POLÍTICA
20/03/2016 10:12 CET | Actualizado 20/03/2016 10:12 CET

Xavier Domènech: Con el rey "se puede tener un diálogo más razonable sobre el referéndum que en el Congreso"

EL HUFFINGTON POST

El hijo de tres años de Xavier Domènech (portavoz en el Congreso de En Comú Podem) ha pasado de hablarle entusiasmado cuando al principio le veía en la tele a gritar "¡Papá no!". Lo cual demuestra, según el padre, “que la política debe ser un tránsito rápido porque si un hijo se cansa tan pronto de verte, imagínate lo que deben pensar los demás”. A este historiador de 41 años (Sabadell, 2 de diciembre de 1974) le acompaña una sonrisa imborrable, que se agradece en estos tiempos tan faltos de ironía y buen humor. Si antes le servía para mediar con éxito en conflictos laborales en la universidad, ahora le facilita dialogar cordialmente con Felipe VI sobre soberanismo o tratar de buscar puntos de encuentro en negociaciones imposibles. Como el “ritmo tan salvaje de la política” no contribuye al acuerdo, propone a sus colegas “irnos a casa una semana, estar callados, y volver con otro espíritu después de meditar”.

P-¿Cómo afecta a En Comú la crisis de su socio, Podemos? El comunicado sobre Sergio Pascual fue durísimo, ¿en el siglo XXI, las corrientes de pensamiento no pueden existir o se trata de control de poder?

En principio a En Comú como a Podem le afecta en la medida en que es un proyecto aliado y esperamos que en breve las aguas puedan volver a la calma. Claro que puede haber corrientes de pensamiento, pero creo que se trata de un debate interno de gestión organizativa. Ahora dentro de una organización política los debates de poder existen, eso no lo puedo negar.

Esperamos que en breve las aguas puedan volver a la calma en Podemos.

P-¿Ve la mano negra del PSOE detrás? ¿Sergio Pascual es el espía del PSOE?

Claramente (risas). Pobre Sergio Pascual. No. El PSOE lo está fiando todo a una estrategia de presión, buscando no tanto que nos sumemos a ellos sino nuestra abstención. Está aprovechando la situación, es público y notorio. No sé si le sale muy bien. Internamente, diría que no y externamente diría que tampoco, porque cuando va a Galicia el que tenía que presentarse en las primarias es imputado por diez delitos. Más allá de la mano negra del PSOE -no tiene tanto poder como para meterse dentro de las organizaciones-, juega a aprovechar esto. No digo que PSOE enrede en Podemos, sino que hay una estrategia de comunicación en la que si tú tienes incendios a ellos les va muy bien.

P-¿Va a haber elecciones? ¿Es inevitable?

Inevitable no es y creo que no sería una buena noticia. No estamos buscando que haya elecciones. El 20 de diciembre la ciudadanía se expresó. Habría que trabajar con lo que hay y no volver a interpelarla a los pocos meses, para decirles que no hemos salido de la situación. Pero parte de esa estrategia de presión pasa por amenazar con cosas como que las "bases" se van a rebelar contra las cúpulas. Tengo una mala noticia para ellos, yo esto no lo estoy viendo. La segunda es transmitir que "si ustedes no se abstienen van a ir a un desgaste electoral muy fuerte" y la tercera es el vértigo de unas elecciones anticipadas. El PSOE nos sitúa ante unas elecciones anticipadas y ante el terror que nos producen unas elecciones anticipadas nos viésemos impelidos a aceptar que el PSOE gobierne España. Yo nunca tendré miedo a la expresión de la soberanía popular.

P-¿Repetiría En Comú la coalición con Podemos si hay elecciones el 26 de junio?

Yo estoy seguro que sí, pero eso no está en mi mano. Tiene que ver con lo que quiera Podemos y lo que deseen los diferentes sujetos de la coalición. El 20D y en las municipales, hemos tenido un resultado muy transversal, ganamos en el área metropolitana de Barcelona que no es poco, pero es que ganamos en poblaciones como Sant Jaume de Fontanya que tiene 18 habitantes, el pueblo más pequeño. Ganar en las todas las realidades sociales, urbanas y campesinas, nos da una lectura clara de que existe un espacio político que va más allá de cada convocatoria electoral. Si hay elecciones el 26 de junio, y ese proceso ha avanzado bastante, buscaremos las fórmulas. En principio la intención de todos los actores es confluir e ir juntos. No hay duda al respecto.

Estoy seguro que repetiríamos coalición con Podemos si hubiera elecciones generales.

P-¿Existe estrategia para formar grupo propio de cara a unas nuevas elecciones o están satisfechos con cómo funciona la situación actual?

No estamos satisfechos de que no nos dejaran formar grupo propio, pero sí de que a partir de esa negativa -que fue una negativa fundamentalmente del PSOE- conformáramos un nuevo grupo confederal y plurinacional. Nuestra confluencia con Podemos era de fraternidad, pero no quiere decir que no vayamos a buscar todas las fórmulas posibles que nos permitan blindar contra cualquier intento de arbitrariedad poder tener grupo propio, porque forma parte de nuestro ADN.

P-¿El nuevo partido impulsado por Ada Colau afectará a la alianza con Podemos?

No. La idea es crear un espacio político con Podemos en Cataluña, ya veremos la fórmula final. Un modelo sería lo que ya es Barcelona en Comú, que gana pero es un espacio en común, en el que cada una de esas personas puede formar parte de otro partido u otra organización o de ningún sitio, pero a la hora de la toma de decisiones, de conformar la dirección y organización política, es cada persona un voto. Hay otros modelos que pueden ir más allá. Se trata de explorar alternativas para crear un gran movimiento socio-político de ámbito global por el momento histórico en que estamos.

P-¿ Pablo Iglesias tiene razones para temer el liderazgo de Ada Colau?

Creo que no. En la campaña electoral esa proyección de lo que representa Ada Colau en Cataluña fue claramente favorable para España. Si que es cierto que ante liderazgos fuertes se plantea la duda de si pueden ser liderazgos alternativos. Pero Ada está ahora volcada en la alcaldía del Ayuntamiento de Barcelona y estoy bastante seguro de que es lo quiere seguir haciendo.

P-¿Qué le dijo el rey sobre el referéndum, se espantó?

No, para nada. No puedo decir lo que dijo, pero estuvimos mucho tiempo hablando de ese tema.

P-¿Cómo que no puede hablar del tema? Usted es republicano

Sí, pero soy respetuoso. Me gustaría que se declarara la república y que no hubiera un rey, pero no significa que si alguien te pide algo no vayas a cumplir con esa petición de discreción. Sí puedo decir que tuvimos un debate muy largo sobre Cataluña, sobre Escocia, sobre Canadá y sobre qué significa la soberanía nacional y las soberanías compartidas. Sobre la reforma constitucional estuvimos mucho tiempo hablando y con el jefe del Estado fue todo muy tranquilo. Con él se puede tener un diálogo más razonable sobre el referéndum que en el Congreso.

P-Tan razonable que si en vez de ser rey fuera candidato a presidir una república usted se lo pensaría…

(Más sonrisas) Hombre, tanto, tanto no. Me pareció que pudimos tener un debate muy desacomplejado sobre soberanía y los problemas que afectan a la crisis territorial de España. Muy desacomplejado. Y a veces en Madrid me encuentro que ese debate está marcado por una manipulación brutal. Por eso le dije a Albert Rivera que si se había leído a Herrero de Miñón o a Rubio Llorente, que no creo que yo que fueran independentistas peligrosos. Me parece terrible lo que se hace con Cataluña en términos de debate democrático y es el peor favor que se puede hacer al problema.

Con el rey tuve un debate muy desacomplejado sobre soberanía.

P-¿Qué es más importante, el asalto a la Generalitat o el asalto al Gobierno de España?

(Risas) El asalto a los cielos por parte de Ada Colau es lo más. En estos momentos, lo que Ada quiere es construir una gran alternativa en Barcelona y no es coña. Para el espacio que estamos creando y al ser catalán, es cierto que primero pasa por la Generalitat. Pero eso no hace menor el participar en las alianzas y con Podemos, porque todo está relacionado.

Yo creo que en todos los procesos Ada Colau va a jugar un papel primordial por la potencia que tiene a nivel de figura política, simbólico y personal. Si estuviéramos en el poder podríamos desarrollar políticas socialdemócratas de verdad, que como nadie hace parecen radicales, un peligro público. A nivel municipal se da una cosa muy curiosa, y es que tus interacciones son con el mundo. Cuando estaba en el Ayuntamiento de Barcelona, las interacciones eran con Nueva York. Las viejas ideas del Estado nación son de un vetusto que no sirven para nada. A veces creemos que es más relevante ser presidente de la Generalitat que alcaldesa de Barcelona y muchas veces depende del proyecto que tengas de futuro.

P-¿Qué tres cosas serían imprescindibles para sentarse y empezar a hablar con el PSOE?

Primero que no nos obliguen a negociar con un partido que nosotros no hemos elegido como aliado. Es un partido en el que, el 27S, la mayoría de su propio electorado estaba por el derecho a decidir según las encuestas, y pasó de ser el segundo partido en Cataluña en las autonómicas al quinto en las elecciones generales. Entendemos que es un partido para bloquear la salida plurinacional de España. Segundo, que asuman las cinco exigencias de la PAH y que estén dispuestos a hablar de referéndum. Pero que quede claro que solo para empezar a hablar.

Ada Colau va a jugar un papel primordial por la potencia que tiene a nivel de figura política, simbólico y personal.

P-¿Qué le parece la opción de un gobierno de transición a lo Monti?

Si es a lo Monti no lo veo muy bien, ¿quién va a ser? ¿Guindos, Piqué o Solana, que son los que suenan? Ciudadanos no ha escondido su preferencia por una gran coalición, pero para los dos partidos grandes sería una contracción potente. Es posible que trataran de buscar una salida técnica a esa contradicción ideológica, pero sería la traca final de un sistema que está en crisis.

P-Pablo Iglesias ha hablado de una tercera figura. Igual podría ser un miembro de Attac o de Cruz Roja…

Eso sería hasta bonito (se troncha de risa). Sería maravillloso. En ese caso sí, pero ese no es Monti. Y si fuera un portavoz de la PAH, votaríamos encantados.

P-¿Puede pasar aquí lo mismo que ha sucedido con Más, en el último minuto?

Es curioso porque parece que Rivera esté haciendo el juego de la CUP. Proponiendo a PP y PSOE que hagan un Junts pel Sí para salvar a España.

P-¿Quién sería Puigdemont?

No sé. Yo creo que ni el mismo Puigdemont lo sabía. Se escogió un alcalde, en este caso el de Girona.

P-Podría ser una alcaldesa como Carmena...

(Más risas) Puede ser Carmena. Ves, ahí, lo mismo aceptaríamos. O Xulio o Ada; esto les costaría más...

P-Por primera vez en el Congreso hay más diputados nacionalistas que en cualquier otra legislatura pero ya no son bisagra. ¿Han perdido influencia?

Creo que no. Lo que había antes eran dos grandes partidos y cuando no había mayoría entraba un tercer partido, fuera PNV o Convergència o a veces los dos. El planteamiento era "yo te doy esto, tú me das el voto". El PSOE ha intentado jugar a lo mismo y se encuentra que el juego ahora se llama "vamos a rediscutir las bases de todo", del carácter del Estado plurinacional que es la propuesta que hacemos. Lo de la influencia creo que lo tenemos hay que ver en un recorrido más amplio de tiempo.

P-¿Defínase ideológicamente?

Soy una persona de izquierda que en su acerbo recoge la tradición libertaria de mi país, a los que representan Salvador Seguí -el noi del sucre- y a la vez me siento cerca de la cultura marxista internacional.

Si hay un escenario de negociación debemos de hacer un referéndum. Como le llamemos me da igual.

P-¿Hay otra forma de llamar al referéndum? ¿Puede ser catalán y nacional?

Si hay un escenario de negociación debemos hacer un referéndum. Cómo le llamemos me da igual. Para nosotros si es catalán ya es nacional (risas). Puede ser catalán y nacional. Aquello que no se ha podido hablar en una mesa de negociación aún creo que no podemos negociarlo previamente mediante los medios de comunicación, aunque los medios de comunicación hacéis un gran trabajo en avanzar el escenario.

P-¿El independentismo puede triunfar, con menos del 50% de apoyo de la ciudadanía?

¿Triunfar en el sentido de independencia? No. Estamos en la fase en la que si alguien se empeña en no aceptar el derecho a decidir se pueden encontrar con que al final la gente decida irse.

P-En este momento para usted, ¿qué es prioritario: el proceso económico y social, o el camino soberanista?

Yo vengo de lo social, no vengo de la lucha nacional. Por eso digo que todas las crisis son una. Lo que ocurre es que al final lo que se reclama en Cataluña es soberanía y lo que tenemos en toda España es una crisis de soberanía. Aquellos que defendían ayer la unidad de España fueron los primeros que aprobaron el artículo 135 de la Constitución, que lo que hacía era vender la soberanía del pueblo a los grandes intereses económicos.

P-¿Convergència antes, y ahora Democracia i Libertad, es un partido corrupto?

Sí. Yo se lo dije en campaña. Creo que como mínimo tienen un problema con la corrupción.

P-Pero ustedes no tienen problemas en viajar con ellos en el soberanismo..

No es cierto. No estamos en los 18 meses de la hoja de ruta (ahora 16 meses). Yo estoy en la reconstrucción de las soberanías nacionales y sociales.

P-Europa, ¿está muerta, finiquitada?

Se está convirtiendo en una vergüenza colectiva para todos los europeos. La legitimidad de esa Europa garante de derechos sociales y ciudadanos hace años que esta bajo mínimos. Pero no me atrevería a decir que está muerta.

P-¿Qué hace aquí un historiador? ¿Se queda o se va?

No lo sé. Vengo de un proyecto largo y voy a un proyecto largo, pero estar aquí es un tránsito. No creo que la gente tenga que permanecer

P-¿La política es una profesión?

Por lo que estoy viendo sí, pero no creo que debiera ser una profesión. Con todos mis respetos por la gente que sabe mucho de esto.

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