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21/02/2016 10:05 CET | Actualizado 21/02/2017 11:12 CET

Nos borran

productosdelimpieza¿No os parece que todo gira alrededor de la idea de borrarnos? La edad hay que disimularla, las líneas de expresión hay que quitarlas, las manchas hay que ocultarlas, las estrías hay que operarlas, los pelos hay que depilarlos, las caderas hay que estrecharlas, la carne entre los muslos también hay que eliminarla, la piel oscura hay que blanquearla, el vientre hay que meterlo, el pelo hay que alisarlo, el culo hay que... ya está bien.

Diariamente recibo mensajes con material visual que alguien considera humillante y quiere denunciar. El número de imágenes con algún tipo de violencia hacia las mujeres se está convirtiendo en algo exponencial: detectas una y se abren mil alrededor, como el buscaminas. A veces puede resultar difícil sobrellevarlo en tu vida cotidiana porque estos radares una vez que se activan no hay manera de dejarlos sin batería. Y es que vas tranquilamente a hacer la compra al supermercado, levantas la cabeza, encuentras imágenes como esta... y te da un vuelco el corazón.

No amigas, no es un montaje fotográfico, bueno sí lo es, pero de la propia marca que promociona con este ingenioso collage una crema para dejarnos literalmente como un bebé de unos pocos meses. La cara no, la cara se te queda como la señorita del banco de imágenes, combinación sexy donde las haya: es ver esta foto y te proyectas a ti misma haciéndole un bailecito sexy a tu pareja con pañales y todo.

¿No os parece que todo gira alrededor de la idea de borrarnos? La edad hay que disimularla, las líneas de expresión hay que quitarlas, las manchas hay que ocultarlas, las estrías hay que operarlas, los pelos hay que depilarlos, las caderas hay que estrecharlas, la carne entre los muslos también hay que eliminarla, la piel oscura hay que blanquearla, el vientre hay que meterlo, el pelo hay que alisarlo, el culo hay que... ya está bien. Si es que ya no sabemos qué hacer para invisibilizarnos más, que de tanto auto oprimirnos vamos a implosionar.

Este tipo de imágenes campan a sus anchas por todas partes y nos agreden constantemente. Hasta dar un simple paseo puede convertirse en vivir el horror vacui, no existe ningún lugar donde descansar la mirada del mismo discurso: "Estás mal hecha". ¿Podrían ustedes señores y señoras publicistas cambiar de estrategia? ¿Podrían dejar de intimidarnos aprovechándose de nuestra vulnerabilidad? ¿Podrían dejar de vendernos productos utilizando el miedo como argumento de venta? ¿Podrían dedicarnos algún mensaje positivo sobre nuestro cuerpo alguna vez?

No creo que ninguna mujer, tenga el físico que tenga, esté a salvo de esta presión. Es omnipresente, se multiplica como los gremlins. Seas como seas nunca eres suficiente, siempre hay algo que mejorar. La mayoría tenemos complejos absurdos y un temor desproporcionado a no ser lo que los demás esperan de nosotras.... ¿lo que esperan los demás o lo que esperan estas marcas?

Las personas tenemos arrugas, carne, pelos. No tiene ningún sentido sentirse mal por ello. La industria de la belleza lejos de hacernos felices nos vuelve desdichadas, nos convierte en adictas a algo que jamás conseguiremos.

La reciente moda de las "BB" cream es para dedicarle uno de los programas de Iker Jiménez. El nombre proviene de la abreviatura de Blemish Balm, un bálsamo alemán que se usaba para calmar la piel después de un tratamiento facial. Ahora se utiliza como ungüento milagroso que lo hace todo: alisa, corrige, hidrata, ilumina, matifica, unifica, nutre, protege y da color al mismo tiempo. Lo que viene siendo la fuente de la eterna juventud, el santo grial. No entiendo cómo Indiana Jones no encontró una BB cream en el Arca Perdida.

Pero lo más hilarante de todo ha sido encontrar esta imagen de la marca Revlon que ilustra una de sus cremas "BB". Imagino la conversación del equipo creativo:

- Oye tú, qué significa "BB Cream"

- Ni idea... ¿serán las siglas de bebé?

- Ok ¿y qué podemos hacer que sea impactante y vender cremas como churros?

- Mmmmm... Déjame pensar...

- ...

- .....

- ..........

- ¡Joder, joder, joder! ¡ya lo tengo! ¡¡ideón!! ¡Ponemos la cara de una tía con un cuerpo de bebé!

- Buah, lo veo, lo veo. Lo hacemos tipo collage y lo petamos fijo

- Hecho. Se lo paso al becario

El becario busca "cara de mujer" y "bebé" en un banco de imágenes, les pone unos marquitos blancos, los gira un poco y ya está: tenemos ante nuestros ojos el milagro de la vida, el Benjamin Button de las cremas (que casualmente también se abrevia con las siglas BB).

Las personas tenemos arrugas, carne, pelos. No tiene ningún sentido sentirse mal por ello. La industria de la belleza lejos de hacernos felices nos vuelve desdichadas, nos convierte en adictas a algo que jamás conseguiremos. Menguan nuestra autoestima porque no amamos lo que somos sino aquello que no podemos ser. No nos animan a querernos sino a despreciarnos. No nos hacen libres, nos limitan.

No queremos borrar nuestro cuerpo. No queremos ser un bebé con cabeza de señorita. No queremos quedarnos sin líneas de expresión. Nuestro cuerpo no es una vergüenza. No queremos deshacernos de nosotras mismas.

No queremos desaparecer.

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