ECONOMÍA
23/05/2014 13:00 CEST | Actualizado 23/05/2014 13:00 CEST

El paro de muy larga duración se disparó un 22,5% en 2013

GTRES

El número de parados que perdió su empleo tres o más años antes aumentó en 234.200 personas en 2013, un 22,5% respecto a 2012, hasta alcanzar los 1.275.700 desempleados, según datos publicados este viernes por el Instituto Nacional de Estadística (INE) a partir de la Encuesta de Población Activa (EPA).

De este modo, el peso de los parados de muy larga duración sobre el total de desempleados con experiencia laboral previa alcanzó en 2013 el 23,1%, porcentaje 3,6 puntos superior al de 2012.

Dentro de los desempleados que habían trabajado anteriormente, los parados de muy larga duración fueron los que más aumentaron en 2013 en términos cuantitativos, desde 1.041.500 en 2012 a un total de 1.275.700, lo que supone un incremento de 234.200 desempleados.

La mayor parte de los desempleados existentes en 2013, año que se cerró con una media de 6,05 millones de parados, procedían en su mayoría de situaciones previas de empleo. En total, a cierre del año pasado 5.521.300 parados habían trabajado anteriormente, es decir, que tenían una experiencia laboral previa.

MOTIVOS PARA EL DESEMPLEO

De esta cantidad, el 49,1% (2.711.100) dejó de trabajar en 2013 por haber finalizado su contrato, un 0,3% más que en 2012. Otro motivo de peso para terminar en el desempleo fue el despido o la supresión del puesto de trabajo, incluyendo las regulaciones de empleo. En total, 1.109.300 personas se vieron de repente en el paro por alguna de estas razones, 21.600 menos que en 2012, el equivalente al 20,1% del total de desempleados con experiencia laboral previa.

La EPA de 2013 también revela que el porcentaje de asalariados que fue contratado a través de una ETT aumentó desde el 2,7% de 2012 al 2,9% en 2013, mientras que sólo un 2% obtuvo su empleo mediante la intermediación de una oficina de empleo público, cuatro décimas más que en 2012.

CON JEFES, PERO SIN SUBORDINADOS

De la encuesta también se extrae que la mayor parte de los trabajadores españoles tienen jefe, pero ningún subordinado. En concreto, casi siete de cada diez trabajadores se encontraban en esta situación en 2013.

Del total de ocupados contabilizados el año pasado, el 11,2% no tenía jefes ni subordinados (trabajador independiente), el 6,1% era encargado, el 6,7% director de una empresa pequeña, departamento o sucursal, el 6,9% era mando intermedio, y el 0,8% ocupaba un puesto de director de empresa grande o media.

El porcentaje de empleados, es decir, de trabajadores con jefe y sin subordinados, descendió ocho décimas en 2013 respecto a 2012, situándose en el 68,1%, mientras que el de trabajadores independientes (sin jefes ni subordinados) aumentó siete décimas, hasta el 11,2%.

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