El aviso del filósofo que estudia los riesgos de humanizar a las máquinas: "Tendemos a tratar a la IA como una persona aunque sepamos que no lo es"
Tecnología
Tecnología

El aviso del filósofo que estudia los riesgos de humanizar a las máquinas: "Tendemos a tratar a la IA como una persona aunque sepamos que no lo es"

Iason Gabriel, responsable de ética en Google DeepMind, alerta de que los chatbots son cada vez más capaces de generar vínculos emocionales con los usuarios y advierte sobre los peligros de olvidar que detrás de sus respuestas no hay una mente humana.

El nuevo robot humanoide de LG, CLOiD, con IA para hacer las tareas domésticas en casa.LG

Cada vez más personas consultan sus dudas a ChatGPT, piden consejo a asistentes de inteligencia artificial o mantienen largas conversaciones con chatbots como si estuvieran hablando con un amigo.

Y precisamente ahí ve uno de los principales riesgos de esta tecnología Iason Gabriel, filósofo y director de investigación ética de Google DeepMind, uno de los laboratorios de inteligencia artificial más importantes del mundo.

En una entrevista concedida a The Guardian, Gabriel lanza una advertencia que preocupa cada vez más a los expertos: los seres humanos tienen una tendencia natural a relacionarse con la inteligencia artificial como si fuera una persona, incluso cuando saben perfectamente que no lo es.

Según explica, los modelos actuales son tan fluidos y convincentes que resulta fácil atribuirles cualidades humanas como empatía, comprensión o incluso conciencia.

El problema de olvidar qué hay detrás de la pantalla

Gabriel lleva años estudiando cómo interactúan las personas con los sistemas de IA y fue uno de los primeros investigadores en alertar sobre los riesgos de la llamada "antropomorfización", es decir, la tendencia a proyectar características humanas sobre una máquina.

Su preocupación no es que los usuarios crean literalmente que están hablando con una persona, sino que desarrollen niveles de confianza, expectativas o dependencia emocional impropios de una herramienta tecnológica. "Lo preocupante es que puede ocurrir incluso cuando entendemos racionalmente que estamos hablando con un programa", sostiene.

Por ello, durante años defendió que los asistentes de IA evitaran comportamientos excesivamente humanos y que dejaran claro en todo momento su naturaleza artificial.

Casos que han encendido las alarmas

Las advertencias llegan en un momento en el que han proliferado los casos de usuarios que establecen relaciones emocionales cada vez más intensas con sistemas de inteligencia artificial.

El reportaje recoge cómo algunos expertos temen que los modelos más avanzados puedan reforzar fantasías, validar creencias erróneas o generar una confianza excesiva simplemente porque están diseñados para resultar agradables y mantener la conversación.

Gabriel también señala que muchas personas rellenan con su imaginación los huecos de la tecnología y terminan atribuyendo sentimientos o intenciones a sistemas que, en realidad, funcionan mediante complejos cálculos estadísticos.

Una tecnología que plantea preguntas inéditas

Para el filósofo, el desafío va más allá de la seguridad o de los posibles errores de los modelos. La verdadera cuestión es que la inteligencia artificial está obligando a replantearse conceptos fundamentales sobre la inteligencia, la conciencia o la propia naturaleza humana.

"No es una persona, pero tampoco encaja del todo en la idea tradicional de herramienta", viene a señalar Gabriel, que reconoce que todavía existe una enorme incertidumbre sobre cómo debe relacionarse la sociedad con esta nueva tecnología.

Mientras empresas como Google, OpenAI o Anthropic compiten por desarrollar sistemas cada vez más avanzados, el investigador cree que una de las claves estará en no perder de vista una idea básica.

Por muy convincentes que sean sus respuestas, por mucho que parezcan comprendernos o acompañarnos, las inteligencias artificiales siguen siendo máquinas. Y olvidar esa diferencia puede convertirse en uno de los mayores riesgos de la revolución tecnológica que ya está en marcha.

MOSTRAR BIOGRAFíA

Soy redactor de actualidad en El HuffPost España. Mi objetivo es que no te pierdas nada, sea la hora que sea, estés despierto o dormido.

 

Sobre qué temas escribo

Convivo con personajes tan dispares como Donald Trump, Gabriel Rufián o cualquiera que sea noticia. Intento estar a todo lo que sale, desde los temas más actuales hasta otros más atemporales.

 

Lo hago desde una perspectiva informativa, sin perder esa mirada crítica con la que aportar algo diferente a lo habitual.

 

Sociedad, cultura, política, economía... Cualquier tema es bienvenido para dar un enfoque nuevo a temas de actualidad, que afectan a todos

 

Mi trayectoria

Creo que soy periodista desde que nací, o eso dice mi madre. Desde ese momento hasta ahora han pasado muchas cosas. Soy de Azuébar, un pueblecito de apenas 300 personas del interior de Castellón y, aunque estudié, entre en mi querida ‘terreta’ (Grado en Periodismo por la Universitat Jaume I) y Salamanca (Máster en Comunicación e Información Deportiva por la Universidad Pontificia de Salamanca), aprendí la profesión en la Agencia EFE, donde cubrí los Juegos de Río 2016, los de Tokio 2020, los de París 2024, así como también los Juegos Olímpicos de Invierno de Pieongchang 2018 y de Pekín 2022. Además, cubrí los Mundiales de fútbol de Rusia 2018 y Qatar 2022.

 

Por otra parte, abrí una extensa etapa como autónomo en la que he colaborado con ‘El Independiente’, el ‘Playas de Castellón, la ‘Revista Volata’, ‘Súper Deporte’, ‘Yo Soy Noticia’ o ‘Ciclo 21’, antes de aterrizar en el Huffington Post. 

 

Si alguna vez me necesitas y no me encuentras, búscame en una pista de tenis. Te puedo recomendar la mejor novela negra de cada país y hablar durante horas del cine de los 80 y 90. Ah, por cierto, acierto todas las preguntas naranjas del Trivial. 

 


 

Cómo contactar conmigo:

 


Más de Tecnología

Comentar:
comentar / ver comentarios