INTERNACIONAL
25/09/2014 18:21 CEST | Actualizado 25/09/2014 18:48 CEST

Fallece Manuel García Viejo: muere el misionero enfermo de ébola

EFE

Manuel García Viejo, el religioso leonés enfermo de ébola, ha fallecido esta tarde en Madrid, donde estaba ingresado.

La salud del religioso, que había sido repatriado el pasado domingo, había empeorado en las últimas horas.

García Viejo, de 69 años, pasó los últimos doce años de su vida como director médico de la Orden de San Juan de Dios en Lunsar (Sierra Leona). Había llegado a la base de Torrejón de Ardoz (Madrid) el pasado lunes a las 03:15 horas procedente del país africano.

Según la OMS, ya se han registrado 5.843 casos en África Occidental, incluyendo 2.803 muertes, y a la epidemia de momento no se le ve fin.

LLEGÓ GRAVE

García Viejo llegó a Madrid en estado "grave", con un importante cuadro de deshidratación y una afectación hepatorrenal marcada. Desde un primer momento fue tratado "con medidas de soporte vital para intentar mantener adelante sus órganos", lo que se hace con cualquier paciente con una enfermedad grave, según explicó el doctor Fernando de la Calle, del servicio de medicina interna del Carlos III y miembro del equipo que le ha asistido.

Aunque se estudió la posibilidad de aplicarle -con la autorización previa del propio religioso- una transfusión de sangre de un paciente que se recuperaba en un hospital de Alemania, y que contenía anticuerpos del ébola. Esta opción al final se desestimó porque el suero tenía hepatitis B. Este es uno de los tratamientos experimentales que existen frente al ébola, además del fármaco ZMapp -que está agotado- y otro denominado TKM-ebola.

Durante los casi cuatro días que ha permanecido ingresado, el equipo médico ha trabajado "al minuto y a contrarreloj" en la búsqueda de alternativas con las que tratar al paciente, pero siempre con "cautela", ya que "todos los tratamientos son experimentales y se encuentran en fases iniciales de ensayo", según dijo el doctor De la Calle.

Por expreso deseo del paciente no se han facilitado partes médicos y ha sido la ONG Juan Ciudad de la orden de San Juan de Dios la encargada de informar sobre su estado de salud.

INCINERADO Y SIN AUTOPSIA

Al sacerdote no se le podrá realizar una autopsia por la elevada carga viral de sus fluidos corporales. Su cuerpo será incinerado y sin embalsamar, como establece el protocolo de actuación ante estos casos.

El procedimiento de actuación del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) del Ministerio de Sanidad, consensuado con las comunidades autónomas, establece que solo personal entrenado podrá manejar los cadáveres de personas fallecidas por esta enfermedad.

Tampoco se podrán realizar procedimientos de preparación del cuerpo del difunto y el féretro, que debe tener paredes de un espesor mínimo de 30 milímetros forrado con una hoja de cinc o de cualquier otro material autodestructible, debe permanecer sellado. El traslado deberá realizarse además conforme al reglamento de la Policía Sanitaria Mortuoria.

SEGUNDO REPATRIADO FALLECIDO

El ébola mató también a otro misionero de la misma orden religiosa que trabaja en África el pasado mes de agosto. Miguel Pajares, que trabajaba en Liberia, fue repatriado a Madrid el 7 de agosto y falleció el día 12.

Pajares fue repatriado a España junto a la misionera guineana con pasaporte español Juliana Bonoha, que fue dada de alta el 28 de agosto tras haber sido sometida a diversas pruebas que descartaron que padecía ébola.

Como estos dos religiosos, García Viejo fue ingresado en la sexta planta del Hospital Carlos III, donde se habían dispuesto habitaciones de aislamiento con esclusas con presión negativa para evitar cualquier contacto del enfermo con el exterior y el riesgo de contagio.

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