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21/02/2018 07:15 CET | Actualizado 21/02/2018 07:23 CET

Los expertos explican a qué se debe la obsesión por Jennifer Aniston y Brad Pitt

En el fondo, nos enganchamos a lo que sucede en la vida de una estrella igual que a una telenovela o a un 'reality'.

En 1998, bajo los focos de Hollywood, una atractiva, graciosa y perfecta estadounidense y un atractivo, encantador y perfecto estadounidense se conocieron y se enamoraron.

Estas dos personas, Jennifer Aniston y Brad Pitt, se casaron, se dijeron unas cuantas cosas bonitas en público y después, como muchas parejas de famosos, se divorciaron. Tuvieron otras relaciones más adelante (un saludo a Justin Theroux y Angelina Jolie), pero la que fue LA relación perfecta siguió ocupando la prensa rosa. La gente no podía dejar de soñar con la reconciliación final.

Ahora, los fans que han seguido de forma obsesiva los pasos de esta antigua pareja durante las dos últimas décadas se encuentran ante una situación curiosa: tanto Jennifer como Brad están solteros otra vez, dado que la actriz anunció su divorcio la semana pasada y Angelina Jolie pidió el divorcio a Brad Pitt en 2016.

Como una bomba de relojería, los más fanáticos han vuelto estos días a implorar a Jennifer Aniston y Brad Pitt que reaviven la llama de su amor. La pregunta es: ¿por qué? ¿Qué hace que la gente se implique tanto en el destino de dos exconsortes rubios? ¿Qué creen que conseguirán pidiéndole por Twitter a Brad que telefonee a Jennifer?

La respuesta no estaba clara, así que la edición estadounidense del HuffPost se ha puesto en contacto con varias expertas para pedir su opinión.

Illustration: Damon Dahlen/HuffPost Photos: Getty

La doctora Kathryn Smerling, psicoterapeuta especializada en fases transitorias de la vida y en crisis, explica que la gente se involucra personalmente en el reencuentro de estas dos estrellas porque "es una fantasía".

"Cuando hay posibilidad de que vuelva el amor en un matrimonio que se rompió, como el de Brad y Jennifer, existe la sensación de cuento de hadas de que ese 'vivieron felices y comieron perdices' es posible para todos nosotros. Todos tenemos la sensación de que lo que les ocurre a las parejas de Hollywood nos ocurre a nosotros. Pensamos: 'Si ellos pueden conseguirlo, quizás yo también", argumenta Smerling.

"Brad y Jennifer nos enamoraron cuando estaban juntos. Cuando vemos una pareja tan admirada como lo eran ellos es como si viéramos fracasar nuestra relación ideal, lo que nos hace sentir vulnerables, tristes y con miedo de que suceda lo peor", señala la psicoterapeuta.

La doctora en Psicología Clínica Lindsay Henderson coincide. Cuando se produce una ruptura o una separación, es una situación triste que "no encaja con la imagen ideal que preferiríamos tener de sus vidas para poder aferrarnos. Los acontecimientos felices encajan mucho mejor en la imagen perfecta que ya tenemos prefigurada en nuestra mente", expone.

Al mirarlos es como si viéramos fracasar nuestra relación ideal, lo que nos hace sentir vulnerables, tristes y con miedo de que suceda lo peor.

"Nuestro exceso de identificación con los famosos termina causando inquietud personal y, dado que los hemos encumbrado por lograr un éxito tan envidiable, a veces puede resultar aún más perturbador cuando fracasan sus relaciones que cuando fracasan las relaciones de las personas que conocemos en la realidad", comenta Lindsay Henderson.

Gregg DeGuire via Getty Images

Cuando Jenniffer Aniston y Brad Pitt anunciaron su divorcio en 2005, tras casi cinco años de matrimonio, el mundo entero se lamentó. Cuando se filtró que Brad Pitt al parecer se había enamorado de Angelina Jolie, su compañera de reparto en la película Sr. y Sra. Smith, presunto motivo por el que dejó a Jennifer Aniston, los medios de comunicación empezaron a especular hasta la saciedad. ¿Había sido infiel Brad Pitt? ¿Había presionado Angelina Jolie para que Brad pidiera el divorcio? ¿Se encontraba bien Jennifer Aniston?

Los rumores no hicieron más que intensificarse.

Unos meses después del anuncio de divorcio, Brad Pitt fue fotografiado con Angelina Jolie y Maddox, su hijo adoptivo, en una playa de Kenia. Un año después, la pareja anunció que iban a tener un hijo juntos. Los titulares anglosajones rezaban: "La felicidad de Angie, el dolor de Jen", "Cómo le robó a Brad", "Jen se desmorona"... El triángulo amoroso dio la vuelta al mundo y, por lo que se ve, va a seguir haciéndolo.

El jueves pasado, Jennifer Aniston y su marido Justin Theroux, con quien empezó a salir en 2011 ("Jen encuentra la felicidad") y con quien se casó en agosto de 2015 ("Boda y bebé"), anunciaron que llevaban separados desde el año pasado. Las noticias llegaron poco más de un año después de que Angelina Jolie solicitara el divorcio de Brad Pitt (con quien tiene seis hijos) entre acusaciones de maltrato infantil, de lo que fue absuelto posteriormente.

Estas son algunas de las reacciones en las redes sociales:

Jennifer Aniston: Soltera.

Brad Pitt: Soltero.

Entonces es seguro que Brad y Jen van a volver juntos, ¿no?

Jennifer Aniston y Justin Theroux se van a separar, lo que solo puede significar una cosa: aún más portadas como ESTA.

Estoy básicamente de acuerdo [en que Brad Pitt] no se la merece, pero la cotilla que hay en mí quiere que Brad y Jen vuelvan juntos y que nos lo cuenten en una bonita portada del 'Vanity Fair'.

Yo leyendo la noticia de la separación de Jennifer Aniston y Justin Theroux: Ooohh, qué mierda...

También yo: planeando ya la segunda boda de Jennifer Aniston y Brad Pitt.

A la pregunta de por qué estaban deseando una nueva historia de amor entre Jennifer Aniston y Brad Pitt, los usuarios de Twitter dieron diversas respuestas.

"Hacen buena pareja y parece que encajan. Queremos que sean felices", responde el tuitero Mike Starcher.

"Sinceramente pienso que nunca han dejado de quererse", opina Allison Alderton.

"Obviamente es un asunto privado y no nos incumbe a ninguno, pero para ellos sería completar el círculo. Echadle la culpa de esta opinión a todos los libros románticos que leí en la escuela", comenta Kushbu S Mehta.

También hay quienes se oponen, como Cherie MacDonald: "Él fue infiel, ¿por qué iba a querer ella volver a salir con él? Hay alguien perfecto por ahí para Jennifer y, en mi opinión, no es Brad".

"Me gustaría más que Angelina saliera con Justin o que se hiciera la mejor amiga de Jennifer, como Debbie Reynolds y Liz Taylor", bromea el tuitero Will English.

"La gente vive de forma indirecta a través de otras personas para llenar los vacíos de sus propias vidas", mantiene otro.

A veces, casi "una droga"

La doctora Smerling piensa que, en el fondo, nos "enganchamos" a lo que sucede en la vida de una estrella del mismo modo en que nos enganchamos a las telenovelas o a los realities: "Nos obsesiona el drama y el escándalo. Para algunas personas es, salvando las distancias, como una droga. Como sociedad, somos unos adictos a la evasión de muchas formas; los fanáticos de las estrellas no son una excepción", arguye.

En cualquier caso, es "dañino" que la gente se involucre tan fervientemente en una pareja de famosos.

"La tendencia a sentirse involucrados es completamente natural, pero nuestra cultura de idealización de figuras ha deshumanizado a los famosos hasta tal punto que nos resultan perfectos desde nuestra perspectiva. Ahí es donde toma ese carácter falso. Hemos olvidado que son humanos con emociones reales, depresión real y, desde luego, problemas de salud mental reales. Y como pensamos que son perfectos, nos falta empatía y acabamos perdiendo la cabeza cuando sus vidas se complican".

La doctora Lindsay Henderson concuerda: "Es bueno recordarnos que las estrellas son personas normales con las mismas emociones humanas básicas y los mismos problemas que tiene todo el mundo, sobre todo si nuestras respuestas emocionales ante los sucesos de sus vidas parecen ser un poco desproporcionadas. Son personas normales que sienten las mismas emociones que el resto de la gente, solo que con una cuenta bancaria mucho más abundante con la que mantener su glamurosa vida".

Este artículo fue publicado originalmente en el 'HuffPost' Estados Unidos y ha sido traducido del inglés por Daniel Templeman Sauco.

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