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17/08/2015 21:11 CEST | Actualizado 18/08/2015 01:13 CEST

Aduriz hace campeón al Athletic tres décadas después

AFP

Histórico triunfo del Athletic en uno de los clásicos del fútbol español ante el Barcelona y con Aduriz como gran protagonista. Los de Valverde se han impuesto claramente en los dos partidos de la final de la Supercopa de España haciendo un fútbol sobrio pero siendo superiores a su rival casi en los 180 minutos que ha durado.

Los bilbaínos se llevan a Euskadi el trofeo con justicia, tras imponerse en la ida por un contundente 4-0 que el Barça no ha sabido remontar esta noche en el Camp Nou. Más publicidad y empeño que fútbol pusieron los de Luis Enrique, que parecen agotados tras el demoledor esfuerzo que realizaron en la final de la Supercopa europea ante el Sevilla.

El encuentro comenzó con los dos equipos presionando muy arriba y jugando en apenas 20 metros, lo que hizo que los delanteros, sobre todo los del Barça, cayeran en numerosas ocasiones en fuera de juego.

Aun así, el Barça comenzó dominando los primeros compases del partido y tuvo en Piqué su gran ocasión, con un disparo desde la frontal del área pequeña que se estrelló en el larguero de Iraizoz.

Era un aviso de lo que se había anunciado durante la semana, pero quedó en espejismo. Si bien el Barça era superior, las ocasiones no llegaban como debían y el Athletic comenzó a controlar defensivamente el partido. Bien asentados atrás, los de Valverde tuvieron sus oportunidades al contragolpe, con Aduriz esperando su momento en la punta.

Así la tuvo Eraso, que falló incomprensiblemente ante Bravo, que dejó a su compañero Ter Stegen en el banquillo tras recibir ocho goles en dos partidos.

Cuando parecía que el partido se marchaba al descanso sin goles, una gran jugada de Mascherano, que arrancó desde la zaga, llegó a Rakitic. El croata centró a Luis Suárez, quien cedió con el pecho a Messi para que el argentino, con un control y un disparo, marcara el primero.

UN GOL TARDÍO

Llegaba tarde el tanto, pero el Barça anotaba en un instante psicológico. Sin embargo, las fuerzas no acompañaron tras el descanso. Con la reanudación, el partido se tornó en tosco y agresivo. Aduriz, protagonista para lo bueno y también para lo malo, calentó a los defensores culés, y Piqué terminó pagándolo con la expulsión a mediados de la segunda parte.

Con uno menos, el Barcelona buscó el ataque y el Athletic, sentenciar a la contra. Aunque el guión era similar al de la primera parte, con los blaugranas buscando el tanto y los vascos agazapados, ahora los espacios a la espalda de la defensa local eran mayores.

Mascherano en solitario no podía tapar todas las subidas rivales y en un muy mal despeje de Mathieu, con el central argentino desplazado a un costado, Aduriz se quedó con el balón solo ante Bravo. Su primer disparo lo despejó el chileno, pero el rechace fue a parar a sus botas y ahí no perdonó.

Así sumaba un cuarto gol a los tres que marcó en la ida y sentenciaba un título que sabe a gloria a una entidad histórica que llevaba demasiado tiempo sin abrir sus vitrinas a un nuevo trofeo.

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