ECONOMÍA
04/01/2017 11:40 CET | Actualizado 14/01/2017 15:28 CET

¿Por qué el Gobierno no sube más las pensiones?

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El Gobierno aprobó el último viernes del año una revalorización del valor de las pensiones en España del 0,25%, el mínimo de lo permitido, pero un 1,25% por debajo del coste de vida de 2016, año que cierra con un alza del IPC del 1,5%. Los pensionistas perderán así en 2017 un 1,25% de su poder adquisitivo por este desequilibrio. Las pensiones suben el 0,25% y la vida un 1,5%. Por esa regla de tres, la vida le queda a deber a las pensiones.

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¿Por qué el Gobierno ya no sube las pensiones conforme al IPC?

Con la reforma de 2013, las pensiones dejaron de crecer según los precios y que subieran o no empezó a depender de los ingresos de la Seguridad Social (que ya sabemos cómo están, con un déficit de 17.000 millones de euros en 2016), del número de pensiones y de la pensión anual media (si estos dos parámetros suben, las mensualidades bajan). El sistema venía de horas bajas por el deterioro económico y el incremento exponencial del desempleo en los primeros años de la crisis.

La reforma también introdujo dos nuevos mecanismos para estabilizar el sistema nacional de pensiones. El factor de sostenibilidad, que fijó la edad de jubilación en los 67 años, y el índice de revalorización que estableció que el alza de las pensiones nunca sería inferior al 0,25%”. Dicho y hecho: desde 2014, la subida anual jamás ha superado este mínimo.

ERAN OTROS TIEMPOS

En aquel momento, la medida jugó en positivo para las arcas públicas y los pensionistas no lo notaron en exceso porque los precios solo podían estar bajos ante un consumo tan débil. “Pero la cosa se va recuperando y los precios evolucionan en sintonía, estos suben un 1,5%, pero las pensiones van un 1,25% por detrás”, explica a El Huffington Post Octavio Granado, exsecretario de Estado de Seguridad Social. Para un pensionista medio, el alza aprobada hoy supondrá 90 euros al año más; para una pensión no contributiva, las más bajas, serán 12 euros más. “Un euro al mes”, en sus cálculos.

El Gobierno mantiene la revalorización mínima y al tiempo mete la mano en la hucha de las pensiones

El Gobierno mantiene la revalorización mínima y al tiempo mete la mano en el Fondo de Reserva de la Seguridad Social, más conocida como la hucha de las pensiones, una garantía para ser utilizada en época de vacas flacas. La última vez que se sacó dinero de ese ahorro fue para pagar el IRPF de las pagas extraordinarias de diciembre (936 millones de euros). Con un saldo que ha caído hasta los 15.915 millones de euros desde los 66.815 millones de euros que llegó a alcanzar en 2011 y un déficit en las cuentas de la Seguridad Social del 1,7% del PIB, más de 17.000 millones euros. Haga la resta. ¿Qué sale? Números rojos o rojísimos, según sensibilidades.

VACIADO DE LA HUCHA DE LAS PENSIONES

El Ministerio ha recordado en una nota de prensa que desde su creación el Fondo de Reserva ha generado rendimientos netos que ascienden a 28.759 millones, de los que 2.664 millones corresponden al ejercicio 2016.

MAÑANA, TODOS VIEJOS Y POBRES

Por este camino, hay quien dice que mañana todos viejos y pobres. Gobierno, agentes sociales y economistas, pero también los ciudadanos, miran el horizonte con inquietud. 2050 parece lejano, pero el mensaje cala como una profecía cumplida: no hay dinero para las pensiones y la calidad de vida de quienes viven de ellas cae en picado.

Las pensiones irán perdiendo año a año y de manera paulatina poder adquisitivo. Las anualidades subirán entre un 0,25% y un 0,5%, mientras que los precios solo podrán ir hacia arriba, cuanto más una vez que las políticas de estímulo del Banco Central Europeo (BCE) terminen. Espérate a 2060, cuando todo el baby boom se haya jubilado ya, y hablamos.

Dice Ignacio Conde Ruiz a El Huffington Post que esta fórmula, el índice de revalorización del 0,25%, es “muy fea” pero que es lo que de momento hay para garantizar el sistema de ingresos y gastos, para equilibrarlo. El director de Estudios de la Federación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) y autor de ¿Qué pasa con mi pensión? (Península, 2014) opina que el índice desvirtualiza el origen de las pensiones. “Pierden su lógica económica, el IPC, pero tienen lógica política porque busca un equilibrio entre ingresos y gastos”.

¿Falta algo en la fórmula? Los pensionistas. Conde Ruiz ve prioritario buscar un mecanismo de ajuste de ingresos para no congelar las pensiones a los jubilados. La solución, a su juicio, pasa por muchas dimensiones. Entre estas: aumentar los ingresos a la cuenta de la Seguridad Social, quizá vía cuentas nocionales de aportación definida a imagen del modelo sueco, “pero pronto porque “cuanto más tarden en reformar el modelo menos margen dejarán a los futuros pensionistas”, pero no solo, dice, porque los ingresos no son lo único.

España gastará 1.500 millones de euros más en pagar las pensiones de 2017, hasta una cuenta final de 115.000 millones de euros. Pese a la contención del aumento al 0,25%, cada año se jubilan unas 95.000 personas en España. Con su incorporación, el desembolso alcanza ya el 11% del PIB.

Ignacio Zubiri, catedrático de Hacienda de la Universidad del País Vasco, habla en tono irónico del índice de revalorización, el factor de ajuste más duro de la UE, al que define como “la fórmula mágica del Gobierno ya que implica que las pensiones bajarán tanto como sea necesario para equilibrar el sistema”. El resultado previsible en el medio y largo plazo es una reducción de la pensión media de un 35%, informa.

Cuanto más viva un jubilado, más pobre será

Como lo más probable es que el índice de revalorización esté durante muchos años por debajo de la inflación: “Cuanto más viva un jubilado, más pobre será”. Para Zubiri, el índice de revalorización es el elemento más perjudicial de los posibles para los pensionistas. A través de este mecanismo, las pensiones bajarán tanto como sea necesario para equilibrar el sistema, explica. “Al final, el Gobierno ha tenido suerte”, dice, “si durante las elecciones hubiera habido inflación los pensionistas hubieran votado otra cosa”, dispara.

La introducción del factor de sostenibilidad (la edad de jubilación será de 67 años a partir de 2019) en la reforma del 2013 hará que las pensiones iniciales caigan un 10% cada 20 años, desarrolla Zubiri. Por el índice de revalorización, si el BCE consigue su objetivo de inflación del 2%, las pensiones perderán además poder adquisitivo entre un 30 y un 40% en 20 años. Dentro de 40 años, un jubilado tendrá que vivir con menos de un 40% de lo que ingresa un trabajador medio.

Tampoco está de acuerdo con el índice de revalorización Octavio Granado, exsecretario de Estado de Seguridad Social con José Luis Rodríguez Zapatero. “2016 va a se el año de mayor déficit de la seguridad social en su historia”, dice. "Esta situación es tan desastrosa que parece una broma”, compara. “Hemos hecho un movimiento pendular”, cuenta, “del sistema más generoso de la UE al más restrictivo”. Congelar el Salario Mínimo Interprofesional ha sido lo peor que ha podido pasarle al sistema español de pensiones, incluso con la subida del 8% aprobada en el Consejo de Ministros de este viernes. “El SMI, que cobran muy pocos ciudadanos, es la base de cotización de más de cuatro millones de cotizantes”.

Estamos siendo educados para vivir en un futuro de subsistencia, dice Ignacio Muro

"Estamos siendo educados para vivir con pensiones que según Bruselas serán la mitad del último sueldo, un último sueldo que asumimos será mucho más bajo. El resultado son pensiones contributivas que superarán escasamente en algo más de 200 euros los límites de la no contributiva”, escribe Ignacio Muro, miembro de Economistas frente a la crisis en la página web del colectivo. “Un futuro de subsistencia que deja a la intemperie a la mayoría de la población”, denuncia. “De paso, lo que hacemos es agotar las reservas de nuestros mayores obligados a complementar con sus pensiones y ahorros actuales, las redes de Seguridad Social que el Estado desmonta en seguros y subsidios a desempleados o complementando ingresos precarios”.

Una vez contamos en El Huffington Post que las pensiones no eran el problema. Para los economistas consultados entonces, las miserias del sistema se miraban todas en la precariedad salarial. A los salarios se le suman ahora los precios. Unas bajan y otros subirán. Si de la Comisión del Pacto de Toledo no sale pronto una fórmula nueva, por este camino mañana todos viejos y pobres.

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