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05/08/2012 11:19 CEST | Actualizado 06/08/2012 10:48 CEST

'Curiosity' está a punto de llegar a Marte (VÍDEOS)

La NASA está a unas horas de volver a pisar Marte con un robot científico. La aeronave que transporta al Curiosity tocará la atmósfera del planeta rojo a las 7:30 (hora peninsular) del lunes, después de nueve meses de viaje desde la Tierra.

La misión es especial por dos motivos: aterrizará en el planeta de una forma nunca antes experimentada y tendrá como objetivo encontrar algún indicio de que han existido condiciones para la vida.

Los científicos que participan en la operación han insistido en que no buscan vida marciana como tal, sino indicios geológicos y químicos para comprobar que en algún momento existió.

“No estamos buscando vida, no tenemos la habilidad de detectar vida si estuviera ahí. Lo que estamos buscando son los ingredientes de la vida”, aclara John Grotzinger, científico de Mars Science Laboratory (MSL), el nombre oficial de la misión.

Cercana a la ficción de Hollywood, los científicos de la NASA han creado un sistema de aterrizaje para la nave del que depende toda la misión. Si este momento crítico, que iniciará el lunes y durará siete minutos, fallara, unos 2.500 millones de dólares del presupuesto de Estados Unidos para el espacio irían a la basura.

LOS SIETE MINUTOS DE TERROR

Este nuevo aterrizaje ha sido denominado por lo científicos como los Siete minutos de terror, y será ejecutado por un ordenador previamente programado para ese tiempo. En estos momentos la nave viaja a unos 12.000 kilómetros por hora y se acerca a la atmósfera de Marte.

Una vez que haga contacto con la atmósfera marciana, la nave incrementará su velocidad hasta llegar a los 21.000 kilómetros por hora. La entrada del Curiosity será similar a la de los transbordadores cuando ingresan a la Tierra, con la diferencia de que debe ejecutarse con mayor rapidez porque la atmósfera de Marte es 100 más delgada que la de nuestro planeta.

Para evitar que la nave con el robot se estrelle contra Marte, un paracaídas supersónico se abrirá para disminuir la velocidad. En su apertura descenderá a 1.600 kilómetros por hora para después lograr una velocidad de unos 300 kilómetros por hora.

Sin embargo, esta medida no es suficiente para que la nave aterrice en buenas condiciones. Para continuar el descenso, una buena parte de la nave y el paracaídas se desprenderán del robot y de su plataforma. En medio de la caída libre se encenderán unos propulsores que ayudarán a un aterrizaje más delicado.

Los propulsores llevarán al robot hasta el cráter Gale, al sur del ecuador de Marte, para hacer un descenso vertical. "Si descendiera con los propulsores hasta el suelo se crearía una nube de polvo que dañaría los instrumentos en el robot", explica la ingeniera Anita Sengupta.

La parte final del aterrizaje del robot se hará con el despliegue de unos cables de seis metros de longitud que bajarán el vehículo -del tamaño de un minicooper- hasta que toque el suelo de Marte, para que después la plataforma con propulsor vuele lejos del robot hasta perderse en el espacio.

A partir de ese momento, todo el mundo tendrá que esperar 14 minutos hasta saber si la operación se desarrolló con éxito. Este tiempo es el que tardará la señal del Curiosity en viajar desde Marte hasta la Tierra.

Una vez en tierra, el Curiosity iniciará la investigación inicialmente programada para dos años, pero que podría prolongarse durante una década. Los científicos de la NASA lo consideran el Hubble de la exploración de Marte.

UN GEÓLOGO Y QUÍMICO EN ROBOT

El Curiosity ha sido definido como un robot con un geólogo y un químico integrado. El pequeño carrito lleva en su interior 10 instrumentos para realizar tareas de estas dos materias, y usa plutonio como fuente de energía.

Entre las herramientas estrella está un rayo láser, llamado ChemCam, que desintegra rocas hasta hacerlas polvo a una distancia de siete metros. También el robot cuenta con numerosas cámaras y perforadoras de tierra. Así como el laboratorio químico SAM, del tamaño de un horno de microondas, que hará reaccionar a las rocas marcianas con distintas sustancias.

Dentro de los instrumentos del Curiosity está uno español. El REMS o Rover Enviromental Monitoring Station es el sistema que medirá la temperatura del aire y del suelo, la presión atmosférica, la velocidad y dirección del viento, así como la humedad y la radiación ultravioleta. Esta parte del robot fue diseñada y construída por la empresa española CRISA.

Todo este equipo está diseñado para obtener la historia geológica del planeta rojo , así como la posible existencia de agua en su superficie. También intentará determinar la presencia de gas metano y su fuente de generación, probablemente a partir de microbios. Así como la existencia de moléculas de carbón como señal de alguna forma de vida.

Esta es la séptima misión de este tipo que la NASA ha enviado a Marte. Solo uno de sus robots, el Opportunity, sigue funcionando en la superficie del planeta.

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