INTERNACIONAL
29/10/2015 14:34 CET | Actualizado 29/10/2015 14:36 CET

Tercer debate republicano: el día en el que Donald Trump dejó de ser el protagonista

AFP

Han pasado exactamente 100 días desde que los republicanos celebraron su segundo debate ante las cámaras y las cosas parece que han cambiado enormemente y no para bien, en el caso del magnate Donald Trump. Esta vez han sido los "pequeños" y más perjudicados por las encuestas los que han destacado durante las dos horas que duró la contienda.

Concretamente ha sido uno, el senador Marco Rubio, el que ha logrado tomar carrerilla y brillar: estuvo ágil y contundente, protagonizando alguno de los momentos estelares de este debate. Intentó estar a la altura y seguirle el exgobernador Jeb Bush, siendo ambos los únicos en enzarzarse en un momento de evidente tensión: Marco Rubio tuvo que responder a una pregunta sobre sus repetidas ausencias en las votaciones del Senado y Bush entró voluntariamente en la conversación y le instó a dimitir.

"Marco, cuando aceptaste esto, sabías que el mandato era de seis años. Deberías presentarte al trabajo. Puedes hacer campaña y dimitir y dejar que sea otro el que haga el trabajo. Hay mucha gente en Florida que espera tener un senador que luche por ellos cada día", le espetó Bush. Rubio se justificó alegando que en 2004 John Kerry no asistió a entre el 60 y 70% de las votaciones y que el presidente, Barack Obama, hizo lo propio en 2008. "Alguien te ha dicho que atacándome te vas a beneficiar", sentenció Rubio a su rival en las primarias.

RUBIO, EL QUE MÁS TIEMPO INTERVINO

La defensa de Rubio ante Bush, así como la respuesta que había dado en primer lugar justificando sus ausencias en el Senado y calificando a la prensa de "sesgada" y de tener un "doble rasero" auparon al senador, que fue uno de los vencedores del debate, según los analistas y las reacciones en las redes sociales. De hecho, Rubio fue el segundo aspirante que dispuso de más tiempo en el debate, con 10 minutos y 10 segundos, sólo por debajo de la exconsejera delegada de HP Carly Fiorina (10 minutos 32 segundos), quien pese a disponer de más tiempo no tuvo una actuación especialmente destacada.

Del mismo modo que el senador brilló, Bush, otro favorito a la nominación, confirmó en el debate su mal momento, con una actuación de lo más discreta (fue el segundo aspirante que menos tiempo habló, con 6 minutos y 39 segundos) y fue considerado por los analistas como el perdedor en su rifirrafe con Rubio.

Junto al senador por Florida destacó el también senador por Texas, Ted Cruz, que se mostró muy beligerante en las cuestiones fiscales (es defensor de un tipo impositivo único), aunque una de las auténticas sorpresas de la noche fue el gobernador por Ohio, John Kasich, que se alzó con un protagonismo que pocos esperaban.

Kasich, de perfil moderado y sobre el que hasta antes del debate colgaba la etiqueta de candidato "bonachón y simpático", era el peor posicionado en los sondeos de todos los participantes, pero sin embargo fue el tercero que más habló, por delante del neurocirujano retirado Ben Carson (quien lidera las últimas encuestas) y de Trump.

Además, el gobernador de Ohio mostró una faceta agresiva no revelada hasta ahora, y empezó el debate (fue el primero en hablar) asegurando que le da "miedo" que alguien "que no sirve para el puesto" llegue a presidente, en una clara referencia a Carson y Trump.

Kasich criticó duramente las propuestas "de fantasía" de estos dos aspirantes en relación a "desmantelar" los programas de sanidad pública para ancianos y gente con pocos recursos (en la línea de lo que propone Carson) y de "expulsar" del país a más de 10 millones de inmigrantes indocumentados (Trump).

Tras el debate de este miércoles, los aspirantes a la nominación republicana para 2016 volverán a encontrarse para debatir el próximo 10 de noviembre en Milwaukee (Wisconsin), en un debate que será televisado por FOX Business.

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