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16/03/2018 16:32 CET | Actualizado 16/03/2018 16:32 CET

Ana Boadas, guionista de 'OT': "Nunca manipulábamos las actitudes de los concursantes"

La encargada de escribir las galas de 'Operación Triunfo' cuenta cómo logró sacar lo mejor de Roberto Leal y de los participantes.

Una de las actuaciones de la gala especial de despedida de 'Operación Triunfo 2017' el 13 de febrero de 2018 en Barcelona.
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Una de las actuaciones de la gala especial de despedida de 'Operación Triunfo 2017' el 13 de febrero de 2018 en Barcelona.

Las 17 galas de Operación Triunfo 2017 han congregado (y cautivado) a millones de espectadores que, semana a semana, fueron siguiendo la evolución de los concursantes, las nominaciones, las expulsiones y hasta el último chascarrillo. Casi cuatro millones de espectadores se mantuvieron pegados a Televisión Española durante la final, en la que Amaia se coronó como reina de España, lo que dio a la cadena pública un 30,8% de cuota de pantalla, una audiencia que no tenía desde diciembre de 2016.

Un gran casting, unos profesores dicharacheros, el poder seguir lo que ocurría en la Academia a través del canal 24 horas de YouTube, la repercusión en redes sociales... son muchos los factores que justifican el éxito de esta edición. También ha contribuido a ello alguien a quien no se ha visto en pantalla: la guionista Ana Boadas Vilaseca.

Boadas atiende al HuffPost en el marco del II Encuentro de guionistas de programas de televisión organizado en Madrid por el sindicato Alma y unas horas antes de que el Palacio de Vistalegre acoja el segundo concierto de la gira de OT. Cuenta cómo fue el proceso de "hilvanar" las galas —lo que sucedía en la Academia funcionaba de manera autónoma, sin guión, sólo con lo que prepararan los profesores— y de sacar lo mejor del presentador, Roberto Leal, y de los 16 concursantes.

¿Cómo empezaste a escribir guiones y cómo llegaste a Operación Triunfo?

Estudié Comunicación Audiovisual en la Pompeu Fabra y empecé en el mundo de la producción de televisión. Luego pasé a la radio y después, a TV3. Allí hice redacción, guión y también pantalla, de presentadora en unos cuantos programas.

Los últimos ocho años de mi vida he estado en TV3. Cuando acabé el programa, que hacía un magacín de tarde, me incorporé a Operación Triunfo, a Gestmusic. Conocía al director de las galas porque había trabajado con él hace años, Adán Bonet [...] Me ofreció la oportunidad de ser guionista y cuando me enteré de que el presentador era Roberto Leal —yo no le conocía de nada pero me daba muy buen feeling lo que había visto de él en televisión—, pensé 'es un buen presentador, creo que está en un momento profesional ascendente'.

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Ésta ha sido la primera edición de OT en la que has participado pero el programa ya había tenido muchas. ¿Cómo te ha condicionado?

La primera edición [la de 2001] la seguí como espectadora. Era jovencita, no sé si tenía 17 años, y fui fan. La tenía muy en la cabeza cuando empecé a trabajar en esta edición y como un referente, como algo que me tenía que servir de inspiración, pero tampoco queríamos repetir todo al pie de la letra. Esa edición fue única, irrepetible... Ésta yo creo que también lo ha sido.

Esa edición [la de 2001] fue única, irrepetible... Ésta yo creo que también lo ha sido"

Sí que es verdad que el programa empezó con la gente muy a la expectativa. Muchos compañeros de profesión estaban recelosos, pensando 'a ver qué pasa', 'no será lo mismo', 'se la van a pegar'... No te lo decían a la cara pero sí a las espaldas. Nosotros trabajamos modestamente pero con la máquina a todo gas, poco a poco fuimos ganando espectadores y al final pegamos el bombazo.

Y muchos espectadores se fueron enganchando a partir de la gala 3, la 4...

Sí, fue la gala 3 donde hubo un crash... Es que incluso se notó a nivel de público. El plató está en Terrassa (Barcelona), en el Hospital del Tórax, y caben 600 personas. Al principio el chico de público estaba un poco inquieto porque pensaba '¿Y si no llenamos cada lunes? ¿Cómo trasladamos 600 personas a Terrassa? ¿Quién querrá venir aquí? El programa acaba muy tarde...' y llegamos a tener 13.000 personas en lista de espera.

Mencionas que el programa terminaba muy tarde. Se ha criticado que a veces las galas acababan de madrugada y el formato se alargaba. ¿Era una petición que os hacían o se debía al directo?

No es una petición; después de la gala va el chat, con lo cual el contenido de Operación Triunfo estaba garantizado hasta bastante tarde los lunes. Era sencillamente una decisión de programación de Televisión Española en la que nosotros como productora ni entrábamos ni salíamos.

A veces sí que por cuestión de directo te alargas un poco pero el hecho de empezar a las 22:35 no era una decisión nuestra [...] Evidentemente todos desearíamos empezar antes, porque también acabas antes. Los espectadores se han puesto en contacto con nosotros para pedirnos que en la siguiente edición el programa empiece más pronto, no sé si lo conseguiremos porque esto es decisión de Televisión Española.

¿Habéis tenido que estirar o condensar alguna gala? ¿Cómo repercute eso en el guión?

Tenemos la suerte de que tenemos un presentador con mucha capacidad de improvisación y, si hay algún contratiempo, él tiene sus herramientas y no tiene ningún problema. Difícilmente se tenía que alargar la gala porque siempre íbamos largos: teníamos más contenido que minutos. Al revés, teníamos que correr y sacar preguntas del directo, incluso a veces algún vídeo. Intentábamos cumplir los timing al pie de la letra; era difícil pero había tan buena organización que fluía todo muy bien.

Siempre íbamos largos: teníamos más contenido que minutos"

Has trabajado mucho con Roberto Leal. ¿Con el jurado también? ¿Van un poco por libre o hay parte de guión ahí?

El jurado, que también creo que ha hecho una gran labor, era también una experiencia piloto porque entre ellos [Manuel Martos, Mónica Naranjo y Joe Pérez-Orive] se conocían pero no habían trabajado juntos, no sabíamos cómo iban a reaccionar o interactuar en pack. Creo que ha funcionado muy bien porque son perfiles diferentes, que se complementan, respetuosos, que también saben jugar a meter caña cuando toca...

Durante la semana ellos en sus casas seguían el programa y hacían sus anotaciones. El día de la gala a las 16:30 tenían una reunión con la subdirectora del programa y cada miembro del jurado exponía cómo había visto a cada concursante, como una valoración previa en privado. En esa reunión se marcaba un poco ya cuál era la tendencia o el punto de vista de los miembros del jurado con respecto a cada concursante pero evidentemente el toque final decisivo lo decían en la gala en función de las actuaciones. Más o menos un 50% era el trabajo que habían hecho los concursantes en la semana y 50% la gala, que es como un examen final.

Los miembros del jurado tenían libertad para opinar y para nominar"

Se cumplía bastante lo que ellos venían pensando de casa pero sí que es verdad que a veces había sorpresas, cambios de nominaciones a última hora [...] e incluso alguna pelea porque no estaban de acuerdo que no ha trascendido. Ellos tenían libertad para opinar y para nominar. Siempre tenían un coordinador que era la subdirectora del programa, Verónica Pareja, que velaba para que todo fuera coherente.

Ha habido momentos de esta edición con los que se ha dicho que Televisión Española ha hecho historia, como el beso entre Raoul y Agoney. ¿Son elementos de guión o surgen solos?

Aunque parezca mentira, la realidad supera a la ficción. Ya podíamos nosotros tener intención de guionizar algo que la realidad nos iba a superar. Y lo mejora incluso.

A nivel de guión en una gala se preparaban los pasos a los vídeos y las preguntas que se les hacían a los concursantes pero las historias que pasaban entre ellos, sus reacciones... esto no está guionizado ni dentro de la Academia ni en las galas. Era todo espontáneo y natural. Estamos muy agradecidos de todas las historias que pasaron, evidentemente las aprovechábamos y las utilizábamos a favor del guión pero nunca manipulábamos, ni persuadíamos, ni condicionábamos las actitudes de los concursantes.

Nunca manipulábamos, ni persuadíamos, ni condicionábamos las actitudes de los concursantes"

Creo que el presentador, que era su único interlocutor, no les ha condicionado en ningún sentido y, si lo ha hecho, ha sido siempre desde el respeto y en positivo, para impulsarlos, para ayudarlos, para motivarlos...

Todos los vídeos que salen en las galas ellos los ven y esto les condiciona mucho porque están encerrados [...] Roberto tenía que ir con mucho cuidado con las palabras que utilizaba.

Igual que se puso en duda a la edición, había quienes cuestionaron la elección del presentador al principio y luego se han convencido.

Roberto Leal lo ha hecho bien porque ha sabido utilizar sus habilidades sociales, su empatía, su memoria, ¡que tiene mucha! Va sin teleprónter; tiene un pinganillo y tarjetas. Quiero destacarlo porque él no lo ha dicho nunca y es algo que es muy meritorio. Y tiene mucha capacidad de improvisación. La suma de estas aptitudes ha hecho que tenga habilidades suficientes para ganarse a los chicos, todos le tienen mucho cariño.

Y para una guionista, ¿concursantes tan espontáneos como Amaia no abren un abanico infinito de opciones? ¿Es fácil o difícil de manejar?

Cada concursante era de su padre y de su madre. Cada uno tenía un vídeo de la semana propio de resumen del trabajo que habían hecho y después uno de anécdotas. Cuando me enfrentaba en el guión a cada concursante me intentaba poner en la piel de Roberto y pensaba: '¿Cuál es el carácter de este concursante? ¿Cómo responde a las preguntas? ¿Qué le estimula y qué le coarta?' [...] No le vas a hacer las preguntas que le ponen como un bichito bola, sino que le pongan expansivo y le hagan crecer y sonreír.

Iba siempre a favor de los concursantes. Nunca hacía preguntas incisivas, las hacía más light. No afirmar, sino sugerir. Tú les abres el camino y que sean ellos al final los que te conduzcan, que tengan la sensación de que te explican algo porque quieren, no porque tú les estás obligando, como podía ser la relación entre Alfred y Amaia. En las primeras galas era un tema del que no se hablaba mucho porque ellos no querían, era delicado. No podíamos hacer preguntas directas, en todo caso, indirectas, suaves, y si querían hablar, que fueran ellos los que se vieran libres para expresarse.

¿Cuántas horas o días lleva escribir el guión de una gala?

Es difícilmente cuantificable porque a veces hay cambios de última hora pero más o menos dos días y medio [...] Al ser un reality, todo se construye sobre la marcha y hasta el último momento no se cierra el guión.

¿Has participado el la selección de canciones o te venían dadas?

No tenía nada que ver en la selección de temas. La hacían Tinet Rubira (director de Gestmusic), Noemí Galera (directora de la Academia), Adán Bonet (director de las galas), Jordi Rosell (productor ejecutivo) y dos personas del departamento de casting expertos en música: Pablo Wessling e Ismael Agudo.

Se reunían, creo que los martes, y decidían los temas y a quién se los asignaban. Todos los temas tenían un porqué; detrás hay una reflexión profunda.

¿De todas las galas hay alguna que te haya resultado más difícil guionizar o que recuerdes especialmente por algo?

Recuerdo perfectamente la primera gala por el hecho de ser la primera. Era dura en el sentido de que arrancaba, las piezas se estaban intentando colocar en su lugar pero todavía estábamos intentando familiarizarnos los unos con los otros, con el formato... Era una gala espesa, porque era especialmente larga y de presentación de concursantes. Tienes que dar mucha información y se hace pesado.

Recuerdo un poco estresante la gala de Navidad que grabamos porque tuvimos muy poco tiempo para crearla [...] A mí me pasó que eran elecciones en Cataluña y me tocó ir a una mesa como vocal. Intenté renunciar y no me lo aceptaron. Entonces el día anterior a la gala, que yo tenía que estar cerrando guión, estaba en la mesa. Fue una gala menos controlada pero entre unos y otros hicimos equipo y salió bien.

Recuerdo especialmente la última gala porque las emociones estaban a flor de piel"

Después recuerdo especialmente la última porque las emociones estaban a flor de piel. Fue muy especial para todos, ha sido como un formato muy mágico [...] También fue muy estresante porque tuvimos problemas técnicos. Reventó una mesa de sonido y eso afectaba a los micros de la mitad de los concursantes y también al de David Bisbal y no pudo actuar.

Queríamos poner el lazo a un programa que había sido bastante redondo y nos quedamos un poco con mal sabor de boca. Fueron cuestiones técnicas y nadie fue responsable. De hecho todos decimos que fueron los fantasmas del Hospital del Tórax porque era un antiguo hospital de tuberculosos y de enfermos mentales y corre la leyenda urbana de que los espíritus que lo habitaron quedaron allí. Dijimos 'esto han sido los fantasmas que han dicho que ya está bien, ya os hemos aguantado mucho tiempo'. Al final nos reímos pero fue un poco duro.