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05/03/2013 14:56 CET | Actualizado 05/03/2013 15:00 CET

Santiago Calatrava será juzgado en noviembre por su puente en Venecia

Flickr/ marcomassarotto

El arquitecto valenciano Santiago Calatrava y tres ingenieros serán juzgados el próximo 13 de noviembre en Italia acusados de causar un “daño” económico al erario público por los errores cometidos en la construcción del Puente de la Constitución, que se inauguró en 2008 en Venecia.

No ha sido una decisión rápida. La investigación iniciada por el fiscal del Tribunal de Cuentas, Carmine Scarano, ha llevado diez años. Sus conclusiones son tajantes: se produjo un “objetivo y desconsiderado aumento de los costes” del puente, que pasaron de los 4 millones inicialmente presupuestados a los 10 millones finalmente invertidos.

El fiscal del Tribunal de Cuentas ha pedido 1.078.000 euros a Calatrava y más de 1.700.000 euros a cada uno de los responsables "únicos" de la dirección de los trabajos, Roberto Scibilia y Roberto Casarin.

"En el futuro, supondrá (el puente) un constante y desproporcionado desembolso económico por parte de la administración dado que la obra ha sido hecha de una enfermedad crónica, que necesitará una vigilancia constante y diversas intervenciones que no están relacionadas de ninguna manera con la manutención ordinaria", observa Scarano.

La construcción del conocido como Puente de la Constitución, que une la plaza de Roma con la estación ferroviaria de Santa Lucía, ha estado envuelta en la polémica desde los inicios del proyecto y sus costes fueron uno de los asuntos más controvertidos.

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CÚMULO DE CRÍTICAS

A las críticas de su elevado coste se sumaron las derivadas por los retrasos en la construcción —estaba previsto que el puente estuviese rematado en un año— y por no contemplar el acceso a personas con movilidad reducida. "Se podría afirmar que el cuarto puente sobre el Canal Grande de Venecia constituye un daño duradero", lamenta Scarno.

La obra de Calatrava tampoco estuvo exenta de críticas por su diseño. A juicio de muchos venecianos, la estética minimalista rompía de plano con la arquitectura tradicional de la ciudad.

Y otro problema, no menor: "La obra sufre de una patología crónica caracterizada por la necesidad de una vigilancia constante y de un recurso continuo a intervenciones en modo alguno relacionadas con el mantenimiento de rutina", sostuvo el fiscal del caso Carmine Scarano, quien denunció un “asombroso y vergonzoso conjunto de errores" en las fases de planificación y de ejecución, así como en la preparación de la licitación.

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