Un experto explica el porqué de la multa de 288.000 euros que le puede caer a un agricultor por plantar unas nectarinas: "Mucha gente desconoce cómo funcionan estas cosas"
La clave es el artículo 274.4 del Código Penal.
Miguel Ángel Lurueña, Doctor por la Universidad de Salamanca, Licenciado en Ciencia y Tecnología de los Alimentos por la Universidad de León e Ingeniero Técnico Agrícola (Especialidad Industrias Agrarias y Alimentarias) por la Universidad de Salamanca, ha explicado las razones que hay detrás de una noticia que ha llamado poderosamente la atención en los últimos días.
Se trata de la detención por parte de la Guardia Civil el pasado mes de julio, y que se ha conocido ahora, de un agricultor por plantar y comercializar nectarinas. El hombre cultivaba 5.000 árboles en tres parcelas y ahora se enfrente a un posible delito contra la propiedad industrial.
Tal y como recoge el artículo 274.4 del Código Penal, el agricultor puede enfrentarse a una condena de uno a tres años de prisión, y una multa de hasta 288.000 euros.
La clave: era de la variedad 'nectadiva'
Como explica Lurueña, la clave de todo este caso es la variedad de nectarina que plantó el hombre: se trata de la 'nectadiva', una variedad protegida por la que el agricultor debería haber pagado un canon.
Eso se debe a que la patente es propiedad de la empresa francesa Agro Selections Fruits, y el agricultor de Lleida, según la Guardia Civil, reproducía y acondicionaba la variedad de forma fraudulenta.
No estaba libre de patente
Lurueña reconoce que este "tipo de noticias siempre llama mucho la atención, quizá porque cuesta asimilar que una planta que da de comer pueda estar bajo patente o quizá porque mucha gente desconoce cómo funcionan estas cosas".
El experto admite que puede que cuando vamos a comprar nectarinas solo las diferenciemos por su color y pensemos que solo hay dos tipos: 'las rojas' y 'las amarillas'.
"Y seguramente nos pase lo mismo con otras frutas y verduras. Pero lo cierto es que existen cientos de variedades de nectarinas, de brócoli, de manzanas, de tomates...", subraya Lurueña, quien destaca que "algunas variedades se pueden cultivar sin restricciones porque están libres de patente", como "variedades antiguas o algunas variedades desarrolladas por centros públicos de investigación".
Desarrolladas tras inversiones millonarias
"Pero otras han sido desarrolladas por empresas que invierten muchos millones de euros y muchos años en poder conseguir una nueva variedad. Cuando lo consiguen, la patentan para poder recuperar la inversión. Así que cuando la lanzan al mercado, los agricultores que deciden cultivar esa variedad tienen que pagar por su uso, normalmente a través de un canon por planta o por producción", explica.
"Algunos hacen un uso fraudulento de esas variedades, como presuntamente ha ocurrido con el protagonista de esta noticia, así que, si son descubiertos, pueden enfrentarse a importantes multas (el caso de la noticia todavía no se ha juzgado)", incide.