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14/09/2015 08:33 CEST | Actualizado 14/09/2015 08:38 CEST

Claves para organizar (bien) el carrito de la compra

GTRESONLINE

¿Crees que el orden en el que colocas los alimentos en el súper no importa? Estás equivocado. Si te planteas ir a la compra como una carrera de obstáculos o, aún peor, de velocidad, por los pasillos de los lácteos, la verdura, la carne y las conservas: párate un momento y reflexiona. No es lo mismo colocar en el carrito primero los huevos que la fruta o los filetes de ternera que los mejillones en escabeche. ¿Por qué? La manera y el orden en el que dejamos caer la compra en nuestra cesta influye en nuestra seguridad alimentaria: no conviene mezclar los alimentos entre sí (para evitar intoxicaciones alimentarias).

Varios estudios demuestran que todos tenemos claro cómo cocinar para rehuir las mencionadas intoxicaciones (higiene, limpieza, desinfección) y como debe ser la conservación cuando llegamos a casa (en la nevera y en sitios frescos y secos), pero nos olvidamos que planificar y ordenar la compra tiene mucha importancia. Lo primero, haz una lista y no compres cosas que no vas a consumir. Lo segundo que tienes que hacer es separar la compra según el tipo de alimentos que elijas. El asunto no es baladí: un estudio de Eroski Consumer realizado en abril en una muestra de mil personas afirma que solo un 23% de los compradores se preocupa por saber la clase de alimentos que va a comprar y por cómo los va a colocar.

MANTEN EL FRÍO

Deja los productos refrigerados, ultracongelados y congelados para el final de la compra, así no se romperá la cadena de frío. Aunque tengas que volver al fondo del súper: normalmente la sección de congelados no está cerca de las cajas ni de la salida (tomad nota, grandes superficies). Solo un 18% de los compradores sigue el orden correcto: productos no alimentarios (limpieza), alimentos que no necesitan frío (latas, bricks) refrigerados y congelados y, por último, los productos de consumo inmediato (carne, pescado, leche fresca).

NO MEZCLES

Anótalo: los alimentos no deben ponerse en el mismo espacio que los detergentes, las lejías, los limpiadores y los insecticidas, aunque estén cerrados. Si puedes, utiliza la parte de abajo del carrito para colocar los productos de limpieza y el carro propiamente dicho para lo que luego vayas a cocinar. Reserva un espacio para que la carne y el pescado no quede encima del resto y no toque las frutas y verduras ¿La razón? Sus jugos podrían contaminar otros alimentos. "No importa que la carne y el pescado estén en perfecto estado: crudos contienen bacterias perjudiciales para la salud que solo se eliminan con calor al cocinarlos. Solo el 4% de los consumidores lo sabe", explican en la Fundación Eroski.

NO TE ENTRETENGAS DE CAMINO A CASA

Como hemos dicho, que un alimento se descongele y se vuelva a congelar puede poner en peligro nuestra salud: los microbios que están dormidos pueden despertarse y provocar una intoxicación alimentaria. Así que, aunque sea un poco incómodo llévate tus propias bolsas térmicas a la compra y úsalas para conservar los congelados (deja los que estén cubiertos de escarcha y elige los que estén limpios). Y no se te ocurra dejar la compra en el coche e irte al cine o de compras: un alimento se empieza a descongelar pasados 90 minutos.

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