Llevo varias semanas usando el nuevo Samsung Galaxy S26 Ultra: te confirmo las razones por las que sigue siendo una bestia
Es uno de los móviles que más he disfrutado. La marca sabe hacerlo muy bien. Sus cámaras, su nueva pantalla de privacidad y su rendimiento son una maravilla. Pero como ocurre siempre, también hay algunas cosas que deberían haber mejorado.
Resumen: Posiblemente, el Samsung Galaxy S26 Ultra sea uno de los móviles que, en estos momentos, está en boca de todos. Y eso que no es un móvil plagado de novedades o con un rediseño total. El nuevo flagship de la marca surcoreana es el perfecto resumen de que cuando algo va volando, para qué tocarlo. No hay cambios en batería, algo que habría estado bastante bien, los hay muy leves en las cámaras, pero el as en la manga estaba en su nueva pantalla de privacidad. Ser pioneros causa asombro, pero es que lo añaden en uno de los teléfonos más completos del mercado. Su rendimiento sigue siendo excepcional y lo sigue convirtiendo en uno de los smartphones más recomendables año tras año.
Ventajas
- En primer lugar, y casi de forma obligatoria, su nueva pantalla de privacidad. Todavía me sigo preguntando cómo lo han hecho para que, con una simple función, podamos impedir que los que están a nuestro alrededor se enteren de lo que estamos viendo en el móvil.
- Hay ligeros cambios en una IA que, ya de por sí, es casi inmejorable. La edición de imagen está a otro nivel y hay que dar las gracias porque ofrezcan tantas opciones sin una suscripción de pago de por medio.
- Puede parecer una tontería, pero la nueva estabilización en vídeo me ha impresionado. Fijas el horizonte, giras el teléfono por completo y aguanta a la perfección.
- Si algo tiene el S26 Ultra es rendimiento a otro nivel. Su procesador es una alegría para el cuerpo.
- La carga rápida de 60W es una gran noticia. Ya era hora y se acaba notando.
Desventajas
- Su batería cumple bien. En mis pruebas, aguanta fácilmente el día de uso, pero se habría agradecido algo superior a los 5000 mAh tras varios años usando la misma capacidad.
- Sigue siendo una pena que llegue sin carga magnética.
Mi reseña del S26 Ultra
Pocas cosas he disfrutado tanto en los últimos meses como 'hincar' el diente al nuevo Samsung Galaxy S26 Ultra. Lo he usado durante varias semanas. Partía con la premisa de que igual no incluía muchos cambios, cosa que es cierta, pero poco a poco me ha ido ganando.
He cambiado como las estaciones del año. Al principio, al ver las especificaciones, me quedé algo frío, pero con el uso diario me he ido dando cuenta de que han 'florecido' cosas que son una pasada y se notan mucho en un uso cotidiano.
Lo primero que tengo que resaltar es su diseño. Lo he probado en color violeta cobalto y me parece un color muy elegante. El nuevo smartphone de Samsung ahora es un poco más ligero y delgado que el S25 Ultra. Me parece más compacto en mano, pese a ser un teléfono con una pantalla de 6,9 pulgadas, pero su estética sigue la línea por la que lleva transitando la marca surcoreana. En su interior, incluyen un S Pen rediseñado, que también se comporta que da gusto. Sigue siendo una herramienta muy útil para tomar notas, escribir o editar con la IA.
Normalmente, empiezo hablando de la parte trasera del móvil, pero esta vez me voy a permitir el lujo de arrancar con la pantalla. Un panel AMOLED LTPO de 6,9 pulgadas, una tasa de refresco de 120 Hz y un tratamiento antirreflejos Armor 2 que se agradece mucho. Sobre él, siguen apostando por una cámara frontal de 12 megapíxeles que sigue siendo resolutiva, pero a mí se me queda algo corta para su rango de precio.
Lo importante no es la pantalla en sí, sino lo que podemos hacer con ella una vez lo encendemos. Es la principal novedad y a mí me ha impresionado. Samsung ha integrado la primera pantalla de privacidad, Privacy Display, del sector. La he probado en lugares públicos, con gente a mi alrededor, y había quien me preguntaba sobre si, en ese momento, tenía bloqueado el móvil.
Ya hemos hablado de lo que supone esta nueva pantalla. Gracias a una leve modificación en el hardware de los píxeles, podemos hacer que la luz sólo salga recta y eso hace imposible que se vea por los ángulos. Algo que es una fantasía, aunque es cierto que el brillo también se reduce. Algo que no estaría mal pulir en la siguiente generación.
A mí me gustado mucho y tengo claro de que va a ser la bandera que Samsung va a ondear durante toda la campaña de lanzamiento. Aunque yo también lo haría con su rendimiento y su genial velocidad. Incorpora el procesador Snapdragon 8 Elite Gen 5 creado y desarrollado para Galaxy, el más potente de la industria. Y en mis pruebas, arrasa con todo lo que pilla. Da igual si son herramientas multitarea, juegos, contenido multimedia o edición de imagen con la IA. Da igual lo que le eches, él se comportará igual de bien.
Mencionaba la IA y es que, una vez más, hay que decirlo. Samsung sigue siendo una de las marcas pioneras en integrar la IA de forma natural y con funciones que son un salvavidas para mucho. Entre sus novedades, incluye, esta vez, la edición de imagen sólo con texto. Le pedimos, por ejemplo, que nos cambie la ropa de una foto nuestra, que nos traslade a otro lugar del mundo o cualquier idea que se nos pase por la cabeza y lo hace en cuestión de segundos. Todavía me sigo sorprendiendo de que esto, que ya lo cobran otras compañías, se ofrezca de forma gratuita.
Donde no hay grandes cambios es en su batería y en su sistema de cámaras. El S26 Ultra vuelve a incluir una batería de 5000 mAh. Que sí, aguanta sin problemas el día entero, porque se gestiona muy bien gracias, en parte, al rediseño de su cámara de vapor. Pero habría estado bien un aumento ligero. Tampoco incluyen la carga magnética, pero sí una nueva carga rápida de 60 W. Una leve mejora que se agradece, haciendo que el móvil pase del 0% al 100% en cuestión de unos 45 minutos.
En cuanto a su sistema de cámaras, tampoco se han vuelto muy locos. Sensor principal de 200 megapíxeles, con mayor apertura, mejorando su luminosidad en un 47%, un teleobjetivo de 50 megapíxeles, con zoom óptico 5x y un ultra gran angular de 50 megapíxeles.
No han cambiado mucho sus sensores porque hace fotografías y vídeos que siguen siendo una verdadera fantasía. Es capaz de capturar todo lujo de detalles y color, incluso de noche. La nueva apertura del sensor principal y su sistema Nightography hacen que las imágenes queden mejor cuando el sol ya ha caído.
En vídeo he notado una importante mejora de calidad, capaz de grabar en 8K 30 fps, casi nada. Pero la maravilla llega con una estabilización que es una maravilla. Puedes girar por completo el teléfono que el vídeo sigue viéndose igual, gracias a que fija el horizonte.
En el lado del software, nos encontramos con Android 16 de la mano de One UI 8.5, una capa que me parece perfecta para modelos como el S26 Ultra. Se integra a la perfección con la IA y, por si fuera poco, te garantiza actualizaciones hasta 2033. Poquita cosa.
Es cierto que el S26 Ultra sigue en la tendencia continuista de Samsung, que no hay novedades altisonantes y que, si tienes un S25 Ultra, no merece la pena cambiar. Su precio parte desde los 1.449 euros, con 12 GB de RAM y 256 GB de almacenamiento. Pero me sigue pareciendo uno de los teléfonos Android más completos de todo el marco, por potencia, cámaras, IA y pantalla. Tras dos semanas de uso, no recomendarlo me parece algo imposible.