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02/10/2015 07:00 CEST | Actualizado 01/10/2016 11:12 CEST

¿Así es el futuro de las calles de Nueva Delhi?

street art_ tripzukiLas ciudades de la India pueden ser el mejor ejemplo de las teorías darwinista, aquí todo es pragmático, todo gira en torno al objetivo de la supervivencia, de lo funcional. La belleza y el placer, por tanto, no tienen cabida. Pero en realidad no somos así, sabemos que el arte tiene su lugar en los lugares inesperados. Este proyecto muestra lo que podría ser una redefinición del arte en la ciudad, sobre todo para un lugar donde la belleza está tan ausente de la rutina urbana.

Tripzuki

Si Darwin visitara la India, el orgullo de científico henchiría su pecho. Su teoría de la evolución sostiene que lo único que motiva a una criatura a hacer algo es un propósito concreto: todas las acciones de todas las criaturas son deliberadas, diseñadas para servir al propósito binario de la perpetuación de la especie y la continuidad del acervo genético.

Aunque una dedicación de este tipo es noble y digna de admiración, la consecuencia última es que para cada acción, sin excepción, debe haber una razón. El placer, por desgracia, no se tiene en consideración.

En ningún otro lugar del mundo es este principio de 'funcionalidad primero, placer opcional' más cierto que en la India, y en sus núcleos urbanos en particular, rebosantes de gente, de energía, con una única dirección: hacia delante.

Esta visión de túnel, también conocida como 'la historia de nuestras vidas', nos mantiene en el buen camino, aunque es un camino estrecho y penosamente lineal. Logro tras logro, cada hito no es un éxito en sí mismo, sino un escalón que nos acerca al siguiente.

Esta vida, tal y como dice la religión predominante del país, es tan sólo un trampolín para tu próxima vida. Las recompensas de una vida se reservan para la próxima vida o generación. Si lo pensamos bien, nada haría más feliz a Darwin que nuestro sistema de LIC (la compañía estatal de seguros de vida, que ha vendido millones de pólizas en la India; si no tienes LIC, no prosperas), unos seguros que ignoran la calidad de esta vida para asegurar el futuro del más allá. Carpe diem aquí no es más que una excusa para los años sabáticos de los privilegiados; la belleza es cosa de frívolos.

Entonces, ¿qué pasa con nuestras ciudades, bajo la rigurosidad de tan exigente criterio? La planificación de las ciudades, cuando la hay, se centra en lo funcional y, con suerte, en la supervivencia básica.

Después de la majestuosa inauguración del metro de Nueva Delhi, el entusiasmo que sentíamos era por el mero hecho de que funcionara. Por fin podíamos ir a otros sitios sin perder tanto tiempo en el transporte y, para muchos afortunados, sin perder tampoco dinero en los aparcamientos. A diferencia de las ciudades con sistemas de transporte centenarios, nosotros no nos atrevíamos a tener muchas expectativas sobre la vasta red de estaciones de metro; teníamos suficiente con que esos caparazones de cemento gris permitieran a los trenes entrar y salir, más o menos puntuales, sosteniendo más o menos el peso de la ciudad.

Porque lo que buscamos nosotros es la funcionalidad. El diseño, por mucho que afecte a la función, es secundario. El arte no tiene cabida.

Daku

St-Art Delhi ha cambiado esta concepción y, después de esto, ningún pequeño callejón de Nueva Delhi volverá a ser el mismo. Este proyecto de arte urbano ha convertido las calles de Shahpur Jat, al sur de Delhi, en una auténtica galería de arte que incluye una impresionante lista de artistas de todo el mundo, todos reunidos aquí, con la bendición de la policía local, para sacar sus pinceles y sus esprays y dejar volar su imaginación. Ahora sabemos que las calles no tienen por qué ser feas, ni los muros estar desnudos; sabemos que cualquier espacio quedará mágicamente mejorado con la representación descarada de un cerdito rosa con alas.

Lo que St-Art Delhi ha conseguido hacer es un arte hermosísimo. Aparquemos por un minuto lo que haya podido mejorar nuestro espíritu o nuestra cordura, centrémonos sólo en el arte: es vibrante, es minucioso, es espléndido. El jugueteo del gatito de Anpu Varkey es un atrevido recordatorio de que puede haber algo bello esperándonos a la vuelta de la esquina. Los dibujos más eufemísticos de Daku y PCO interpretan esa angustia que la ciudad tan hábilmente olvida. Cada pincelada es simplemente brillante, cada técnica es única. Pinturas en calles abarrotadas, con la muchedumbre observando escéptica; este arte no ha sido elaborado en la santidad de un estudio. Ha nacido del amor al arte, no a la fortuna, para recordarnos que las restricciones pragmáticas de la financiación pueden ser superadas. En términos de esa moneda débil, fluctuante, que es el orgullo comunitario, Shahpur Jat ha pasado a ser infinitamente más rica.

Y he aquí la razón por la que necesitamos este puñado de dibujos. La belleza en nuestras ciudades es, o bien natural y limitada, o comercial, o histórica. Artefactos de una época pasada. A diferencia de esas ciudades que comparten con orgullo su espléndida arquitectura, nosotros no siempre podemos estar tan gozosos. Nuestros monumentos, aun siendo preciosos, a menudo son recordatorios de la tiranía, la colonización o el caos. Nuestros aeropuertos son copias más asequibles de otros aeropuertos. Nuestras modernas megaestructuras no suelen aparecer en los documentales de Superestructuras.

La belleza en nuestras ciudades es rara, muy rara, y debido a cómo este hecho se refleja en nosotros como individuos, podría parecer que somos una masa imparable e uniforme de millones de personas. Podría parecer que no tenemos tiempo para detenernos y oler las rosas, a no ser que oler rosas fuera una habilidad que pudiéramos añadir a nuestro a nuestro repertorio.

Pero a decir verdad, no somos así. Sabemos que el arte tiene su lugar en los lugares inesperados. Preferimos que ese niño, al comienzo de este escrito, alcance su objetivo con el tirachinas. Necesitábamos un legado que reflejara nuestra tolerancia al placer. En Shahpur Jat, esta pequeña aldea urbana apartada del corazón de Delhi, y hasta la próxima jugada de Dios o del hombre, podemos decir que esto... esto es nuestro.

Anpu Varkey

Aditi Datta, colaboradora de la empresa hotelera Tripzuki, ha facilitado esta aproximación al proyecto de arte urbano rejuvenecedor Shahpur Jat, el origen de todo.

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Este post fue publicado originalmente en 'The Huffington Post India' y ha sido traducido del inglés por Diego Jurado Moruno