POLÍTICA
19/05/2013 10:27 CEST | Actualizado 20/05/2013 16:37 CEST

Aumenta con la crisis el número de contenedores piratas de recogida de ropa usada (FOTOS)

VANESA RODRÍGUEZ

Cada español tira al año entre siete y ocho kilos de ropa usada a la basura, según datos de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) y empresas del sector. Según esas mismas fuentes, cada tonelada se compra a 350 euros. Todo ello, unido a la crisis, ha convertido este producto en un dulce para muchos, que ven en su recogida una buena forma de salir adelante.

Por eso, cada año aumentan en las grandes ciudades el número de contenedores ilegales de recogida de ropa. Mediante estos grandes cubos, los llamados “piratas de la ropa” se hacen pasar por organizaciones benéficas que utilizan las prendas para ayudar a los más necesitados. En Madrid, el Ayuntamiento retiró 997 contenedores sin licencia en 2011, una cifra que aumentó hasta los 1.313 el año pasado. La OCU llevó a cabo en febrero un estudio en el que demostró que 14 de los 16 contenedores de ropa analizados en la capital eran piratas. Es decir, casi todos.

La forma de actuar de algunos de estos “piratas” es sumamente organizada. Por ejemplo, en abril la Policía detuvo en Madrid a dos hombres disfrazados de operarios municipales que colocaban de forma ilegal contenedores de recogida de ropa y calzado. Además, utilizaban para desplazarse una furgoneta tuneada con los colores y logotipos municipales que hasta incluía el anagrama de Medio Ambiente.

Los contenedores que suelen colocar también dan ‘el pego’ en muchas ocasiones: incluyen el nombre de alguna organización benéfica inexistente y hasta números de móviles. Sin embargo, cuando se llama a estos teléfonos es un contestador quien responde o, directamente, se informa de que el número no existe. Otras veces, el dueño del teléfono dice no saber nada del ‘negocio’: “Acabo de comprar la tarjeta de este móvil hace un mes y medio y no sé nada de ropa. Ya me ha llamado mucha gente por eso, también la Policía”. Estos recogedores de ropa fraudulentos se exponen a multas de entre 751 y 1.500 euros.

“VIVO DE ESTO. ¿POR QUÉ NEGARLO?”

Javier –nombre ficticio- es uno de esos “piratas de la ropa” que tiene “varios” contenedores sin licencia instalados en Madrid. “Sí, vivo de esto. ¿Por qué lo voy a negar?”, explica a El Huffington Post. Javier suele vender en mercadillos “de Vallecas, de Murcia y de otros muchos sitios” la ropa que consigue mediante sus cubos. Asegura que, cuando dispone de mucha cantidad, prefiere venderla al por mayor en “una nave situada en La Moraleja”, en Madrid. “Pueden decir lo que quieran, pero la verdad es esta: a mí por un kilo de ropa me pagan 60 céntimos”, asegura con normalidad.

Javier resalta que los mayores problemas con sus contenedores no los ha tenido con el Ayuntamiento. “El Ayuntamiento te quita algún contenedor de vez en cuando, pero son peores los ladrones, que te quitan la ropa del cubo y lo destrozan todo”, explica, a la vez que quita importancia al “poco” dinero que gana. “Las que sacan billetes de verdad son las empresas grandes, que ¿quién sabe lo que hacen con ello?”, subraya.

ONGS Y DUDAS

La pregunta que se hace Javier no es baladí. De hecho, las dudas sobrevuelan la actividad de algunas empresas y ONG que sí tienen las licencias municipales de recogida de ropa y que son las perjudicadas por la actividad de los “piratas”. Humana es una Organización No Gubernamental para el Desarrollo que es adjudicataria en ciudades como Madrid, Sevilla, Gijón o Vigo. En total, y según sus cifras, recoge cerca de 18.100 toneladas de ropa usada al año en sus más de 5.000 contenedores. Aunque muchos pueden pensar que estas organizaciones donan la ropa usada a los más necesitados, lo cierto es que en su gran mayoría no es así.

Humana, por ejemplo, vende el 12% de la ropa que recoge en sus tiendas de segunda mano en España, el 47% se las vende a pequeños comerciantes de África “a precios bajos”, el 31% se vende a plantas de reciclaje textil y el 8% restante lo envía a centros de tratamiento de residuos. La ONG destaca que con los fondos que obtiene financia sus programas de cooperación al desarrollo en África, Sudamérica y Asia.

A la luz de los datos, la pregunta parece obvia: ¿por qué no se dona directamente la ropa en lugar de venderla? “También tenemos un programa de ayuda social que se basa en bonos de ayuda, tarjetas de 30 euros que los Ayuntamientos y otras entidades colaboradoras entregan a personas en riesgo de exclusión y que les permite comprar gratis ropa en nuestras tiendas”, explica Rubén González, portavoz de Humana.

"NO ES PROPOCIONAL"

Esta ONG, sin embargo, recibe también críticas por vender ropa a pequeños comerciantes en África porque, de esta manera, “se desequilibra el comercio autóctono y se rompen los mercados de algunos países, sobre todo si tienen textil”. González argumenta que si donaran directamente la ropa contribuirían a la formación de mafias y no generarían riqueza. Así, asegura, estimulan la creación de un tejido comercial básico.

Otras dudas que genera Humana es que no pertenece a la coordinadora de ONG para el desarrollo ni a la Asociación Española de Recuperadores de Economía Social y Solidaria (Aeress). EN la organización argumentan que eso es señal de que su trabajo es "independiente y sostenible" y destacan que pertenecen a The Global Compact. “El problema no está en que se venda la ropa [casi todas las organizaciones benéficas lo hacen], sino en qué se hace con el dinero que se obtiene. No es lo mismo que se destine todo a acción social, parcialmente o nada. Las cifras que da Humana no cuadran porque su acción social no es proporcional a lo que manejan”, señala Laura Rubio, directora técnica de Aeress.

De acuerdo a las cifras públicas de Humana, en 2011 tuvo unos ingresos de casi 15 millones y medio de euros. De ellos, tres millones fueron a parar a “proyectos de cooperación al desarrollo” y 60.970 euros a “Proyectos de Educación para el Desarrollo en España”. Casi 11 millones de euros se fueron en “gastos derivados de acciones encaminadas a la recogida y clasificación de la ropa” y “gastos derivados de acciones encaminadas a la venta de la ropa”. La ONG argumenta que estas actividades son “imprescindibles para generar recursos para la consecución” de su misión.

EL PERJUICIO DE LOS PIRATAS

Al margen de las dudas, las organizaciones benéficas destacan el perjuicio que les está haciendo la proliferación de los piratas. “Generan confusión y dudas en la gente. El ciudadano no tiene por qué distinguir entre unos y otros y acaba por no saber quién lo hace bien y quien mal”, lamenta Rubio.

En la misma línea apunta González, de Humana: “Los piratas provocan dudas en el ciudadano porque desconoce la finalidad de la ropa”. La OCU reconoce que es muy difícil distinguir los contenedores con licencia de los piratas. Por eso, ha elaborado una lista con los organismos con licencia en cada ciudad.

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