"No queremos un monstruo como este": un pueblo de 650 habitantes se rebela contra la construcción del mayor centro de datos de IA de Europa
Mistral y varias empresas impulsan un macrocentro de datos que consumirá tanta luz como 200.000 hogares en un pequeño pueblo de la Francia rural.

La demanda de más capacidad de computación para sostener el auge de la IA está provocando un frenesí de centros de datos. Según la Agencia Internacional de la Energía, el consumo eléctrico mundial de estas instalaciones podría duplicarse hasta los 945 teravatios hora en 2030. En España esa "capacidad" (consumo) podría multiplicarse por seis para la misma fecha. La patronal española de la industria, Spain DC, espera que el riego de capital supere los 66.900 millones en los próximos cuatro años.
Los centros de datos son una pieza esencial en las infraestructuras digitales. Pero su sostenibilidad se pone cada vez más en duda. Las grandes multinacionales están conquistando zonas rurales de países de todo el mundo. Muchos vecinos de localidades recónditas de EEUU, México, Uruguay, Irlanda o Malasia están en pie de guerra contra las gigantes tecnológicas. Y en España los despliegues de centros de Meta o Amazon en Talavera de la Reina o puntos de Aragón están generando cada vez más fricción.
Esos episodios también se están produciendo en Francia, donde un pequeño pueblo de 650 habitantes llamado Fouju ve cómo se está proyectando el centro de datos "más grande del mundo", según recogen los medios galos. Cuenta con una inversión prevista de 50.000 millones de euros y consumirá tanta energía como 200.000 hogares. Algunos vecinos que ya han celebrado encuentros con los promotores reconocen que todo lo pintan "hermoso, magnífico", pero tienen todavía "muchas preguntas".
El proyecto lo financia un fondo de Emiratos Árabes Unidos, MGX, de la mano de Bpifrance, la SEPI francesa. También impulsan el proyecto Mistral, la gran esperanza blanca europea de la inteligencia artificial, y Nvidia, el gigante estadounidense que fabrica componentes informáticos como tarjetas gráficas: sus CPU son cruciales para el despliegue de la IA y de estos centros de datos que le dan capacidad.
"La viabilidad económica del proyecto es cuestionable"
Fouju se encuentra en el departamento francés de Sena y Marne, colindante con París, y tiene un presupuesto municipal de 650.000 euros anuales, de los que el 90% se destinan a pagar los gastos habituales. El municipio apenas cuenta con actividad comercial y las autoridades ven en este macroproyecto de centro de datos la oportunidad de renovar escuelas, mejorar el acerado y revitalizar la localidad. Sin embargo, muchos vecinos y los ecologistas echan números y no les salen las cuentas.
La asociación France Nature Environnement (Francia Naturaleza y Medioambiente) de Sena y Marne señala que "la viabilidad económica del proyecto es cuestionable". El macroproyecto promete generar entre 300 y 500 puestos de trabajo directos. El movimiento ecologista lleva ya años registrando que muchas de esas promesas en realidad son un suflé que luego pincha: los centros de datos no requieren de tanta mano de obra una vez levantados.
El alcalde del pueblo respalda el proyecto casi con resignación, como se aprecia en sus declaraciones recogidas por la televisión francesa BFMTV. "Si el proyecto no estuviera aquí estaría en otro lugar". De hecho, algunos vecinos prefieren este macrocentro de datos (11 edificios de 20 metros de altura) a otro proyecto que se construirá en un pueblo cercano, un enorme centro penitenciario. Y una política local, opositora del equipo de Gobierno municipal, advierte que el proyecto "es una catástrofe desde el punto de vista ecológico".
El de Fouju no es un caso aislado. El colectivo Tu nube seca mi río también ha presentado recursos de la mano de organizaciones como Ecologistas en Acción ante la idea de levantar macrocentros de datos en municipios de Aragón. Sin embargo, el de este pequeño pueblo francés cobra especial relevancia precisamente por las dimensiones del proyecto. Una iniciativa que consumirá tanta luz como 200.000 hogares en un pueblo de 650 vecinos.
