el primer ingrediente es 'harina de trigo' (refinada) y luego aparece 'salvado de trigo' por separado, no es integral. Es un pan reconstruido, es decir, es harina blanca a la que le han echado la cáscara para que parezca oscuro, pero le falta el germen (el corazón del cereal)", puntualiza Luzón.
Así que, en general, la pista definitiva a la que debemos poner atención al hacer la compra es "la lista de ingredientes": "Si tuviera que darte solo un consejo sería: ignora la portada y vete directamente a la lista de ingredientes. Éstos están siempre ordenados de mayor a menor cantidad. Si el azúcar, las harinas refinadas o los aceites vegetales de baja calidad están en los tres primeros puestos, el producto no es saludable, diga lo que diga el envase en colores verdes o fotos de campo", aconseja Ana Luzón.
Otra palabra común que se usa en muchas etiquetas y a la que a esta experta que más le indigna es "fitness" o "fit": "Profesionalmente, la palabra 'fitness' (o 'protein+') me parece la más perversa. Se utiliza para cobrar un sobreprecio por productos que a menudo son ultraprocesados con un poco de proteína de suero añadida". La razón de ello es que explota la vulnerabilidad de las personas que quieren cuidarse, haciéndoles creer que ese producto es 'necesario' para su progreso físico", denuncia Luzón, "cuando en la mayoría de los casos un huevo o un puñado de legumbres sería nutricionalmente superior y mucho más barato. Es el marketing de la 'salud de diseño' que nos aleja de la comida real".
*Ana Luzón es técnica en nutrición y defensora de una alimentación realista, alejada de dogmas y dietas restrictivas. Su enfoque se centra en ayudar a las personas a reconectar con sus señales de hambre y saciedad, integrando la salud física con el bienestar emocional y el contexto de la vida actual. Más información en www.analuzonsalud.es y en Instagram @analuzonsalud.
