POLÍTICA
06/06/2014 20:56 CEST | Actualizado 06/06/2014 20:56 CEST

Así son la corona y el cetro que presidirán la proclamación de Felipe VI

EFE

Una corona de plata sobredorada de aproximadamente un kilogramo y un bastón de mando convertido en cetro y recubierto de una rica filigrana y esmaltes verde azulados serán las joyas reales que acompañarán a Felipe VI en su proclamación, como lo hicieron con su padre Juan Carlos I.

El próximo 19 de junio estos atributos reales se convertirán en centro de atención de muchas cámaras que enfocarán al cojín granate bordado en oro que sostendrá ambas piezas durante la ceremonia solemne en el Congreso.

Hay muy pocas oportunidades de poder contemplar con detalle la corona y el cetro de los Reyes de España, que normalmente permanecen en la cámara acorazada del Palacio Real de Madrid, junto con manuscritos, relicarios y joyas especialmente valiosas, como las de la virgen de Atocha.

No sólo por su gran valor histórico o simbólico, sino porque además necesitan unas condiciones estancas de humedad y temperatura para poder conservarse sin apenas desperfectos. Allí están guardadas, no en sus estuches originales, sino en otros construidos en el siglo XVIII, de madera, forrados en piel y con tafiletes dorados de manera muy similar a la encuadernación de un libro.

La corona de plata dorada y terciopelo rojo, que data de los tiempos de Carlos III, se concibió en principio para los funerales de los reyes, y en 1980 fue la última vez que fue exhibida con motivo del traslado a España de los restos de Alfonso XIII para su enterramiento definitivo en El Escorial.

Se ha utilizado en todas las proclamaciones reales desde entonces, pero de su imagen se ha disfrutado poco aunque también aparece en algún retrato de Isabel II, y es el único ejemplo de corona real en la Historia de la Platería Española.

DEL SIGLO XVIII

Hecha en Madrid en 1775, su autor fue un platero de Carlos III llamado Fernando Velasco, que dejó su marca grabada en ella, donde puede verse todavía hoy, justo al lado del oso y el madroño y del emblema de la Villa y Corte de Madrid.

Frente a la sobriedad de la corona, el cetro, que se puede fechar en la segunda mitad del siglo XVII, es una rica pieza de 68 centímetros de largo, formado por tres cañones de plata sobredorada y recubiertos con una fina labor de filigrana vegetal, en la que aún quedan restos de esmaltes verdes y azules muy bien conservados.

Usado como cetro, no era tal en origen porque en realidad es un bastón de mando, símbolo del Capitán General de los Ejércitos, tal y como se documenta en la Testamentaría de Carlos II.

El día de la proclamación de Felipe VI, corona y cetro se colocarán en el Congreso de forma idéntica a la que fueron expuestos en 1975 cuando Juan Carlos I fue proclamado Rey de España, y sin que tampoco se celebre ninguna coronación.